Sabotel 20/06/12

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Sabotel, thetán de Jesus G.

Interlocutor: Jesus G.

Tras resolver algunas dudas de su 10% explicó unos conceptos sobre engramas y técnicas para revertirlos que ha investigado en otros mundos. Pasó a relatar una vivencia en Umbro (Aldebaran IV), donde encarnado como Roik intentó demostrar que era el mejor guerrero que había. En un viaje por demostrar su valía encontró a un guerrero que le hacia sombra. Tras un tiempo decidió dejar de lado la batalla y estableció una familia, aunque unos años más allá se embarcó en su ultima aventura, justo después de escapar de la muerte, para hacer frente a Sied Noid.


Sabotel: Sé que es importante estar comunicado y para mí lo es soy Sabotel.

Interlocutor: Hola Sabotel, ¿cómo estás? Después de este tiempo que hemos estado desconectados. Bueno, desconectados en función de…

Sabotel: Desconectados de esta manera, porque tú y yo siempre estamos conectados

Interlocutor: Así es.

Sabotel: Sé que me captas, estamos constantemente comunicados y muchos de los proyectos o muchas de las ideas que has emprendido te las he dictado yo, así que por supuesto no es ninguna novedad el decirte que estamos Conectados permanentemente, permanentemente.

Interlocutor: Bueno, Sabotel, no sé cómo estás, el trabajo que hemos realizado de descargas. Si este tiempo has podido darte cuenta de la necesidad de descargar algo más o, en fin, me gustaría saber un poquito cómo te sientes.

Sabotel: En este momento me siento bien, con gantas de brindar constantemente desde el plano suprafísico presto servicio, no me noto en una situación, en la que precise excesiva ayuda sino en la que brindo ayuda a los demás. Sé que tú como 10% estás muy implicado en lo que es el servicio y en lo que es nuestra misión porque sabes la misión tan importante que tenemos.

Interlocutor: ¿Qué es lo que más estás haciendo ahora en los planos suprafísicos? ¿Qué es lo que más estás investigando, descubriendo?

Sabotel: He investigado muchísimas cosas de interés, he investigando mucho sobre los distintos engramas, distintos porque hay de distintas clases y he entendido que siempre hay engramas ocultos. Más allá incluso de lo que algunos maestros conceptúan, engramas que muchas veces son eclipsados por otros engramas que también nos condicionan negativamente.
He estado investigando lo que son las mentes, he estado investigando distintas civilizaciones, distintas, he estado investigando distintas técnicas en distintos mundos, totalmente diferente a lo que vosotros estáis acostumbrados donde los engramas se revierten de otras maneras distintas, donde los engramas se revierten con el pensamiento, he investigado mundos con tecnología avanzadísima, donde incluso son capaces con distintos aparatos poder captar al thetán, he estado investigando, también, sobre la esencia de Eón, he estado investigando muchísimos temas.

Interlocutor: Sí, siento que de alguna manera, a su vez, posiblemente por tu contagio todo me suena, tanto lo de Eón, como lo de los engramas, sigo investigando veo que hay engramas muy sutiles que yo descubro en mi y también descubro en otras personas. Y a veces cambio ya la forma, a veces, inclusive de trabajar, porque estoy siendo consciente, la estrategia de esos engramas, como se esconden en el interior de mí y de otras personas. Y luego, por parte de las investigaciones de Eón o las conexiones que he tenido a nivel de meditación, he percibido como nuevos estados de conciencia muy curiosos, como más allá de la dualidad y cosas así que me hacen reflexionar mucho. El juego de la dualidad de este plano de Sol III, ¿no? Y no sé si eres tú el que me está llevando a esos planos para tomar conciencia de lo que yo llamo o me lo transmites tú este juego dual, ¿no? Y cómo es tan importante para nuestra evolución y tú evolución.

