Percy Fawcett y la ciudad perdida ‘Z’

El teniente coronel Percival Harrison Fawcett (Torquay, Inglaterra, 18 de agosto 1867–¿Río Xingú?, Brasil, 29 de mayo 1925) fue un militar, arqueólogo y explorador británico. Junto con su hijo Jack y el amigo de éste, Raleigh Rimell, Fawcett desapareció bajo circunstancias desconocidas en 1925 durante una expedición para encontrar “Z”, como él llamaba a una antigua ciudad perdida que creía ser El Dorado, en la selva inexplorada de Brasil.

Miembro de la Royal Geographical Society de Londres, con un historial militar brillante y estrechos vínculos con el servicio secreto británico, excelente Topógrafo, autor del trazado de una serie de mapas de Bolivia y Perú, y experto en técnicas de construcción naval (creador de la “curva o línea Icthoid” que aumentaba la velocidad de los barcos), previamente a su etapa amazónica brasilera, había sido protagonista de numerosas expediciones en el norte de África, Malta, Hong-Kong y Ceilán.

 

 

Percy Harrison Fawcett, fue en sí mismo un personaje. Militar brillante vinculado al servicio secreto británico, experto en fenómenos psíquicos y cultor del teosofismo. Fue, además, amigo de importantes escritores como Rider Haggard (Las minas del rey Salomón) y Arthur Conan Doyle, quien escribió calificadas novelas, entre ellas la saga de Sherlock Holmes y El mundo perdido, que se basó en los relatos de los viajes de Fawcett.

Su padre, Edward, nacido en la India y miembro de la Royal Geographical Society, de espíritu aventurero, fue quien le inculcó el interés por las hazañas y exploraciones. Su hermano mayor, Edward Douglas, (1866-1960) era alpinista, ocultista oriental y escritor de novelas populares de aventuras.

 

 

El coronel inglés Percy Fawcett, en los albores del siglo pasado dedicó su vida (y probablemente, también la ofrendó) a la exploración y trazado de fronteras de la (en aquel entonces casi virgen) gigantesca selva amazónica, en Brasil, la más enorme del planeta. El célebre explorador inglés Peter Fleming lo define así: “Era un hombre de un valor indomable. Su resistencia era sobrehumana: ni la fiebre, ni las privaciones, ni los insectos lo amilanaban.”

Igualmente célebre por su despotismo hacia su personal (llevándolos casi permanentemente al borde del motín), sus expediciones se caracterizaban por una inusitada rapidez y eficiencia. Todas sus aventuras fueron relatadas por él mismo recopilando durante su transcurso diversas leyendas aborígenes (las “aldeas de fuego” que solían ver los nativos por las noches en el medio de la selva y que los llenaba de espanto, y que tanto egiptólogos, viajeros e historiadores de la antigüedad han reportado en Egipto, Grecia, Siria, India y Sudamérica como luces blancas “frías” perpetuas basadas en combinaciones de luminiscencias químicas) que le sirvieron para afianzar aún más sus creencias, incluida cierta revelación que sobre una oculta ciudad ciclópea le hiciera en Río de Janeiro el ex-cónsul británico coronel O’Sullian Beare, quien había logrado llegar hasta ella con la ayuda de un guía mestizo. También consultó a varios mediums, gurús y psíquicos sobre el tema, ya que era un ferviente creyente de estas cualidades paranormales.

 

 

Buscaba, fundamentalmente, los rastros de lo que él llamaba la “civilización primigenia”, de cuya existencia muy anterior a incas, mayas y aztecas estaba plenamente convencido y que consideraba la raza responsable de legar a la humanidad la base de toda su ciencia, sabiduría y religión, y la razón excluyente de la evolución del hombre por sobre el mono y las demás especies del planeta.

Se basaba en relatos y escritos de varios exploradores portugueses y españoles que lo antecedieron y documentaron la presencia inexplicable en Centro y Sudamérica de una raza blanca, barbada y de ojos claros, de rasgos manifiestamente no aborígenes, y que él consideraba sobrevivientes de la mítica Atlántida y constructores de increíbles mega-ciudades prehistóricas, las cuales aún continuaban habitadas por ellos, protegidos de los intrusos por los nativos, que los consideraban sus dioses intocables.
Recolectó además historias de varios supervivientes de expediciones que buscaban tesoros ocultos en la selva, y cuyos camaradas habían perecido a manos de tribus salvajes. “Secretos que descubrí en la dura escuela de los viajes por la selva”- señaló.

 

Machu Picchu

El descubrimiento científico de Machu Picchu por Hiram Binghan en 1911, le daría al Coronel mayor impulso en su convicción de partir hacia la que hoy es la Sierra del Roncador, y que debe su singular nombre a los extraños sonidos que parecen surgir del suelo, un fenómeno que se dá con frecuencia en todas las zonas consideradas centros energéticos planetarios ( por ejemplo, en Capilla del Monte, ubicada a los pies del cerro Uritorco, en Córdoba, Argentina, los locales llaman a dicho rugir “ el paso del tren expreso”).

La enigmática estatuilla de Basalto

Un hecho profundamente motivador para Fawcett lo constituyó El atlante de Basalto, una extraña estatuilla de estilo egipcio, hecha en basalto negro (roca volcánica vitrificada), que llegó a sus manos gracias a su amigo Sir Rider Haggard ( autor de “Las minas del Rey Salomón”), quien la consiguió en el Brasil a fines del siglo XIX de una manera misteriosa que nunca hizo pública.

 

 

La estatuilla representaba a un posible sacerdote egipcio sosteniendo una tabla con 24 extrañas inscripciones, de las cuales Fawcett creyó lograr descifrar 14 al notar que los símbolos coincidían con los tallados en piezas de cerámica prehistórica brasilera, y luego intentó utilizarlos como “coordenadas” para alcanzar su objetivo. Se llegó a especular incluso que los signos eran una especie de “contraseña” o “llave de acceso” al Mundo perdido.

Lo históricamente cierto es que se realizaron diversos estudios serios sobre la inscripción que esgrime la estatuilla, y si bien no se la pudo decodificar, varios expertos aseguraron que es casi imposible su falsificación. Fawcett la llevó consigo a su expedición, con la idea de que involucrar una causa sagrada como la devolución de la estatua a su lugar de origen, lo protegería y a la vez le abriría las puertas de la enigmática ciudad primigenia.

En el libro “Exploration Fawcett” escrito por su hijo Brian basado en sus anotaciones Perry comenta sobre la estatuilla: “Esta imagen de piedra posee una propiedad particular, sentida por quien la tenga entre las manos. Es como si un calambre eléctrico se nos subiera por el brazo, tan fuerte que ciertas personas sueltan bruscamente la estatuilla”.

El manuscrito Portugués 512

La obra fundamental que le inyectó la definitiva fuerza suprema para iniciar su indeclinable búsqueda, fue “El Manuscrito Portugués”, popularmente conocido como “El Manuscrito 512”, un documento del siglo 18, descubierto en 1993 por Thierry Jamín, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, en Brasil, en la sección de “Manuscritos”, serie “Obras Raras”. 

