De la Polaridad y la Compensación (PT2)

Introducción:

A lo largo de la reflexión anterior estuve haciendo alusión a varios principios recogidos en el Hermetismo: La Polaridad ( Dualidad), el Ritmo ( Compensación) y la Vibración ( La corriente de energía dentro de Eón).

Pero casi siempre hay un principio implícito que he ido describiendo a lo largo de la exposición anterior. Quizás sea el principio por excelencia de toda investigación: La analogía de lo pequeño a lo grande. El simple hecho de ampliar y reducir el punto de vista a diferentes escalas. Se trata del Principio de correspondencia: El Uno en el Todo y el Todo en el Uno. Como es arriba, es abajo.

Nota: En todo momento sólo haré alusión al 10% de Eón manifestado.

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El Microcosmos.

Nacemos, nos desarrollamos y morimos. Nuestro cuerpo físico tiene su ciclo de manifestación y expansión hasta que va desgastándose y marchitándose. Vida y muerte.

En diversas canalizaciones se nos ha revelado que la edad de nuestros cuerpos físicos tienen impresos su caducidad en la genética. ( Concretamente en nuestro ARN).

Realmente si nos paramos a pensarlo no debería ser difícil de comprender. La gente atribuye al azar cientos de movimientos en el universo. Pero cada Onda, cada ciclo, tiene su duración y su porqué. Nuestro ciclo de vida tiene un periodo. Compensación. Equilibrio.

¿Pero…Acaso es inamovible? Sabemos que no. Nuestro libre albedrío realmente puede conllevar a alterar dichos periodos o ciclos: Exponer nuestro cuerpo a drogas y a hábitos de vida no saludables o cualquier accidente externo puede acelerar el proceso de la muerte.

Sin embargo existen otros mecanismos que la ciencia está respaldando cada vez con más fuerza…

Nuestros sentidos físicos nos indican la existencia de un cuerpo. Pero en base a la meditación he podido sentir la consecución de diferentes cuerpos hasta el cuerpo físico. Hablo de dos de nuestros cuerpos más sutiles: El cuerpo emocional y el cuerpo mental. Dos de nuestros cuerpos superiores.

Debemos cambiar nuestra visión de lo que somos. Ampliar la perspectiva y empezar a sentir nuestros otros cuerpos y su interacción de unos con con los otros. Empezar a dejar de sentirnos parte, para entendernos como un Todo más complejo.

Respecto a nuestro cuerpo físico quizás sea la consecuencia de una proyección de algo más grande. Una cristalización de la energía en un punto concreto.

Quizás, una proyección de energía proveniente de unos Planos en los que las reglas del espacio y el tiempo se rigieran de manera diferente a como lo distinguimos nosotros.

Sabemos que nuestro cuerpo físico se va desgastando poco a poco. Cada vez se están llevando a cabo más estudios de como nuestros pensamientos y emociones ( provenientes de nuestros cuerpos superiores) influyen y generan un tipo de energía que proyecta en última instancia sobre nuestro cuerpo. Tristezas, traumas y depresiones pueden debilitar nuestro sistema inmunológico acelerando el desgaste del cuerpo físico; Por el contrario, la serenidad, la alegría, la actividad armoniosa y diferentes emociones positivas nos mantienen saludables promoviendo la vida y en consecuencia ralentizando el proceso de la muerte.

En conclusión, nuestras emociones y pensamientos junto con los hábitos de vida podrían ser capaces de transformar nuestra biología.

El Macrocosmos.

Pero vayamos más allá.

El universo, como si de un bebé se tratase, como si de un cuerpo se tratase, se manifestaría, comenzaría a abrirse y a tener consciencia de sí mismo. Experimentaría. Pasaría por la etapas de crecimiento y expansión que conllevan todo desarrollo y madurez… hasta un envejecimiento del mismo. Más adelante empezaría a marchitarse y a contraerse. Un ciclo de manifestación. Un nacimiento y una muerte. Un Big Bang y un Big Crunch.

Quizás, un ciclo dado en toda la naturaleza y en todas sus especies. Un ciclo de correspondencia establecido a diferentes escalas: Como es arriba, es abajo.

Como ya vimos, todo Ciclo o inversión de la Polaridad tiene su momento: Expansión y Contracción.

Al igual que expuse a nivel de microcosmos, pensemos en Eón como un Todo. En como se manifiesta su energía a través de sus diferentes “cuerpos”. Hablo de una energía cuya proyección pasara por diferentes “cuerpos” o Planos. Desde los Planos superiores hasta la cristalización de su energía en el Universo Físico.