Sabotel: Es importantísimo, es totalmente importante. Yo te transmito muchísimas de las ideas en estados que tú consideras importantes, porque somos uno y estamos conectados. El tema es que tú seas capaz de distinguir que esos conceptos te los transmito yo, esa es otra historia, pero estamos permanentemente conectados, es importantísimo. Toda investigación es importante, más allá de lo que puede ser curioso. Toda investigación conlleva a nuestro crecimiento, a nuestra elevación, a nuestra evolución. Yo tiempo atrás, y lo sabes perfectamente querido 10%, descargué mediante esta técnica llamada psicoauditación muchos de los engramas que nos molestaban, muchas vidas pasadas que incomodaban y de alguna manera esto, afectó, condiciono positivamente con respecto a nuestra misión, entonces la mejoría es evidente, por lo que, es totalmente válida psicoauditación, y me noto tremendamente eufórico desde el plano suprafísico por la descarga recibida con anterioridad. Entonces, limito esa euforia a proyectarla sobre los demás como para prestar servicio porque entiendo que hay mucha gente todavía que está con preocupaciones. Y forma parte de nuestra esencia el tratar de prestar servicio siempre

Interlocutor: Entonces siento que tú te sientes bien y para mi es una alegría.

Sabotel: Tú sabes que has tenido etapas, tú sabes que has tenido ciclos, tú sabes que has tenido altibajos, tú sabes que has tenido contratiempos, que muchas veces te han desestabilizado, te han desequilibrado.

Interlocutor: Sí, así es, y sí que me gustaría compartir contigo, a ver si esto forma parte de estos cambios que estoy realizando en mi vida. Ahora he cogido una casa de campo, ya lo sabes. Y la necesidad que siento de estar más parado, más recogido en la naturaleza, yo no sé si esto es una sensación que me estas transmitiendo tú o una necesidad de mi cuerpo biológico, pero siento que estoy más en sintonía, más en paz, a lo mejor es posible que forma parte de mi naturaleza y que yo no había notado conciencia de ello, ¿cómo lo sientes?

Sabotel: Es doble, es por las dos partes. Uno te lo transmito yo y dos es una necesidad que incluso tu propio cuerpo te exige porque lo segundo es algo que tú lo sabes perfectamente pero lo primero… Nosotros desde los planos sutiles, no podemos imponer, porque entonces no estaríamos en planos de luz pero sí podemos de alguna manera orientaros, y proponer ideas. Lo que yo he hecho ha sido proponerte, dejarte caer ideas porque sé, y lo sé porque conozco, te conozco mejor que tú a ti mismo porque sé lo que sabes tú y lo que sé yo. Tú solo sabes lo que sabes tú. Entonces de alguna manera sé, que te era necesario una estabilización, como decís vosotros, mayor, porque eres una persona que ha tenido un desgaste tremendo, y que si bien lo sigues teniendo. Es el momento de reducirlo, son etapas. Hay etapas que concluyen y otras que comienzan. Tú eso lo sabes.

Interlocutor: Ahora siento más que me apetece parar más en la medida de mis posibilidades, escribir más…Y yo no sé si esta nueva faceta, que ya tenía pero que por lo que ya conoces tuve que parar un poco, pero ahora siento otra vez, este recogimiento, parar, escribir, estar más en contacto conmigo

Sabotel: Ha llegado la hora, sería mi respuesta. Son etapas dentro de una vida.

Interlocutor: Y todas estas sensaciones que estoy sintiendo yo no sé si es por la época en la que vivimos, de esta hipersensibilidad que tengo, a nivel emocional pero no lo transmito a nivel dramático sino sensibilidad emocional, sensibilidad celular, yo no sé si son mis frecuencias, algo está pasando, ¿qué está ocurriendo Sabotel?

Sabotel: No, es algo personal, tuyo. Tú como 10%, tu cuerpo entiende que tiene unas necesidades y tú como 10% lo plasmas de una manera concreta. Yo desde el plano suprafísico no tengo lo que tú comentas. Y no hay nada global en ello, es algo que sientes tú, es algo que es importante para ti.

Interlocutor: ¿Biológico?

Sabotel: Sí, porque tú tienes una manera de sentir, porque tú entiendes el sentir del cuerpo.

Interlocutor: Es interesante lo que dices, ¿no? Porque estoy reflexionando mucho sobre eso, porque cada persona tiene también su naturaleza con euforia.

Sabotel: Totalmente.

Interlocutor: Independientemente de cómo esté el thetán o no, biológicamente uno tiene unas funciones, su química y su física. Imagino que cada uno respondemos o en mi caso, yo con mi cuerpo, en función de mi naturaleza, como esté construida, ¿no?