 

 

Así nos describe Fawcett, deslumbrado, el instante prodigioso de su hallazgo: “Quienes tengan inclinaciones románticas –y casi todos las tenemos, a mi juicio– verán los elementos de una historia tan fascinante, que no conozco ninguna comparable. Yo la descubrí en un antiguo documento que aún se conserva en Río de Janeiro, y, a la luz de las evidencias recabadas en diversas fuentes, creo al pie de la letra en esta información”.

El 512 cuenta la historia de un expedicionario portugués de apellido Álvarez, quien habiendo naufragado frente a las costas amazónicas, se encontró prisionero de la salvaje tribu caníbal Tupinamba, salvándose milagrosamente de la muerte gracias a una joven aborigen que se enamoró perdidamente de él. El nieto de esta pareja, quien por supuesto se encontraba completamente integrado a la tribu, viajó en 1610 hacia la capital de Portugal y se entrevistó con el Rey Dom Pedro II relatándole que conocía perfectamente la ubicación de unas fantásticas minas de diamantes en el medio de la selva, y ofreciéndole su ubicación a cambio de un título nobiliario, pero sólo logró que el rey lo encarcele hasta su muerte, dos años después. Esta historia bastó para crear dentro de la corte portuguesa la codicia suficiente como para organizar numerosas expediciones buscando los rastros de estas fabulosas minas durante muchos años sin éxito ( aunque algunos de los fracasados expedicionarios aseguraron haber estado muy cerca e incluso divisado las ruinas de la gigantesca ciudad perdida ) hasta que en 1740 un aventurero portugués ( de nombre Francisco Raposo, supuestamente un “alias” de Joao Da Silva Guimaraes, explorador bandeirante desaparecido en la jungla en 1764 ), luego de buscar febrilmente por más de diez años entre ciénagas, bosques y montañas, descubrió una ciudad grandiosa ( ¿la mitológica“Paititi”? ) al pié de una enorme montaña rocosa al oeste de la cuenca del Amazonas, y custodiada por indios feroces.

 

 

Luego de toparse 80 kilómetros antes con otra mega-ciudad completamente en ruinas y habitada sólo por murciélagos, atravesó una cascada bajo la cual se ensanchaba un río, y comenzaron a aparecer ante su vista unas increíbles cuevas excavadas a mano en las rocas, algunas de ellas selladas con grandes losas de piedra cubiertas de extraños grabados, probablemente tumbas de antiguos monarcas y sumos sacerdotes. Los aborígenes que acompañaban al portugués intentaron retirar las losas de piedra, pero todo fue en vano.

Continuaron avanzando hasta que sorpresivamente se presentó ante ellos una enorme Ciudad desierta, de arquitectura monumental, con grandes bloques armados sin junta de mortero y templos inmensos , una gran plaza, obeliscos monolíticos y una gran figura de piedra negra que señalaba hacia el norte, con misteriosas inscripciones y tallas, que parecían griego antiguo. En las cercanías de la construcción megalítica, hallaron una moneda de oro que mostraba en el anverso un joven agachado y en el reverso una corona y un arco.

Raposo corrió presuroso a notificar su hallazgo y solicitar ayuda económica y logística al virrey, Luiz Peregrino de Carvalho Menezes de Athayde, quien, siguiendo sumisamente las órdenes de la Iglesia, hizo caso omiso a la narración y se negó a otorgarle ayuda. Nunca más se supo nada de De Raposo y su gente. ¿Volvieron por su cuenta a la Ciudad ?¿Fueron asesinados por órdenes del clero para evitar que difundan la noticia?¿O patrocinados por éste secretamente para su provecho personal?

Expediciones de Fawcett

Percy Harrison Fawcett protagonizó en total ocho extraordinarias y legendarias expediciones (sólo interrumpidas para servir en la brigada de artillería en Flandes durante la Primera Guerra Mundial, a la edad de 50 años, para luego regresar a Sudamérica) que se convirtieron en unas de las más extraordinarias aventuras de todo el siglo 20 y una fuente de inspiración casi inagotable para innumerables artistas.

 

 

Incluso el propio gobierno brasileño subvencionó una de las expediciones a su mando (las cuales solían estar integradas casi invariablemente por el mismo plantel de colaboradores, algunos de ellos celebridades mediáticas, como el boxeador australiano Butch Reilly), y reportó en sus periplos haber matado una anaconda de 62 pies, haber visto especies animales inexistentes en otros lugares del planeta, como perros con dos narices o perros felinos lo cual le aparejó la burla de los “científicos” de la época (más adelante, los hallazgos efectuados en el Amazonas le darían la razón científica al menos en lo referente a las boas aunque nosotros no dudamos en absoluto de la objetividad del coronel en sus otras descripciones ni de la variedad sorprendente y única de la flora y fauna de la selva tropical) Después de buscar infructuosamente su ciudad perdida en la zona de Bahía durante 1920 y 1921, decidió llevar su intento a la zona que llamó punto “Z” , ubicada entre los ríos São Francisco y Xingú.

La última expedición

En 1925, con la financiación de un enigmático grupo británico llamado sugerentemente The Glove (“El Guante”, Fawcett , que en ese entonces tenía 57 años, emprendió la que sería su última expedición en busca de su Ciudad Perdida acompañado de su hijo Jack y el fotógrafo Raleigh Rimmel, amigo de toda la vida de Jack, ambos de 23 años.
Fawcett era un experto como quizás no haya dos en el mundo en temas de organización de expediciones y viajaba invariablemente excelentemente pertrechado y con personas cuya perfecta salud psicofísica había sido harto chequeada profesionalmente.

 

 

Descubrió al sureste del Mato Grosso, una inmensa meseta rocosa rodeada por acantilados inaccesibles y se persuadió firmemente que era la montaña mencionada en El Manuscrito 512. Finalmente, creyó haber descubierto la mítica Ciudad Perdida.

La expedición estaba ya desfalleciente: habían fotografiado algunos indios Meinaco para la corporación North American Newspaper, que administraba varios periódicos y que ayudó en la financiación de la expedición a cambio de noticias exclusivas, habían equivocado el camino varias veces y Raleigh estaba malherido en uno de sus pies debido a picaduras de voraces garrapatas. Pero el entusiasmo y la energía sobrehumana de Fawcett estaba intacta.

Hizo llegar a la familia una carta el 29 de mayo de 1925 desde el “Dead Horse Camp/”Campo do Cavalo Morto”, (del cual informa su ubicación exacta: 11 grados y 43 minutos de latitud sur y 54 grados y 35 minutos de longitud oeste) explicando que desde allí seguirían hasta el Xingú y se adentrarían en la selva hasta Santa María do Araguaia, cruzarían el Tocantins y proseguirían por las montañas entre Bahía y Piauí, hasta el río San Francisco y finalmente la ciudad que menciona el manuscrito 512.

