Ética y mediumnidad

Raúl Caballero nos explica en este audio la importancia de ser éticos en nuestro trabajo de mediumnidad.

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En este curso básico hemos aprendido conceptos elementales, no profundos, no complejos…Eso ya lo dejo para quien quiera profundizar en la materia, para quien quiera dedicarse a ello, para quien quiera ser un estudioso del tema de la mediumnidad. Igualmente en este curso básico hemos aprendido cómo influyen los Roles del ego, cómo influyen los Engramas, cómo influyen los Preconceptos, qué es el Decodificador o la importancia de tener conocimiento del tema a tratar antes de una canalización.

Voy a ir un poco más allá: es necesario tener valores éticos. Es necesario tener ética. Es importante reconocer que la mediumnidad no es infalible. Pienso humildemente que los canalizadores, que los médiums, deberíamos de ser los primeros en reconocer y en darnos cuenta que la mediumnidad también es falible. En muchas oportunidades las personas que consultan este tipo de servicios es como que se aferran a lo que les decimos nosotros como médium y no ven las falencias de la mediumnidad. Pero es curioso como los primeros en darse cuenta de las falencias de la mediumnidad son los propios consultantes, que al comienzo podían sentirse como que era infalible y de repente comienzan a brotar las dudas. En muchas oportunidades ahí aprovechan ese perfecto caldo de cultivo los espíritus del error, los demonios o incluso los propios roles del ego para dejar en duda a la persona. Porque la persona de alguna manera se decepciona, se decepciona porque atribuye unas expectativas.

Esto lo he explicado en muchísimas charlas y conferencias de psicointegración. La persona al depositar unas expectativas altísimas en la mediumnidad se decepciona… y no tiene culpa la persona de decepcionarse. -¿Cómo? podéis decir: -Si Raúl siempre dice que la propia responsabilidad es de uno, que no debería de atribuirle expectativas…Seguramente es verdad que las propias personas no deberían atribuir expectativas. Pero muchas veces somos nosotros y no lo vemos, no lo queremos ver muchas veces, somos nosotros los médiums los que también tenemos que entonar el “mea culpa” y mirar hacia nosotros mismos y darnos cuenta que esas expectativas tan y tan elevadas provienen de nosotros mismos. Y somos nosotros mismos los que muchas veces, a veces sin darnos cuenta, a veces a propósito… los que ponemos unas expectativas tan, tan elevadas a la otra persona sobre la mediumnidad nuestra, o sobre la mediumnidad en general que automáticamente la persona siente que el médium no se puede equivocar, no puede fallar o que la mediumnidad es perfecta.

En el universo no existe nada que sea perfecto, ni siquiera Eón porque para algo tiene esa necesidad de seguir subiendo octavas. Por lo tanto la mediumnidad tampoco es infalible ni perfecta. La mediumnidad tiene errores, la mediumnidad depende de muchos factores que son todos los factores que he ido enumerando en los distintos audios de mediumnidad de  esta sección, de este apartado… y es por eso que depende de tantos factores. La mediumnidad es muy fácil de errar, es muy, muy fácil de equivocar. Tenemos los Engramas, tenemos los Roles del ego, la falta de información, los Preconceptos, muchas veces el estado de salud, el estado anímico… hay muchísimas cosas que pueden influir: Los espíritus del error que en ese momento pueden estar realizando foco energético o pueden estar directamente interrumpiendo una sesión y puedan estar molestándola.

Hay muchas, muchas maneras de interrumpir una sesión: O de forma externa o de forma interna. Y es por eso que tiende a fallar más de lo que la gente piensa la mediumnidad. Primero porque la máquina está traduciendo, y es falible. Estamos hablando de que las máquina es el Decodificador, del cual ya hemos explicado en una charla previa, y hay que entender que el decodificador no es una máquina infalible. Es una máquina que pertenece a un ser humano, y el ser humano es falible… y por lo tanto tiende a fallar de forma más repetida de lo que todos pensamos. Si en el día a día ya el Decodificador puede fallar… imaginad directamente en una canalización telepática donde requiere muchísima mayor precisión. Creo que la palabra que define a un buen canalizador de un mal canalizador es la palabra PRECISIÓN. El buen canalizador tiene mayor precisión a la hora de traducir los conceptos que el mal canalizador. Ahora bien, por mucho que uno tenga mayor precisión sigue siendo sustentada esa mediumnidad o apoyada esa mediumnidad en ese Decodificador, que insisto no es una máquina perfecta.