Sabotel: Totalmente, correcto, pero siempre sin olvidarse que el thetán complementa, siempre sin olvidarse de que los thetanes siempre estamos encima de vosotros y de alguna manera os condicionamos ya sea positiva o negativamente. Ejemplo, si yo de repente tengo euforia, te la voy a transmitir, como de la misma manera, si de repente tengo un engrama, también te lo voy a transmitir, inconscientemente.

Interlocutor: Otra pregunta, como thetán, ¿cómo te consideras? ¿Eres solitario? ¿Te gusta intercambiar?¿Experimentar por ti solo? ¿Cómo te sientes tú ahí?

Sabotel: Soy un thetán que, tengo la particularidad de que me gusta, en muchas oportunidades, y esto me lo comentan distintos hermanos, hermanos espirituales, de que tiendo a cerrar en muchas ocasiones mi cortina conceptual para reflexionar o para entender conceptos.

Interlocutor: Así lo siento yo.

Sabotel: No tiendo a compartir de manera espontánea, sino a cerrar esa cortina conceptual y a comprender

Interlocutor: Así te siento yo cuando conecto contigo. No lo digo en sentido peyorativo sino en cómo es tu forma de percibir.

Sabotel: Son formas y todas son respetables, ninguna es negativa.

Interlocutor: ¿Y hay algún guía, ahí a tu lado, que esté insistiendo, apoyando en alguna dirección, que te esté invitando a que tú me transmitas o él me quiera transmitir?

Sabotel: siempre hay maestros que están encima de nosotros. Siempre hay maestros que están pendientes. Todos tenemos nuestros guías, y eso tú lo sabes perfectamente. Pero aparte, si es cierto que en el último tiempo ha estado conmigo el maestro Osho enviando distintas ideas, enviando distintos conceptos, enviándomelos a mí y yo a su vez enviándotelos a ti.

Interlocutor: ¿Y qué es lo que sientes que has recogido más en este encuentro con Osho?

Sabotel: ¿Qué es lo que he recogido más?

Interlocutor: Si.

Sabotel: Tranquilidad.

Interlocutor: Entiendo.

Sabotel: Armonía, el entendimiento y la idea de que con la tranquilidad uno es más susceptible, entre comillas, a captar ideas, incluso nosotros desde los planos suprafísicos podemos estar intranquilo o podemos estar más tranquilos. Y nos es más o menos fácil captar a los demás. A las demás entidades. Y esa tranquilidad, yo a ti te la transmito también.

Interlocutor: Volviendo al tema de Eón. ¿Has estado por casualidad en este último año, intentando pasar más allá del que es el quinto nivel, el sexto nivel, hacia arriba, hacia los elohim, hacia la periferia del universo?

Sabotel: Nosotros como entidades estamos limitados, es lógico que uno no puede subir más del 5.9 pero sí he tratado de saber que hay más allá de la creación, tratar de dilucidar lo que hay más allá de la creación, ¿qué es el caos? ¿Qué son los distintos universos? ¿Cómo están conformados los distintos universos? ¿Hay similitud o no?
He estado en contacto en distintas oportunidades con maestros investigadores del tema, maestros como Johnakan-Ur-El, o como Morgan-El o maestros como, incluso el thetán del receptáculo, Ro-El-Van o también con el propio Eón, he estado en contacto. Entonces, tengo una avidez investigadora por saber que hay más allá, más allá de la creación, más allá de las distintas creaciones. Es una avidez por saber.
He estado en distintas misiones también durante este tiempo, a distintos mundos donde he encontrado con entidades, con gente encarnada que tienen una manera muy particular de entender lo que es lo espiritual y que entienden que lo espiritual… vosotros sabéis que en vuestro mundo, la gente trata de ver lo que es espiritual o tiene la necesidad de ver para creer lo espiritual. Pues he podido contrastar en distintos mundos de gente que aún con la posibilidad de acceder a los planos suprafísicos, no lo utilizan, aún con la tecnología, por el simple hecho que consideran que lo que verdaderamente se siente, se sabe que es cierto sin la necesidad de comprobarlo, eso es algo que muchos de vosotros, en Sol III desconocéis por completo. Es una investigación que a mí me gusto. Porque entiendo que el valor de lo espiritual pasa por el interior, pasa porque cada uno lo sabe, y lo reflexiona de una manera.