 

 

Aquí algunos fragmentos de las anotaciones que luego resultaron ser sus últimas declaraciones:
(…)“Que alcanzamos el objetivo y que volvemos de nuevo hacia él, aún bajo riesgo de quedar con nuestros huesos secándose al sol”(…)”

“Un nativo me ha descripto la Ciudad perdida en la selva, me ha dicho que en lo alto de uno de sus edificios de piedra se halla un gran cristal que refleja la luz del sol a modo de espejo hacia el interior de la construcción”(…) “Creo que las ruinas serán de naturaleza monolítica, más antiguas que los descubrimientos egipcios (…) El lugar central que he llamado “Z”-nuestro objetivo principal- está en un valle rodeado de montañas. Tiene dicho valle unas diez millas de ancho, y la Ciudad se encuentra en un promontorio en el centro de este, al cual se llega desde una carretera de piedras. Las casas son bajas y sin ventanas, y hay un templo piramidal. Los habitantes de la Ciudad son numerosos, mantienen animales domésticos y poseen minas bien desarrolladas en las colinas circundantes. No muy lejos se encuentra otra segunda ciudad , pero la gente en ella pertenece a una casta inferior a los habitantes de “Z”. Más lejos hacia el sur hay otra gran ciudad , pero medio enterrada y completamente destruida”(…)”espero alcanzar el objetivo de mis investigaciones dentro de una semana”.

“¡Cuando volvamos”-concluía triunfalmente- “nuestra historia hará cambiar el mundo!”.

Fawcett desaparecido 

 

 

Pero ni Fawcett ni ningún otro miembro de su osada expedición volvieron jamás. En 1925, el mismo año de la desaparición de Fawcett, el investigador George Lynch sostuvo en la prestigiosa revista Science at Vie que en el Mato Grosso se encontraba el origen de todas las civilizaciones de occidente. Hasta el día de hoy, el periódico británico “The Times” ofrece una jugosa recompensa a aquellos que puedan suministrarle información confiable sobre el destino del explorador.

Su misteriosa ciudad continúa secreta en lo profundo de la selva, y la leyenda de Perry Harrison Fawcett no podría haber encontrado mejor final, ya que el hecho de que nunca se hallara su cadáver ni resto alguno de su expedición multiplicaron la leyenda y dieron orígen a fábulas tanto o más exóticas que la selva que él intentaba descifrar.

A la caza del explorador

La búsqueda de este hombre fue protagonizada (y todavía hoy día lo es) por una cantidad impresionante de exploradores, arqueólogos, periodistas, historiadores, detectives y aventureros totalizando unos 100 intentos fallidos en los cuales muchos perecieron o desaparecieron como Fawcett.

Su hijo, el explorador Brian Fawcett, hizo unas intrigantes declaraciones en las cuales afirmaba que si su padre había logrado encontrar la civilización perdida, con toda seguridad sus habitantes no lo habrían dejado volver.

 

 

Imagen de la película ‘Z’, la ciudad perdida

 

Esto, de alguna manera, es coherente con severas instrucciones dejadas por Fawcett antes de su partida: si él y sus compañeros no volvieran, ninguna expedición de rescate debería ser enviada, o, de lo contrario, “sufrirían las consecuencias de su destino”.

Otra situación poco clara que agregó misterio sobre el misterio, fue la rotunda negativa de la familia de Fawcett a permitir la lectura de sus diarios personales a investigadores y periodistas, aumentando las especulaciones de que allí podría encontrarse la clave para acceder a la
Ciudad.

La esposa del Coronel afirmó en un reportaje que cuando vivían en el extremo Oriente, unos hombres extraños se les presentaron y les predijeron hechos extraordinarios para la familia, incluido el destino de Fawcett.

Hipótesis y teorías

Algunas cuentan que encontró su deseada ciudad megalítica y se convirtió en el dios blanco de una tribu desconocida, otras que fue víctima de amnesia y terminó vagando y perdido en la selva, las más ortodoxas suponen que murió a manos de tribus salvajes del Amazonas, y algunas (en ciertos círculos ocultistas) hablan de que él y su hijo habrían entrado en un vórtice energético que les habría dado acceso a otro plano de existencia u otro tiempo en el cual la ciudad atlante de sus anhelos continúa existiendo.

 

 

A algunos les gusta considerar que Fawcett hallara finalmente la Ciudad de sus desvelos, y cayera en la cuenta en el momento de su descubrimiento (tal vez a través de los propios habitantes de la antigua Atlántida) de que estaba viendo cumplido un sueño que no admitía ser compartido con nadie.

Muchos supusieron que los indígenas locales los habían matado, ya que en aquel entonces varias tribus habitaban en las cercanías: los kalapalos, quienes fueron los últimos en verlos, o los arumás, suyás, o xavantes, en cuyo territorio estaban entrando. Sus dos compañeros ya estaban enfermos y caminaban con dificultad cuando fueron vistos por última vez, pero no hay ninguna prueba de que fueran asesinados. Es probable que murieran de causas naturales en la selva brasileña.

 

 

Hay relatos que aseguran que Fawcett había encontrado la ciudad y que se había convertido en el jefe de una de las tribus que cohabitaban en la ignota urbe.
Algunos viajeros dijeron haberlo visto e incluso apareció un niño rubio, al que se lo presentaba como hijo del inglés con una nativa noble, pero después se comprobó que el chico era albino y que la historia no era más que un absoluto fraude.

Actualidad

Hasta la fecha nadie ha podido conocer con seguridad lo que le pasó a Fawcett, quien por ese año tenía 58 años, y a sus acompañantes. Aunque sí, es vox pópuli que sus coequipers murieron antes que él. El británico conocía cuáles eran los riesgos que conllevaba internarse en la selva.

Él tenía conocimiento de la presencia de tribus muy violentas y caníbales, pero nada de eso lo atemorizó para lograr su objetivo: llegar a la “Ciudad “Z” y así lo describía a su familia en cartas. ¿Lo descrito respondía a su imaginación? Es un misterio.

 


MISTERIO REVELADO: PERCY FAWCETT Y LA CIUDAD PERDIDA ‘Z’

02/03/2017

Médium: Raúl Caballero

Interlocutores: Adrián Tardío y David

Entidad contactada: Nori-El (90%, yo superior o thetán de David y maestro del 5º plano de Luz)

Primera parte de la sesión sobre Percy Fawcett en la que se pregunta sobre el misterio de su desaparición y distintos detalles en relación a su viaje.

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Segunda parte de la sesión sobre Percy Fawcett en la que se prosigue con las preguntas y se profundiza en algunos aspectos.

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Parte I

Raúl: Estamos grabando y vamos a resolver el enigma de Percy Fawcett con Adrián como interlocutor al otro lado de Skype. Va a hacer una pequeña introducción como siempre para que quede claro el contexto.

Adrián: El Teniente Coronel Percival Harrison Fawcett (más conocido como Percy Fawcett) nació en Inglaterra en 1867 y fue un militar, arqueólogo y famoso explorador británico cuyas legendarias aventuras cautivaron al mundo entero.

 Cuando los primeros europeos llegaron al Nuevo Mundo, conocieron historias sobre una legendaria ciudad de oro en la selva a la que se referían como El Dorado.

En 1925, a la edad de 58 años, el explorador Percy Fawcett se adentró en las selvas de Brasil para encontrar otra misteriosa ciudad perdida que él llamaba “Z”. Junto con su hijo Jack y el amigo de éste, desaparecieron bajo circunstancias desconocidas durante su expedición para encontrar la ciudad perdida.

Su historia resultaría ser una de las noticias más comentadas de su época. A pesar de incontables misiones de rescate, Fawcett nunca fue encontrado.