(Cojan un palo o una cuchara y remuevan fuertemente el agua: Agítenla rápido y el Vórtice empezará a crearse y expandirse. Remuevan cada vez con menos fuerza y verán como al final dicho Vórtice se va contrayendo hasta desaparecer (¿Big crunch?). Recuerden que nosotros no estamos fuera de Eón. Estamos dentro y somos parte de Él. Somos minúsculas energías “nadando” de acuerdo a nuestra vibración dentro de ese vórtice).

Respecto al Big Bang, la ciencia ya ha especulado con la “edad” del Universo, su inicio y constante expansión. Pero…¿Y del Big Crunch? ¿Sabemos cuando será? ¿Sabemos cuando se empezará a contraer el universo? Como Macrocosmos que es…¿Podría tener impresa su “caducidad” en su “genética” al igual que lo tenemos nosotros (microcosmos)?

Aunque Eón está en expansión, el universo físico también sufre un desgaste. Quizás uno de los conceptos que más nos puede acercar a esa contracción o Big Crunch es la llamada Entropía.

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Nota:

La Entropía es la magnitud del desgaste de la energía dentro de un sistema. La Entropía nos habla de ese desgaste que sufre el Plano físico y la materia. La Entropía no es reversible.

Este desgaste no consiste en la desaparición de la energía como tal, pues no se destruye, sino en su DISPERSIÓN EN EL SISTEMA HACIA UN ESTADO DE MAYOR EQUILIBRIO. Como hemos reiterado en varias ocasiones realmente alude a un Equilibrio Interno de Eón: Toda expansión ( Big Bang) viene seguida de una contracción ( Big Crunch). Un ciclo.

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Quizás, mientras el universo físico fuera tirando hacia abajo, fuera desgastándose en entropía… el universo espiritual iría apuntando hacia arriba. Mientras el universo físico se desgastara o se degenerara… el universo espiritual lo rejuvenecería. Volveríamos a hablar de una compensación. De un equilibrio.

Sin embargo la pregunta que nos haríamos sería ¿Acaso ese equilibrio y compensación es perfecto?

Al igual que comenté a nivel de microcosmos, nuestros pensamientos y emociones influyen en nuestro cuerpo físico. ¿Podríamos extrapolar esta afirmación a Eón?

¿Podrían influir en Eón sus otros “cuerpos” o planos sobre su universo físico al igual que nuestros otros cuerpos ( astral o mental) lo hacen sobre nosotros?

Los espíritus siempre generan una energía. Todos los seres nos encontramos en una vibración continua “nadando” en los “Cuerpos” de Eón de acuerdo a nuestras acciones. Los espíritus con más apegos, más densos o más emocionales, habitarían en Planos más densos y más cercanos al Plano físico. Quizás esos espíritus pudieran influir directa e indirectamente con su energía en el Universo físico de Eón. Quizás esa energía pudiera tener consecuencias en Eón. Un tipo de energía negativa que pudiera acelerar el desgaste entrópico del Universo. Por el contrario, los espíritus de luz despedirían una energía positiva que también pudiera tener consecuencias en el Padre.

Lo que realmente estoy planteando es una analogía de como influyen nuestros pensamientos y emociones en nosotros mismos y en Eón. De como al igual que nuestros pensamientos y emociones influyen en nuestros cuerpos….la suma de todos nosotros como energías que somos dentro de Eón también influyen en los “cuerpos” de Eón, pudiendo RETRASAR O ACELERAR SU ENVEJECIMIENTO. Pudiendo retrasar o acelerar el Big Crunch.

Por lo tanto, aunque la edad de Eón estuviera “escrita” ( como lo está en nosotros), nuestras emociones, decisiones y elecciones podrían acelerar o desacelerar su expansión o contracción.

El ciclo existe: Expansión y contracción, “Vida y muerte”. El universo se autoregula intencionando su propio equilibrio, pero el “peso” de nuestras acciones podrían, en una mínima parte, contribuir a acelerar o desacelerar la polaridad del mismo.

Nos pasa a nosotros como microcosmos, y en consecuencia sobre la manifestación de nuestro Padre, sobre el macrocosmos. Sobre Eón.

Por lo tanto la duración del Ciclo de expansión y contracción de Eón no es fijo, no es estático, sino que está en continuo cambio. Depende, en una minúscula medida, de nosotros.

Podríamos estar hablando de una de las consecuencias más importantes de nuestro libre albedrío. Piénsenlo.

“Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.”
Templo de Apolo. Delfos. (Grecia).



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