Interlocutor: Entiendo, ¿en qué nivel estas ahora, Sabotel?

Sabotel: he tenido altibajos, he ido de arriba abajo, ahora mismo me encuentro en el cuarto plano subnivel nueve, y he llegado a estar en el último tiempo en el quinto nivel subnivel tres. Y también he llegado a estar en el cuarto plano subnivel cinco entonces son oscilaciones. Ahora me encuentro en el cuatro punto nueve, tengo, si bien entiendo que las descargas me han servido y entiendo que tu como 10% prestas servicio. Hay algo que en ocasiones me considera para poder subir, y lo digo yo como thetán. Tengo una vida que quisiera poder repasar brevemente.

Interlocutor: Me gustaría mucho Sabotel.

Sabotel: Porque no todos tenemos vidas negativas al 100%porque se entiende que uno las descarga pero siempre quedan pequeñas lagunas en todo lo que es el aprendizaje, entonces pasa también por nosotros repasarlas.
Tuve una vida en el cuarto planeta de Aldebarán, Umbro. Una vida donde he tenido aventuras, he tenido aventuras, confrontaciones y he conocido a gente interesante. Mi nombre, en esa encarnación era Roik, y tenía muchas ganas de demostrar a todo el mundo que era el más fuerte. Vosotros sabéis que Umbro es un mundo que para mucho de vosotros podría ser fantástico.

Interlocutor: Sí lo sé, ¿no es donde hay dragones?

Sabotel: Donde hay dragones, donde hay elfos, donde hay orcos, donde hay amazonas, donde hay mucha magia para vosotros. Pero que es real en ese mundo porque se dan las condiciones físicas para que así sea. Y yo como Roik, era una persona, que solamente me importaba demostrar a los demás que era el más fuerte. Me había adiestrado en el uso de la espada y salí de viaje porque quería demostrar a todos que era el más fuerte. Con ese único deseo. Iba a lomos de mi hoyuman, cabalgaba, siempre incansablemente, iba de poblado en poblado. Me desafiaba a todo aquel que tenía todo tipo de reputación, y por supuesto, si seguía con vida, quiere decir que no había perdido ningún duelo, porque sino ya no estaría vivo. Y recuerdo que, pase por un poblado y de repente freno. Veo cuatro personas, cuatro guerreros contra uno en una batalla, bajo de mi hoyuman, me acerco. Intervengo o no, pensé. Vamos a ver qué pasa. Lo acorralaron, y de repente con toda la habilidad consigue ir deshaciéndose de uno en uno. Que habilidad pensé. Lo ignoro, trato de hacer ver como que no vi nada, subo, monto de nuevo en mi hoyuman.

– Forastero, -me dice-. ¿De dónde vienes? No eres de aquí.

– ¿Me hablas a mí?

– Sí.

– Bueno vengo de un poblado más al norte. ¿Qué quieres?

– ¿Por qué no me ayudaste?

– Eres hábil, pudiste solo contra ellos. ¿Para qué debía hacerlo?

– Y si me hubiesen matado ¿qué?

– Bueno, no tengo por qué rendirte cuentas.

– ¿Qué buscas forastero? Dime tú nombre.

– Roik.

– ¿Qué buscas? ¿Qué quieres? ¿Qué haces por aquí?

– Solo vengo a desafiar a gente fuerte para demostrar que soy el más fuerte.

– ¿Por qué no me desafías?
Lo miro fijamente. Yo aún a lomos de mi hoyuman.

– A ver soy un poco, soy bastante avispado, loco no soy. A ti no voy a desafiarte, ya no estaría vivo.

– Me gusta tu humildad. Roik

– ¿y tú, cómo te llamas? Le pregunto.

– ¿Yo? Sied Noid. Soy un guerrero del oeste.

– ¿Y qué haces aquí, a las tierras centrales? Le pregunto.

– Vine para enseñar.

– Enseñar, ¿qué?

– Enseñar a combatir a gente humilde.