Raúl: Bien, pues voy a intencionar a Nori-El para resolver el enigma. Voy a canalizar al maestro.

Noriel: Es todo un honor poder estar hoy aquí con cada uno de vosotros para compartir esta gran historia.

Adrián: ¿Qué tal maestro? ¿Cómo se encuentra?

Noriel: Bien, estoy bien. Vamos directos con las preguntas y voy a tratar -tratar no quiere decir que lo vaya a lograr, los que me conocéis un poco más ya lo sabéis- de ser un poco más conciso para no alargar sobremanera todo. (Ríe) Dentro de mi estilo, por supuesto.

Adrián: Vamos directos entonces.

Noriel: Lo intentamos por lo menos.

Adrián: ¡Venga, vamos! ¿La ciudad perdida de la que habla el manuscrito 512 existió?

Noriel: La ciudad existió en otra dimensión.

Adrián: Por lo tanto el manuscrito es verídico.

Noriel: El manuscrito es verídico hasta cierto punto. Un manuscrito que habla incluso de oro en el Amazonas. Hay varias cosas del manuscrito que son correctas y hay algunas cosas que están puestas directamente por el propio autor.

Adrián: ¿A propósito o de su fantasía mental?

Noriel: No, de su fantasía mental.

Adrián: ¿Esa ciudad de la que habla el manuscrito es la que buscaba Fawcett (la Ciudad Z)?

Noriel: Correcto.

Adrián: ¿Y quién edificó esa ciudad?

Noriel: La ciudad es directamente edificada por los nativos de esa zona, personas indígenas con ayuda de extraterrestres. Era una ciudad ligeramente más avanzada y cuando digo ligeramente me refiero en una connotación desde mi perspectiva conceptual, que engloba varios casos similares dados incluso en otros mundos. Para vosotros sería bastante, bastante más avanzada gracias a esa ayuda extraterrestre. No tenía nada que ver con las ciudades que eran capaces de construir los indios en esa época.

Adrián: ¿Qué quiere decir cuando dice que se encontraba en otra dimensión?

Noriel: Quiero decir que se encontraba más allá de una puerta dimensional.

Adrián: ¿Que llevaba hacia dónde?

Noriel: Una puerta dimensional que llevaba a varios siglos atrás.

Adrián: ¿Se puede saber cuántos siglos?

Noriel: Esa ciudad se trataría de una ciudad del siglo XVII (17).

Adrián: ¿Y cómo encontró esa puerta?

Noriel: Fawcett conocía perfectamente sobre la puerta dimensional, para él no era ningún tipo de misterio, ningún tipo de secreto, lo que desconocía era dónde lo iba a llevar porque no tenía ninguna manera para saberlo. Ningún tipo de manera tenía para saber qué había más allá. No es como cuando tú te asomas por una ventana y es como que ves lo que hay allá, sino que hasta que no la cruzas no sabes lo que hay, te arriesgas a cualquier cosa obviamente, pero él conocía de esa abertura, él conocía de esa puerta.

Adrián: ¿Cómo podía saberlo?

Noriel: Él lo sabía directamente porque había percibido anomalías en el campo magnético de la zona y la había llegado a percibir incluso en varias expediciones atrás, entonces él estaba absolutamente convencido de que la ciudad existía, pero también estaba absolutamente convencido de que existía en otra dimensión, algo que directamente no le hubieran creído. Aparte, Fawcett era una persona tremendamente intuitiva.

Adrián: Sí, eso quería preguntar, si fue más intuición, porque: ¿cómo puede saber que eso es una puerta que te lleva hacia otro lugar si solo es una anomalía magnética? ¿No? Puede ser por cualquier otro motivo.

Noriel: Obviamente a él se lo dictó su yo superior, porque era una persona intuitiva, pero él cuando lo captó era porque ya había percibido esas anomalías en el campo magnético. Piensa que las puertas dimensionales se tratan de cambios -por decirlo de alguna manera-  en el campo magnético de esa zona del planeta. Ten en cuenta que cada uno de los mundos, cada uno de los planetas, tiene sus paralelos y sus meridianos y en la zona en la que confluyen con la energía es lo que se denominan nadis. Esos puntos pueden llegar a generar desestabilizaciones en el campo magnético del planeta y pueden generar algún tipo de singularidad, por llamarlo de algún modo. Esas singularidades se pueden dar, o bien hacia tiempo atrás o bien hacia tiempo adelante o también se pueden dar hacia universos paralelos. O sea, pueden ser muchísimas variantes.

Adrián: Es decir, que esa puerta era natural.

Noriel: Era una puerta natural.

Adrián: ¿Y se encontraba digamos a campo abierto o en algún recodo de alguna montaña?

Noriel: No, se encontraba detrás de muchísimos arbustos, en la más densa selva, en un lugar muy recóndito. O sea, no es algo que se encuentre a lugar abierto.

Adrián: ¿Y qué grado OT tenía Fawcett?

Noriel: Tendría un grado OT aproximadamente de OT 7. Muy, muy alto. Él no sabía, evidentemente, que le dictaba nada su thetán porque directamente hasta lo desconocía. Pero él tenía una certeza, llámala como quieras. Él la llamaba certeza -tú la puedes llamar intuición- de que se trataba de una abertura dimensional, incluso él le comenta a sus acompañantes el tema pensando que lo iban a entender.

Adrián: ¿Y en base a qué una puerta dimensional viaja a otro tiempo más o menos lejano o a otro lugar?

Noriel: Depende del tipo de singularidad, es decir, se puede generar un tipo de singularidad distinta que te pueda llevar a un universo paralelo que directamente sea otro lugar o te puede incluso llevar a otro mundo en el caso de que sea una singularidad específica. En este caso concreto la singularidad que siempre se da tiene que ver con viajar o bien hacia atrás o bien hacia adelante en el tiempo en la misma zona.       Quiere decir eso que donde se desplazó Fawcett fue hacia el siglo XVII en el mismo sitio en el que él se teletransportó, porque esa puerta siempre viaja al mismo sitio, o sea, no hay un cambio espacial.

Adrián: ¿Fawcett lo que pretendía era buscar el Dorado? ¿Buscar la Ciudad Z? ¿Era lo mismo?

Noriel: No, no era lo mismo. Él buscaba la Ciudad Z, que era como él la bautizó, que tenía que ver directamente con el manuscrito. Con el manuscrito que aparte era una leyenda que se había ido pasando de boca a boca. O sea, era un tema en el que él creía fervientemente. Ten en cuenta que aparte él había hecho múltiples expediciones y no era una persona cerrada en su concepto, sino que era una persona muy abierta, porque él en sus distintas expediciones… fíjate que a él, a Fawcett, le habían vendido la idea de que directamente las tribus indígenas que vivían en el Amazonas eran seres prehistóricos y cuando él viaja a lo largo de sus expediciones descubre que tienen un conocimiento elevadísimo de la medicina, de medicina mediante plantas, tienen un conocimiento elevadísimo del cuerpo humano, tienen un conocimiento elevadísimo de astronomía y cuando él descubre eso se da cuenta de que no tiene nada que ver con lo que el mundo civilizado de la había vendido de esa imagen de esos indígenas, entonces él ya tenía un concepto mucho más abierto que la gente normal.