Entonces son muchísimos los factores que toman importancia o que toman relevancia a la hora de realizar con éxito una canalización telepática.

Entonces creo que el propio médium que, a veces o se endiosa a sí mismo o endiosa la mediumnidad en general, pero de alguna manera tendemos a pensar que no podemos errar o tendemos a pensar que los espíritus van a conocer todo, cuando muchas veces no tiene porque ser así porque el conocimiento en el plano espiritual también es limitado… Entonces generamos esas falsas expectativas en la otra persona que es una expectativa de perfección.

Por eso digo que muchas veces es el propio médium es el que tiene que entonar el “mea culpa”, es el propio médium el que tiene que asumir esa parte de responsabilidad, con respecto al consultante al público o a quien sea. Por eso siempre digo al médium que tiene que intentar tener los pies en la tierra, los pies en el suelo. Tiene que intentar comprender que puede errar, que va a errar, porque ninguna mediumnidad es 100% fiable, podrá ser 99% fiable, podrá ser 90% , 80, 70, 60, 50, 40, 20 pero va a tener siempre errores. Va a ser siempre falible. Por eso tiendo muchas veces a volver a repasar la canalización y a corregir cosas que puedan no estar bien porque entiendo que nada es perfecto pero creo eso es una responsabilidad que tomo yo, y que pocos otros canalizadores, pocos otros médium se toman la molestia de repasar sus propias canalizaciones, a escucharlas, a corregir errores o incluso admitirlos porque es parte de la ética admitir los errores, es parte del autoconocimiento, es parte del aprendizaje de uno y lo sé por propia experiencia.

Es muy, muy complicado asumir errores en la mediumnidad pero creo que no hacerlo solamente nos puede generar un karma porque realmente estamos realizando un acto hostil contra la otra persona aunque muchas veces sea sin querer. Pero muchas veces no es sin querer y es ahí donde quería llegar. Muchas veces hay personas médium que malintencionadamente meten en la cabeza de la otra persona el preconcepto de que la mediumnidad suya es perfecta para de esa manera obtener mayores consultantes, mayores beneficios monetarios o directamente mayor notoriedad y creo que eso ya no solo es negativo para la persona propia porque probablemente cuando la persona se dé cuenta, cuando el consultante se dé cuenta del error… se va a decepcionar y no va a volver con el médium, sino que incluso creo que es perjudicial para la mediumnidad en general. Porque de alguna manera deja en mal lugar a los médiums éticos, que lo hay, a los médium que tratan de poner todo de sí, que los hay o que se desviven por esto, que los hay también, o directamente la mediumnidad en sí que da la sensación de que es todo charlatanería cuando no es así. La mediumnidad es efectiva, la mediumnidad funciona y tiene usos muy, muy útiles pero hay que saberla realizar y también hay que saber cuándo realizar la canalización, cuando no, o sobre qué tema sí o sobre qué tema no, o saber también que todo es falible y por lo tanto nunca y absolutamente nunca generar falsas expectativas en la otra parte.

Es indispensable eso. Indispensable nunca generar falsas expectativas a la otra parte porque nos podemos generar un karma como bien dije al inicio. Al igual que el médium comete actos hostiles utilizando precios desorbitados en sus sesiones o vendiéndolas como infalibles, hay muchísimos tipos de actos hostiles pero creo que el médium tiene que ser suficientemente inteligente diría yo, para no vender esa imagen falsa de las canalizaciones o de las canalizaciones de uno. Es importante esto que digo.

¡Gracias por escucharme! Pensadlo, pensadlo.

 



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