– No soy para ti. -le digo y me marcho en mi hoyuman-.
Paro en la primera posada, bajo de mi hoyuman, pido una bebida fuerte, dejo los metales, la tomo, de repente escucho sobre Sied Noid. He escuchado que recluta gente, quiero que me ayude. Yo no, yo creo que soy más fuerte, se escuchaban comentarios muy dispares entre la gente pero era famoso, tenía una reputación. Entonces, no quise prestar atención. Dormí, y en la mañana siguiente despierto, salgo, subo en mi hoyuman y emprendo el viaje. Pero veo, de repente, varias personas reunidas, era un grupo de hasta veinte personas. No sabía que pasaba, me acerqué y veo a Sied Noid que estaba impartiendo clases a varios alumnos. Lo veo, lo miro fijamente y no digo nada.

– Un momento a todos -dice él-.

– A ti te conozco, ¿te llamabas Roik?

– Me recuerdas.

– ¿Qué haces aquí? -Le pregunto-.

– Ya te dije que enseñaba a la gente a luchar
Bueno, bajo de mi hoyuman.

– ¿Qué puedes enseñarme? Le pregunto.

– Puedo enseñarte a abatir a cuatro hombres a la vez, por ejemplo.

– Hablas que te gusta la gente con humildad pero tú eres muy presuntuoso.

– ¿Te interesa mi ofrecimiento o no?

– Bueno, vamos a ver qué puedes enseñarme.
Estuve siete días con esta persona y en esos siete amaneceres me enseño dos artes que yo desconocía, el arte del arco y las flechas y el arte y el del sable a dos manos. Me veía más fuerte, yo, más capaz, yo que me pensaba ser el más fuerte, entendí que aún me quedaba mucho por aprender. Entonces, marché, recuerdo que en ese séptimo amanecer Sied Noid me comentó que si quería poner a prueba mis habilidades, había un lugar idóneo para ello. Hay un castillo que ha sido tomado, ya no pertenece a las fuerzas imperiales. A hora pertenece a bandidos

– Bueno, vamos a ver de qué eres capaz. Vamos a ver si eres capaz de tomarlo.

– ¿Yo solo?

– Sí, ¿por qué no?

– Pero tú pudiste con cuatro! iAhí hay más de cincuenta! Van a acabar conmigo.

– No te preocupes, sé lo que digo.
No le hice caso, lo consideraba una locura. Lo consideraba una auténtica locura. Pero seguí mi camino y notaba que me veía más capaz, era capaz de eliminar en pocos segundos a hombres que me sacaban dos cabezas. Y capaz de liquidar en dos segundos a cuatro bandidos a la vez. Y entendí, que había algo extraño en ese hombre, en Sied Noid pero no supe el qué, pero mi intención era seguir mi camino y seguir demostrando que era yo el más fuerte. Y terminé cayendo en la pobreza que no quería caer. ¿Qué es eso? No entiendo el por qué, pero termine por perder el espíritu combativo.
Conocí a una joven. Me establecí en un poblado, donde vivía ella, y dejé de combatir. Pero ahí no termina todo. Por supuesto que no. ¿Por qué perdí ese espíritu combativo? Y yo pensaba en Sied Noid en todo lo que me enseñó. En todo lo que podría haber hecho si hubiese ido a ese castillo. ¿Y qué hubiera pasado? ¿Y quién es Sied Noid, que tiene algo tan especial? Y no lo entendía. Y estuve durante varias rotaciones pensando. Y tenía hijos, y trataba de no hablar de Sied Noid. Es una persona que me impactó. Pero no quería que lo conociesen porque se me había clavado una espina clavada. Entonces, un día, sin decir nada a mi esposa, ni a mis hijos, cabalgo con mi hoyuman y marcho fuera del poblado rumbo al castillo quien me había comentado. Veo que el castillo estaba vacío, no había nadie. De repente, veo una sombra a lo lejos. Era Sied Noid. Lo volví a encontrar después de tantos años. ¿Por qué en ese lugar? Todo tendría respuestas.

– iCuántos años! Y aún te reconozco. Le dije.

– Bueno, pudiste haber sido un héroe muy valiente pero te echaste atrás.

– ¿Qué quieres decir?

– Tuve que tomar yo este castillo con algunos de mis hombres.

– ¿Qué quieres decir algunos de tus hombres?

– No me limito a enseñar porque sí. Dirijo un ejército.

– ¿Cómo?

– Es que nunca has oído hablar de mí. Soy general.

– ¿Cómo? ¿De dónde?

– Sí, ¿es qué no lo sabes? Soy general de las tropas de Hosendort, al norte.

– iAh! Del imperio de Hosendort.