Cuando él viajaba y les explicaba en su tierra cómo eran los indígenas muy poquita gente lo creía. ¿Cómo lo iban a creer hablando de aberturas dimensionales? ¡Mucho menos por supuesto! Por eso él ya tenía un concepto mucho más elevado y creía en la posibilidad porque él aparte siempre había estado vinculado o había tratado de estudiar en distintos círculos esotéricos y siempre le había interesado el esoterismo. De alguna manera tenía la base de datos suficiente para que pudiera interpretar lo que el thetán le mandaba, no era tan difícil para él. Para él era un auténtico arte el lograr que los demás lo creyeran. Toda su vida se basó en tratar de que los demás lo creyeran. Todo el mundo lo trató por loco.

Adrián: ¿La puerta dimensional sigue activa actualmente?

Noriel: Sí, sigue activa, por supuesto que sigue activa.

Adrián: ¿Y te llevaría al mismo lugar o eso varía?

Noriel: Varía porque la puerta es inestable, tenemos que tener en cuenta que no es una puerta generada artificialmente donde se controle con un control remoto, sino que directamente es una puerta natural que va fluctuando su energía en torno a ese campo magnético. Por lo tanto, de repente puede ser más inestable, puede ser más estable, puede estar en un sitio fijo, puede variar tanto horizontalmente como verticalmente. Puede de repente trasladarte según su carga a un siglo atrás, como te puede trasladar cuatro siglos atrás, como te puede trasladar mucho más atrás en el tiempo o incluso adelante. O sea, que para nada es fija.

Adrián: ¿Es un camino de ida sin retorno o se podría volver?

Noriel: Se puede volver, por supuesto que se puede volver, pero lo hace muy complicado porque tú puedes atravesar esa zona y suponte que vas a tres siglos atrás. Esa carga o el voltaje de ese campo magnético alrededor de la puerta fluctúa porque no es fijo. De repente puede llegar a fluctuar varias veces, incluso, durante un mes. ¿Quién te asegura que al volver a traspasar esa puerta vas a ir a parar de nuevo a tu tiempo? Puedes ser teletransportado a un siglo o dos adelante y que no llegues a tu tiempo.

David: Hola maestro, ¿cómo está? Le hago una pregunta, cuando Fawcett pasa por este portal y se encuentra con la civilización, dijo que fue construida por extraterrestres. ¿Qué civilización fue la que la construyó? Y si todavía estaban ahí conviviendo con los nativos.

Noriel: Realmente no es que la construyeran estos seres, sino que les ayudaron a construirla, realmente la ciudad la construyen los propios indígenas, pero sí es cierto que estos extraterrestres los ayudan con tecnología avanzada. Estos seres provenían de un mundo llamado Imm II y son los mismos seres que estuvieron en la Isla de Pascua.

David: Sí, eso le iba a preguntar. Claro, en la Isla de Pascua, son los mismos. ¿Y en este caso ellos no llegaron a tener contacto con estos seres? ¿Ya no estaban ahí?

Noriel: Estaban, todavía estaban, pero no tienen contacto.

David: Y en la actualidad, si esa ciudad teóricamente está, fue construida hace muchos años, porque ellos pasaron a esa ciudad de 400 años atrás. ¿No podríamos encontrar en estos momentos ruinas de esa ciudad? ¿No quedaron ruinas de esa ciudad todavía? ¿Podríamos encontrar ruinas.

Noriel: Podríamos encontrar ruinas, el problema es que los expedicionarios se atrevan. Estamos hablando de un lugar muy, muy, muy recóndito en el Amazonas donde directamente a parte de Fawcett apenas ha llegado nadie. Apenas ha llegado nadie.

David: Claro, está muy inhóspito, todavía muy inexplorado.

Noriel: Todavía, todavía. En un futuro se puede encontrar, no voy a ser yo quien diga que se va a encontrar porque, bueno, el futuro es muy incierto.

David: Gracias maestro.

Adrián: ¿Cuándo llegaron allí a ese tiempo qué hicieron Fawcett y los demás?

Noriel: Tienes que tener en cuenta que el propio Fawcett sabía dónde se dirigía, o sea, él ya sabía que iba a atravesar una puerta dimensional. Como te dije antes, incluso convenció tanto a su hijo como a su amigo directamente de el tema de la puerta dimensional. Al principio, evidentemente, les costó de digerir, pero era tal la admiración que tenían por la persona de Fawcett -que no era un don nadie, tengámoslo en cuenta- que directamente lo creyeron o lo semi creyeron, ¿no? Porque evidentemente es tan extraordinario que hasta que no lo ves no lo crees. Llegaron hasta el punto que el propio Fawcett tuvo incluso que despedir a los porteadores porque sabía que era demasiado peligroso y no los iba a arrastrar hasta ese tiempo, porque Fawcett lo sabía. De hecho, directamente trató de no inmiscuir a nadie. Incluso él llegó a aclarar que no hicieran ningún tipo de partida de salvamento o mandaran nuevas expediciones porque directamente era muy peligroso teniendo en cuenta que él ya sabía que se trataba de una puerta dimensional y que cualquier expedición acabaría corriendo la misma suerte que ellos. O sea, traspasaron la puerta y no pudieron volver.

Obvio que Fawcett no sabía si podría volver o no, pero de alguna manera con esa duda en mente se arriesgó, no sabía si iba a poder regresar o no, pero él dijo: Bueno, es riesgoso porque no sé si voy a regresar. Pero era tal, tal, tal su curiosidad -hoy lo llamaríamos su instinto explorador, tal vez- que era una persona que no podía estarse quieta en un mismo lugar. Hizo muchísimas expediciones, cartografió muchísimas zonas e hizo muchísimas cosas en su tiempo. Se arriesgó y pasó por la puerta.

Tenemos que tener en cuenta que él había percibido esas inestabilidades en el campo magnético a través de una brújula, que era como que se volvía loca. Por eso él estaba absolutamente convencido, para él eso era una prueba fehaciente de que eso era así. Cuando él da el paso, incluso deja parte de su equipo, lo abandona antes de la búsqueda de esa puerta dimensional, porque estaba absolutamente convencido de que era muy probable de que no pudiera volver.

Cuando pasa por esa puerta, si bien él estaba absolutamente convencido, no sale de su asombro. Evidentemente no sale de su asombro, porque sigue siendo algo de alguna manera impactante.

Luis: Hola maestro, ¿se puede saber cómo de grande es la puerta dimensional o esa en concreto? ¿Se pueden saber las medidas por ejemplo?

Noriel: No era demasiado grande. Fíjate que incluso en cuanto a medidas tuvieron que pasar por esa puerta -como vosotros llamáis- en fila india. O sea, que ni siquiera entraron los tres al mismo tiempo, siendo Fawcett el último en pasar la puerta.

Adrián: ¿Cómo pudieron triangular la posición exacta de la puerta y no caer sin querer?

Noriel: No la triangularon, entraron sin querer. O sea, estaban en la búsqueda de la propia puerta y esa puerta va cambiando de zona. Ellos sabían que la puerta estaba ahí porque la brújula se volvía loca, por lo tanto era lógico que estaba cerca, pero no sabían exactamente dónde.

