De nuestra Esencia

Introducción

“El todo es mente; el universo es mental.”
Continuando como ya hice en las reflexiones anteriores sobre los llamados principios herméticos del Kybalión, quizás este sea el que más me cambió a mi por la profundidad que de ello puede derivar.

Se ha hablado de que el Universo es un sueño, una ilusión ( Universo maya), la física cuántica ha especulado con un universo holográfico y de manera más moderna se ha comentado que estamos en una matrix.
Pero creo realmente que antes de hablar de lo que nos rodea, de lo que está fuera, deberíamos empezar por lo que está dentro, por lo que está en nosotros.
Lo que este principio implica sobre nosotros es esencial para luego extrapolarlo.

El Microcosmos

¿Qué somos?
Para ello, partiremos de un esquema más sencillo de entender: Cuerpo-Mente-Espíritu.

Partiendo del principio mental, todo comenzaría desde nuestra consciencia más pura. Es la consciencia, el espíritu el que intencionaría, realizando un postulado o un pensamiento.


Si consideráramos dicho pensamiento como una burbuja o una onda veríamos que pasa por diferentes fases o estadíos hasta su materialización. Esas ondas o burbujas de pensamiento tienen diferentes vibraciones hasta su conclusión en nuestro cuerpo físico.

Así, serían nuestros propios pensamientos en forma de energía los que terminarían materializándose. Partiendo de este principio, la energía (pensamientos) pasaría por diferentes estadíos formando así planos vibratorios.

Nosotros, como un cuerpo físico, seríamos la consecuencia final de una proyección de algo más grande. Si tomáramos el principio mental, nuestros cuerpos físicos serían la consecuencia final de una intención de nuestra consciencia. Una intención proyectada desde nuestro Ser. Esa intención de la consciencia sería como una onda de energía. Energía que pasa a través de diferentes fases hasta que llega a su materialización: El cuerpo físico.
Nuestro cuerpo sería el resultado último de un pensamiento. Sería la materialización de un pensamiento.

En esta linea irían gran parte de los textos relacionados con la curación en base a nuestros pensamientos: Si realmente (como cuerpo físico) soy la consecuencia de una intención mía aún mayor, un pensamiento que ha pasado por diferentes procesos hasta materializarse…¿Quien dice que no pueda como consciencia actuar sobre mi propio cuerpo si al fin y al cabo es un pensamiento mio? ¿Un pensamiento materializado?

Quizás, la dificultad de comprender este principio radica en el cambio de perspectiva. La exposición no se hace desde lo tangible, desde nuestros sentidos. Se hace desde nuestra Esencia. Detrás de nuestro cuerpo físico hay algo aún mayor. El sentir viene desde esa consciencia que no está en nuestro cuerpo. Hemos hablado alguna vez del thetán o 90% no manifestado. Pero aquí prefiero llamarlo Consciencia Pura o Esencia, pues no deseo que ese concepto ( 90%-10%) tienda a condicionar o a separar.

Por lo tanto, nuestra esencia realiza un pensamiento, un postulado, que en su fase final es materializado.

Nota: Si bien es cierto que la propia intención del espíritu para manifestarse en el plano físico no depende sólo de él ( Dependencia del cuerpo de la madre, herencia genética etc…), es con la madurez y apertura de nuestros centros energéticos (chakras) cuando empezamos a tener más conciencia de nosotros mismos así como del alcance de nuestros pensamientos.

Sin embargo, no todo acaba aquí. Esta energía proyectada desde nuestro Ser no llegaría siempre al Plano físico. De hecho, la gran mayoría se quedaría a medio camino.
Partiendo del punto de vista de la Consciencia en sí, habría que tener en cuenta que la propia Esencia debido a engramas, roles y apegos de otras vidas intencionaría “sin saberlo”, de manera inconsciente cientos y cientos de pensamientos. Cientos de ondas que no llegan a un fin concreto, cientos de imágenes y deseos que van de un lado para otro. Como un niño pequeño que saca juguetes y más juguetes y luego no los ordena o no los pone en su sitio. Cientos de burbujas que orbitan en diferentes estadíos según la intención que les de el espíritu. Y están ahí, orbitando, esperando a que se de el atenuante para que el espíritu ponga de nuevo toda su intención en ellas.

(Nota: Cuando en la primera reflexión: De la Fractal y la iluminación, hacía alusión a retrotraer nuestras ondas generadas hasta nuestro propio comienzo, hasta nuestra propia Consciencia, me refería a esto. Desde nuestro cuerpo, ser consciente de nuestras propias burbujas y pequeñas creaciones e ir hacia atrás. Hasta nuestra consciencia.)

¿Seríamos capaces de llegar a nuestro Ser? ¿Seríamos capaces de vaciar todo lo que nos condiciona?¿Llegaríamos al “Vacío Iluminador” del que tanto hablan los grandes maestros?

La dificultad no radica en comprender lo que eres, sino en llegar a sentir y ser tu propia consciencia sin perderte en tus roles, deseos, imaginaciones, pensamientos y todo tipo de condicionamientos inconscientes. Maestros como Osho, Krishnamurti o actualmente Eckart Tolle nos han hablado de esa consciencia pura, de ese espíritu o esa presencia.

El Macrocosmos.

Nuestra esencia más pura postuló e intencionó un pensamiento. Un pensamiento, una onda que a lo largo de diferentes estadíos tomó forma en su última instancia: Nuestro cuerpo. Pero nuestro cuerpo no está solo. Existe sobre algo, sobre un espacio físico.
Un espacio que ya existía antes.

¿Qué podría ser Eón? Una esencia aún mayor. Una esencia que en su estado más puro proyectó un pensamiento aún mayor ( Big Bang). Un pensamiento que abarcaba todo lo conocido. Una Esencia que nos abarcaría también a nosotros. Somos parte y estamos dentro de Eón. Somos parte del pensamiento de Eón. Nuestras ondas o burbujas estarían a su vez dentro del pensamiento de Eón. Un pensamiento que, al igual que el nuestro, pasa por diferentes escalas hasta su materialización en el universo físico. Un pensamiento que nos engloba como parte de él. Un pensamiento que en su recorrido como una onda o como una burbuja conlleva nuestra propia creación como espíritus.

Y al igual que antes, la “fórmula” se vuelve a repetir: Cuerpo-Mente-Espíritu.

Nota: Es importante hacer costar que, de acuerdo a las canalizaciones, fuimos creados por unas entidades intermedias (Los Elohim), por lo que podríamos situarlos en una onda o burbuja intermedia. Creaciones dentro de creaciones en la Mente de Eón. Estadíos o fases hasta llegar a una materialización.

Podríamos ser parte de una fantasía, un recuerdo olvidado, un sueño, una simple gota intermedia en la inmensidad de Eón o una especulación futura. Directamente perteneceríamos a la Mente de Eón.
Piénsenlo.

Si bien no lo sabemos, cuando empezamos a ser conscientes de nuestra mente y de todo lo que de ella puede derivar…pensar que pertenecemos a una mente aún más grande, sin duda no nos deja indiferentes.

Si de por si puede ser difícil de asumir, es la interrelación de todos nuestros pensamientos dentro de un pensamiento aún mayor lo que lo hace difícil de entender.

Continuará…

Luis Sanmartin.

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
(Buda)



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