– Sí.

– Me sonaba mucho tu nombre.

– ¿Qué quieres decir entonces que has tomado este castillo?

– Cuando te mandé, ya había hombres míos de camino. Sabía lo que me hacía, podías liquidarlos.

– ¿Qué quieres decir?

– Este castillo tenía que ser mío.

– ¿Por qué? Hay algo aquí que no entiendo. ¿Qué querías de mí?

– Solo quería convertirte en un héroe. En el más valeroso de mis tropas. Hubieses tenido un lugar de honor en mi corte. Probablemente ahora estaríamos unidos en matrimonio.

– Pero no me interesa.

– ¿Por qué dices eso?

– Porque vi algo en ti Roik. Eres especial, eres humilde, tienes anchas de superación. Bueno, debería hablar en pasado. Ahora, eres un hombre más. Un padre más, ¿no?

– ¿Cómo lo sabes?

– Bueno, tu alianza, por lo menos estas casado.

– ¿Qué quieres decir?

– Que has perdido el valor. Ya no te interesa combatir. Me has defraudado enormemente.

– Entonces, ¿me utilizaste?

– ¿Utilizar? ¿Tú acaso puedes llamar utilizar a una persona que estaba dispuesta a darlo todo por ti? Hubieses tenido todas las riquezas que nunca hubieras imaginado, a mi lado, en mi corte, en mi reino.

– Bueno, pero no me interesaba.

– Ya, y por eso perdiste todo tu espíritu combativo. Cuánto tiempo he perdido contigo. ¿Cómo llevas el sable?

– ¿Cuál?

– Sí cuando te enseñe, recuerdo que te di uno. Oxidado, ¿no? Ya no sabes lo que es el sabor de la sangre.

– Bueno, pero es que ya no me interesa.

– Que decepción Roik, que decepción. Que al final me tocará a mi hacer el trabajo sucio. Eras tan fuerte varios años atrás, tan fuerte y ahora eres una persona insignificante

– ¿Insignificante? ¿Qué quieres decir?

– Voy a enmendar el error de varios años atrás y desenvaina la espada. Voy a enviarte al lugar que te pertenece. Al mundo de los muertos

– ¿Por qué? Solo por qué te decepcione?

– Bueno, tu cabeza será un bonito regalo para mí. Pues puede ser tu manera de volverme el favor. iYo te enseñe a combatir, cobarde!
Y se abalanzó sobre mí. Tuve que salir rápido con m i hoyuman y él trataba de alcanzarme. No entendía porque Sied Noid me había engañado. Había oído leyendas suyas pero no las recordaba en el momento ¿por qué? Recuerdo que unas de sus flechas desde su hoyuman golpeó mi hombro. Pude despistarlo. Y llegué herido a la posada más cercana. Entro dentro y caigo al suelo.

– ¿Qué pasa? Exclamó la gente.
Yo no podía prácticamente ni hablar. De repente, miran la herida, había veneno en la flecha, veneno letal. Me desmayé, cuando despierto, me encuentro con un doctor cerca. Me habían extraído el veneno. Me había salvado la vida.

– ¿Qué le paso joven? ¿Me lo puede explicar? Me preguntó.
Solo pude pronunciar un nombre:

– Sied Noid.

– Sied Noid, ¿qué quiere decir? ¿Qué me quiere decir joven?
No podía hablar, estaba realmente asustado, todavía.

– ¿Cuánto tiempo he estado? Pregunto.

– Bueno, ha estado cinco días y seis noches.

– ¿Y qué ha pasado con Sied Noid?

– ¿Cómo? ¿Se refiere al general de Hosendort?

– Sí.

– ¿Qué ha pasado con él?
Me levanto

– Aún no estás recuperado.

– Da igual.
Le dejo varios metales, como muestra de agradecimiento. Salgo vendado en el hombro. Cojo mis cosas, mi espada, mi armadura y salgo afuera, no sabía dónde estaba. ¿Me habían llevado a alguna clínica, a algún hospital? Tampoco estaba mi hoyuman. Y comienzo a preguntar a la gente de alrededor, del poblado, donde me encontraba y si habían oído de Sied Noid. Me dijeron que me habían traído desde una posada cercana y me indicaron el camino para llegar. Compré con los metales que tenía otro hoyuman y marche. Llego a la posada y comienzo a preguntar, la gente me miraba como si vieran a un fantasma, la gente que ya me vio claro, los demás no me conocían. Y preguntaban que cómo había sobrevivido. El veneno de Sied Noid es letal siempre.