Adrián: ¿Pero Fawcett ve a su hijo y a su amigo cómo entran, como desaparecen, y luego entra él?

Noriel: Sí, porque él era el último. Seguramente si hubiera sido al revés no sé si se hubieran atrevido a continuar los demás.

Adrián: ¿Y es similar el paso a como si fuera una máquina de teletransporte que utilizan los extraterrestres?

Noriel: Absolutamente, absolutamente.

Adrián: Desaparece instantáneamente y llegan allí.

Noriel: Así es, además la persona no nota nada. La persona de repente ve que se encuentra en la misma zona, en la misma jungla, con las mismas piedras, con los mismos árboles… ve lo mismo, solo que directamente al trasladarse de repente encuentran una ciudad que antes no estaba ahí, como si apareciera la ciudad delante. O sea, no se percibe nada a nivel sensitivo.

Adrián: O sea, que en su tiempo no veían la ciudad, porque supuestamente tendría que haber ruinas si aparecieron en el mismo lugar, ¿no?

Noriel: Sí, así es.

Adrián: Había mucha vegetación y no la veían.

Noriel: Sí, sí, había muchísima vegetación, precisamente la puerta estaba al otro lado.

Adrián: ¿Y cómo saben ellos que viajan atrás en el tiempo?

Noriel: Evidentemente ellos habían estudiado, por lo que se conocía de la época, habían logrado estudiar algunas civilizaciones anteriores y cuando lo descubrieron les pareció más que lógico además. No vieron de otro tipo de explicación tampoco.

Adrián: ¿Qué vieron allí? ¿Cómo era la Ciudad Z?

Noriel: Para mí sería imposible de describirla, porque ten en cuenta que yo no tengo acceso a lo que sucedió esos varios siglos antes. No tengo ninguna manera de meter la cabeza conceptual al otro lado de la puerta.

Adrián: ¿Y preguntarle al thetán de Fawcett?

Noriel: Seguramente se podría convocar al thetán de Fawcett directamente para preguntarle.

Adrián: Perfecto. ¿Qué hicieron allí cuando llegaron a ese tiempo? ¿No intentaron volver? ¿Qué pasó?

Noriel: No quisieron volver, directamente no les interesaba volver.

 Adrián: ¿Ni lo intentaron? ¿No tenía nostalgia de volver con su mujer o sus conocidos?

Noriel: Siempre hay un alto de nostalgia, pero ten en cuenta que el propio Fawcett había vivido toda la vida por encontrar esa ciudad. Él vivía por encontrar esa ciudad y cuando finalmente la encontró es como que… es como niño con juguete nuevo, no sabría describírtelo de otra manera. Es como que de repente encuentra su gran anhelo, lo que siempre había buscado. Aceptó su destino, si quieres comentarlo de esa manera, pero él se quedó de muy buen grado. Siempre ten en cuenta que él había convivido durante mucho tiempo con muchísimas tribus indígenas, para él no era nuevo convivir con otra tribu indígena. Estaba acostumbrado, no era nada extraño y era la ciudad de sus sueños. Sinceramente, no tenía apego. Tenía muy poquito apego por su tierra. Si por él hubiera sido se hubiera quedado a vivir con alguna tribu indígena, él solamente prosigue la búsqueda porque su vida era encontrar esa ciudad.

Adrián: ¿Los dos que iban con él pensaban igual?

Noriel: Su hijo sí, la otra persona no. La otra persona incluso intentó volver, pero finalmente lo convencieron de que no había ningún tipo de vuelta.

Adrián: ¿Pero si lo hubiera intentado y hubiera encontrado la puerta dimensional?

Noriel: Como te he dicho antes podría haber ido a parar a cualquier otro sitio, igual todavía más atrás en el tiempo.

Adrián: Vale. Y hubo mucha gente que se perdió, porque fueron a buscarlos. De estas personas, ¿algunas pasaron también por esta misma puerta dimensional?

Noriel: Hubo hasta tres personas que sí que pasaron, pero fueron casos muy aislados. Todas las demás directamente ni siquiera hallaron la zona, ni siquiera la hallaron.

Adrián: ¿Estas tres personas que sí que pasan se encuentran con Fawcett y los demás?

Noriel: Fueron a parar a otros tiempos distintos que no tienen nada que ver.

Adrián: Cada una de las tres persona a un tiempo distinto.

Noriel: Así es y otros exploradores que investigaron directamente no se quedaron ni siquiera a las puertas, ni siquiera se acercaron. Ten en cuenta que para muchos exploradores no existía -para ninguno realmente- la idea de una puerta dimensional. Es decir, su propio escepticismo les cerraba la puerta a que eso pudiera existir, entonces podían pasarse el tiempo buscando que no iban a encontrar nada.

Adrián: ¿Hacemos una pausa y seguimos con otras preguntas?

Noriel: Me parece perfecto, hacemos una pequeña pausa para dejar descansar al receptáculo. Hasta luego.

Adrián: Hasta ahora, gracias.


Parte II

Raúl: Vamos a volver a intencionar a Nori-El para continuar con el enigma de Fawcett.

Noriel: Nuevamente ya por aquí.

Adrián: Buenas, Nori-El. ¿Seguimos directos con las preguntas?

Noriel: Seguimos directamente con las preguntas.

Adrián: Aquel que se conoció como Francisco Raposo -quien supuestamente descubrió varias ciudades relacionadas con el manuscrito 512… ¿Qué fue de él y de su gente? Porque volvió, dijo que había descubierto cosas y no le dejaron volver. ¿Qué pasó después? ¿Hizo vida normal?

Noriel: Sí, hizo vida normal.

Adrián: Perfecto. ¿Cómo consiguió Sir Ridder Haggard la estatuilla del atlante de basalto que motivó tanto a Fawcett?

Noriel: Esa estatua directamente se encontró en una expedición muy cerca de la propia puerta dimensional. Muchas veces en esas puertas dimensionales pueden aparecer objetos o también desaparecer porque pueden llegar a pasar la puerta hacia el otro lado distintos objetos de otros tiempos según la singularidad de la propia puerta.

Adrián: ¿Ese objeto pasó la puerta entonces?

Noriel: Sí, pasó la puerta.

Adrián: ¿Y qué significaban los signos o de dónde procedía?

Noriel: Directamente los signos eran ofrendas a los dioses, simplemente.

Adrián: ¿Procedían de la misma tribu de la Ciudad Z?

Noriel: Sí, así es.

Adrián: ¿Y todo esto de la Ciudad Z tiene algo que ver con la Atlántida?

Noriel: No, nada.

Adrián: Perfecto. Se habla de personas con pelo rojo y ojos azules que los nativos protegían como a dioses. ¿De qué se trataba esto?

Noriel: Hay distintas civilizaciones indígenas, piensa que hay muchísimas tribus indígenas, muchas incluso todavía por descubrir y hay tribus que directamente conviven indios de una piel más morena y otros de una piel más blanca, que directamente incluso se confunden por europeos. Y no es tal cual me lo explicas, pero hay similitudes con eso que me explicas en alguna tribu.

Adrián: ¿No hay ninguno con ojos azules?

Noriel: Como tú entenderás no todos los individuos son exactamente iguales. O sea, tú puedes ver un individuo así y directamente generalizarlo.

Adrián: Sí. Entonces no tenía nada que ver con europeos.

Noriel: No tenían que ver con europeos, pero eran muy, muy similares en cuanto a fisionomía y por eso se corrió la voz de tribus indígenas directamente blancos o europeos y el pelo rojo lo puede tener uno o dos miembros y directamente lo generalizas igual que los ojos. Eso se trata de una generalización, por eso dije que no se trata tal cual.

Adrián: Y se hablaba de aldeas de fuego que solían ver los nativos por las noches en medio de la selva que los llenaba de terror, espanto. Luces que ascendían al cielo, edificaciones luminiscentes con ventanas… ¿Todo esto es así? ¿Tiene algo de cierto?

Noriel: Tienes que tener en cuenta que esa zona siempre ha sido una zona muy concurrida por seres extraterrestres que recargan sus naves en esa zona, porque en esa zona el campo magnético es como que es más fuerte y con las naves muchas veces recargan en los propios nadis. Es como que recargan su motor graviónico, por decirlo de alguna manera.

Adrián: ¿Tienen bases allí esos extraterrestres?

Noriel: No, no son bases, directamente van y vienen.

Adrián: Es decir, que no existe ninguna ciudad con luces o ventanas.

Noriel: No, no, directamente pueden confundir una nave madre, transmitiendo muchísima luz a través de sus ventanas, con una ciudad. Fíjate que una nave madre puede medir muchísimos kilómetros.

Adrián: ¿Y llega a bajar la nave madre muy cerca de tierra?

Noriel: Por supuesto, puede llegar a bajar.

Adrián: ¿Eso no pasa actualmente?

Noriel: De vez en cuando pasa, ¿por qué no? Sí.

Adrián: ¿Pero intentan que no se les vea o les da igual?

Noriel: Según la raza extraterrestre a algunos no les importa, a algunos sí. Algunos incluso se camuflan mediante técnicas de camuflaje.

Adrián: ¿No tienen miedo a los que les da igual que los coja algún gobierno o algún radar?

Noriel: No, aparte tienen tecnología que omite el radar o directamente lo desactiva.

Adrián: Con respecto al El Dorado, que hemos hablado antes, ¿tienen que ver los extraterrestres? ¿Existe El Dorado?

Noriel: El Dorado existe como mito, pero sería un tema que podríamos hacer una sesión aparte. Existe como mito, pero no tiene nada que ver con la Ciudad de Z, ni tampoco tiene que ver con ninguna puerta dimensional, sino que directamente tiene que ver con una proyección holográfica.

Adrián: Fawcett en sus expediciones descubrió animales, ¿cierto? Mató anacondas gigantes. ¿Esto es cierto?

Noriel: Tienes que tener en cuenta que actualmente se cree que la mayor serpiente en cuanto al longitud es la pitón reticulada. La pitón reticulada habita directamente en Asia mientras que la anaconda habita en América. Si bien se cree que la pitón reticulada es la serpiente más grande, la pitón reticulada más grande puede llegar a medir -por lo menos descubierta- hasta 14 metros, 15 metros. Hay pitones reticuladas que pueden llegar a medir hasta los 19 metros. Hay anacondas que pueden llegar a medir perfectamente hasta los 17, 18, 19 metros también en casos excepcionales. Esto es algo que todavía digamos no se ha descubierto, porque no se han investigado todas las serpientes que hay. Si bien sí se han investigado las distintas razas o especies, no se han investigado cada una de las serpientes que lo componen. Puede haber anacondas de hasta 19 metros.

Adrián: ¿Se encontró y mató Fawcett a una anaconda de ese tamaño?

Noriel: Mató a una anaconda de 19 metros, eso es cierto. Al igual que también descubrió otro tipo de especies animales, algunas se han descubierto, otras todavía no. Ten en cuenta que era una persona que hizo multitud -y cuando digo multitud digo multitud- de expediciones y llegó a convivir durante mucho tiempo, estuvo muchos años conviviendo con los indios en distintas tribus, estuvo en distintas partes del Amazonas, estuvo en la frontera entre Bolivia y Brasil. Estuvo en distintas partes y directamente descubrió muchísimas especies que hoy se ignoran porque hay muchas zonas que todavía son muy vírgenes en el Amazonas y que se consideran muy peligrosas y muy recónditas. Por algún motivo Fawcett tenía un sistema inmune avanzadísimo y no le afectaban prácticamente nunca las fiebres del lugar, los virus, las bacterias, los hongos y las distintas enfermedades de la zona.

Adrián: ¿Eso tiene que ver con su fuerza de voluntad que había mejorado su sistema inmune?

Noriel: No, no, para nada, directamente tenía que ver con su constitución física. Tienes que tener en cuenta que cuando descubren la ciudad, cuando pasan por la puerta dimensional, tanto su hijo como su amigo estaban gravemente enfermos y les quedaba muy poco tiempo de vida. En esta ciudad tras la puerta, les lograron curar de forma muy sofisticada con apenas unas hierbas medicinales. O sea, el conocimiento que tenía esa civilización todavía era mayor tres siglos antes que tres siglos después en otras tribus indígenas, por lo que hablamos de una ciudad muy, muy avanzada.

Adrián: ¿Tenían alguna intención los Rockefeller al cofinanciar esta expedición?

Noriel: El motivo principal era desacreditar a Fawcett, o sea, pensaban que Fawcett no iba a encontrar la ciudad de ninguna manera y por lo tanto iban a desacreditarlo. Ten en cuenta que Fawcett ya había fracasado en otras expediciones atrás y que todo el mundo lo tomaba como un charlatán.

Adrián: ¿Pero por qué lo querían desacreditar? ¿Por charlatán?

Noriel: Lo buscaban desacreditar, Fawcett directamente era una persona que proliferaba muchísimas envidias a todo el mundo, a muchísimas clases sociales, a muchísimas personas de su entorno y a muchas sociedades. Directamente le tenían muchísima envidia. Es una persona que tenía una fuerte constitución, tenía una fuerte convicción de lo que creía, había logrado cartografiar gran parte de la América que hoy conocemos. Había logrado incluso fundar la Real Sociedad de Cartografía. O sea, estamos hablando de una persona avanzada a su tiempo -por decirlo de alguna manera- y eso despertaba tremendas envidias. Todo el mundo pensaba que estaba loco y pensaban que lo tenían que desacreditar en público, tenía muchos enemigos. Fawcett era una persona que tenía muchos enemigos. Cuando desaparece sin dejar rastro muchas personas piensan directamente que ha muerto en la expedición porque ahí no había nada. Directamente es desacreditado también con su desaparición. Y él, su ego, el propio ego de Fawcett buscaba callar la boca de todas esas personas, pero en el último momento cuando descubre la ciudad y pasa por la puerta le puede más su instinto conservador de convivir antes que intentar regresar para intentar cerrar la boca de todo el mundo que le tomaba como un charlatán.

Adrián: ¿La Ciudad Z ha sido descubierta actualmente?

Noriel: No, está absolutamente inexplorada esa zona.

Adrián: Y habría peligro de pasar por la puerta dimensional.