– ¿Cómo? ¿Es que utiliza este tipo de artimañas a menudo?

– Sí, es conocido por ellas, su veneno siempre es letal.

– Bien, quiero saber a dónde se dirigió.

– No eso no lo sabemos.

– Entonces iré hacia Hosendort directamente, a presentarle batalla, voy a vengarme.
Vuelvo con mi hoyuman a casa. Me ve mi esposa:

– ¿Qué paso?
No quise ni dirigirle la palabra, cojo mi viejo sable, que me dio Sied Noid, cojo mis flechas y mi arco y parto sin dar explicaciones, tal vez no haya otro amanecer para mí, le digo a mi esposa. Esas fueron mis últimas palabras. Me marche, me marche.
Por el camino me hice con algunos brebajes, me hice con algunas hierbas, me hice con un poco de veneno y lo puse en las flechas. Y sigo de camino hacia Hosendort sabía que era mi última batalla. Se había eliminado esa idea de querer ser más fuerte, ya solo buscaba respuestas, ya solo buscaba venganza porque lo consideraba tan injusto, cuando llego a Hosendort, me dicen que no puedo entrar.

– Necesitas autorización. O bien del jefe de la corte, o bien del rey, o bien de nuestro general.

– ¿Vuestro general?

– Sí, Sied Noid

– ¿Dónde está ese bastardo?

– No hables así a nuestro general, que saldrás mal.
Sin pensármelo dos veces, elimino a los dos guardias de la puerta. Y lo hice mal porque sabía que el ejército me perseguiría. Subo a mi hoyuman y salgo corriendo, me persiguen las tropas enteras, todo el ejército. Comienzo a escapar por mi vida. Solo quería la cabeza de Sied Noid. De repente, cae una flecha, golpea en una de las extremidades de mi hoyuman. Éste cae al suelo, caigo yo también. Habían envenenado a mi montura. Esas flechas solo pueden ser de Sied Noid. Estaba a lo alto, en unas rocas, baja.

– Vaya, ¿qué haces tú por aquí? Ya sabía que vendrías si te decía quien soy.

– ¿Si, a pesar de que huí la última vez?

– Aún tienes una chispa de batalla en ti. Énete a mí, no lo lamentarás. Énete a mí.

– Está bien, me uniré a ti, al infierno.
Y comenzamos a luchar. Se abalanzan las tropas sobre mí. De repente, aún con toda su destreza es capaz de dar órdenes a sus tropas mientras combate conmigo.

– iAlto todos! Puedo yo solo. Lo voy a liquidar ahora mismo.
Lo tome como un desafío mayor, todavía. Tenía que acabar con él. Y comenzamos una lucha, que duró hasta veinte horas. Duró veinte de vuestras horas. Era una lucha incansable. Ninguno de los dos cometíamos errores.

– Te adiestre mejor de lo que creía. No ha habido nadie que haya superado los 40 minutos peleando conmigo. Eres fuerte.
Yo aún estaba herido. Me sentía débil, pero a pesar de eso, le pude plantar cara. Pero toda batalla es una sincronización y tiene despistes. Y en un despiste logro herirme en una pierna, caigo al suelo, pero no podía perdonarlo. Y no entiendo porqué, era un impulso. En el momento en el que estuvo a punto de clavarme su espada y terminar conmigo, atravesarme, lo atravieso yo también. Y terminamos los dos la batalla. La batalla legendaria en que el famoso guerrero Sied Noid, cayó junto a su enemigo. Su enemigo era yo, Roik. Y ésta es mi historia.

Interlocutor: Bueno Sabotel, recuerdo que esta historia la empezaste a contar porque veías que sentías ciertas limitaciones en esta vida que está experimentando tu 10% y seguro que es eso una gran enseñanza reflexiva para ti, para mí.

Sabotel: Lo es querido 10%. Es un alivio para mí. Gracias por todo. Necesito descansar, reflexionar. Te dejo con toda mi luz, siempre estamos conectados.

Interlocutor: Hasta otro momento. Seguimos en contacto



Compartir