Noriel: Obviamente, seguramente quien se acercara no volvería a pasar. En un futuro se va a lograr -y otra vez digo “se va a lograr”-, pero yo no sé el futuro. O sea, veremos. Se va a lograr detectar con tecnología dónde está esa puerta.

Adrián: ¿Futuro cercano?

Noriel: Futuro medio (ríe). Lo que puede ser cercano para ti no tiene por qué serlo para mí. Se va a lograr detectar esa puerta y por lo tanto se va a lograr evitar como para encontrar las ruinas.

Adrián: ¿Pero se va a lograr oficialmente?

Noriel: En algún tiempo puede ser, no lo sé.

Adrián: Porque seguramente haya gente de sociedades secretas que sí que pueda hacerlo, ¿no?

Noriel: No lo sé.

Adrián: Bueno… La esposa del coronel afirmó en un reportaje que cuando vivían en el extremo oriente unos hombres extraños se les presentaron y les predijeron hecho extraordinarios para la familia, incluido el destino de Fawcett. ¿Qué me puede decir sobre esto?

Noriel: Ten en cuenta que tanto Fawcett como su esposa Nina eran personas que habían estudiado en distintos círculos esotéricos. Tuvieron todo tipo de visitas y tuvieron todo tipo de personas, charlatanes, gente que se acercaba más… Es cierto que él obtiene la convicción a través de una canalización en la que le comentan que se trata de una brecha temporal. O sea, de alguna manera él lo sabía tanto por su intuición como por esa confirmación como por la confirmación que para él fue importantísima cuando sus aparatos se volvieran inestables a través del campo magnético. Él lo tenía pero clarísimo, el tema era convencer a sus dos acompañantes de que eso era así, que finalmente lo consiguió. Incluso su esposa, una vez él desapareció, ella de alguna manera ya sabía que seguramente no volvió porque había traspasado una puerta dimensional.

Adrián: ¿Esa canalización la realizó Madame Blavatsky?

Noriel: Entre otras personas, estuvo en contacto con muchísima gente.

Adrián: Bien y volviendo al tema de cuando pasaron ya hacia esa otra dimensión, ¿no vieron extraterrestres en ningún momento, verdad?

Noriel: No.

Adrián: ¿Pero cómo serían los extraterrestres?

Noriel: Si te parece te voy a hacer una pequeña descripción, pero muy breve. Serían como -para vosotros- seres nórdicos, pero creo que sería mejor describirlos en una futura sesión sobre la Isla de Pascua donde podamos extendernos más sobre ese tema. ¿Te parece? Y se puede linkear directamente en la página.

Adrián: Sí, perfecto.

Noriel: Para evitar gastar tanto tiempo en esto, porque el tema de la Isla de Pascua es mucho más breve.

Adrián: Bien. Cuando llegaron a ese tiempo, desencarnaron allí, ¿verdad?

Noriel: Llegaron a desencarnar allí, fíjate que incluso el propio Jack -su hijo- tuvo descendencia y se casó con una nativa del lugar.

Adrián: ¿Cuándo desencarnan, los thetanes vuelven a su tiempo o se quedan allí?

Noriel: Volvieron directamente al tiempo que corresponde.

Adrián: ¿Y eso cómo puede ser? ¿Estamos ligados al tiempo que nos corresponde por evolución?

Noriel: De alguna manera, por algún motivo que yo incluso desconozco y nosotros desconocemos, hay alguna ley del propio Eón que nos ata a nuestro tiempo.

Adrián: Si quiere decir alguna cosa más, maestro. ¿Algún mensaje?

Noriel: ¡Sí! Fíjate, no solo a nuestro tiempo, sino que incluso nos vincula… tú de repente puedes pasar a una universo paralelo, pero si de repente desencarnas en otro universo paralelo también vuelves automáticamente a tu universo. Quería aclarar que esas puertas dimensionales pueden ser de distintos tipos, porque la puerta dimensional siempre te va a trasladar o bien al pasado o bien al futuro, pero del mismo sitio exacto de donde está situada esa puerta salvo que se genere un tipo de singularidad especial, distinta, que directamente te puede llegar a trasladar a otro planeta o directamente a otro universo paralelo con tecnología.

Adrián: ¿Se pueden combinar universo paralelo con otro planeta y con tiempo además?

Noriel: Se puede llegar a combinar con aberraciones espaciotemporales muy, muy extrañas. Con tecnología se puede lograr, se va a lograr no solamente detectar dónde hay una puerta natural y atravesarla, sino también fabricar puertas artificiales como ya han realizado otras razas. Aparte, también quisiera aclarar de alguna manera que los propios misterios muchas veces es como que se buscan entrelazar, pero tienen circunstancias distintas: El Dorado, esta ciudad que encontró Fawcett finalmente, el tema del Triángulo de las Bermudas con las distintas pirámides…

Adrián: La Isla de Pascua.

Noriel: La Isla de Pascua… Hay muchísimos, muchísimos, muchísimos casos que se pueden estudiar por separado, pero que a veces tienen algún tipo de vínculo, de unión, como por ejemplo la misma raza extraterrestre, que puede ser perfectamente. Hay incluso distintos sitios, distintos mundos… porque las puertas dimensionales se dan en todo tipo de mundo que tenga campo magnético, entonces sucede en todo tipo de mundos con situaciones muy, muy similares a las que se han dado, pero no quiero marear más en una sesión que no va de eso. Simplemente quiero aclarar que no se trata de aislado, sino que se dan en todos los mundos con campo magnético esas desestabilizaciones. Lo dejo aquí por ahora, gracias por acompañarme en esta sesión. Para vosotros debe de ser algo seguramente impactante, pero para nosotros es algo de alguna manera rutinario porque todos los días hay personas que atraviesan puertas dimensionales. ¡Hasta todo momento!

Adrián: Hasta todo momento.


ENLACES DE INTERÉS:

Entrevista al espíritu de Percy Fawcett

Misterio revelado del Triángulo de las Bermudas

Misterio revelado de la Isla de Pascua

Planetas al descubierto: Imm III

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Percy Fawcett:
https://es.wikipedia.org/wiki/Percy_Fawcett

Manuscrito 512:
https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscrito_512

La Ciudad Perdida de Z y el explorador que desapareció buscándola: https://www.youtube.com/watch?v=7zB1GzFs8rQ

La mítica ciudad perdida del Amazonas: https://docs.google.com/document/d/1dZLsvC0-GG_c9RtVfZlz_l8XFOLMeq_jBpnTXsqIqHw/edit#heading=h.q6y5gij2p4ew

La misteriosa desaparición del último Indiana Jones: https://docs.google.com/document/d/1Be9sq6cFtaERKlEBSbWSPwvippFLCNhbKZfPpfM3nIo/edit#heading=h.ej0rxhkntb05

La Ciudad Perdida de Z y la Misteriosa Desaparición de Percy Fawcett:
http://www.ancient-origins.es/noticias-general-fen%C3%B3menos-inexplicables/la-ciudad-perdida-z-la-misteriosa-desaparici%C3%B3n-percy-fawcett-002678?nopaging=1

Trailer oficial de la película basada en Percy Fawcett:
https://www.youtube.com/watch?v=P6kViBlSRxs&feature=youtu.be



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