Conocer, Aceptar, Comprender y Afrontar

Nuestro conocer está ligado a los preconceptos e ideas que nos fueron transmitidas por nuestro entorno y sociedad, son ideas que asumimos como verdaderas, y que nos proporcionan la base para nuestros razonamientos y toma de decisiones en el día a día.

Pero… ¿qué ocurre si esta base no es correcta, si está incompleta o deformada por afirmaciones sin sentido…?

Por eso el conocer es fundamental, pero para ello necesitamos dejar de lado los prejuicios y darnos la posibilidad de ver las cosas desde otros puntos de vista, para poder incorporar nuevos conceptos y con ellos comenzar a atar cabos, armar el rompecabezas.

Luego de comenzar a conocer e incorporar nuevos conceptos, el siguiente paso es Aceptar.

Aceptar es el paso inicial en reconocernos a nosotros mismos y ver que realizamos continuamente interpretaciones de los hechos, no los vemos objetivamente desde la mente analítica, sino que lo hacemos generalmente desde la mente reactiva, protagonizando desde el Ego. Este es el inicio del cambio, del cambio profundo.

Luego, junto a los nuevos conceptos, más atados, más claros y la aceptación de mi estado actual, llega el proceso de comprensión.

Comprender es darse cuenta de que el estado que vivo hoy, ahora mismo solo depende de cómo interpreto los hechos y que esa interpretación es completamente modificable y que solo depende de mí, de mi actitud, de controlar mis emociones comprendiendo de que son nocivas para mi persona y mi entorno.

Una vez que se comprende hay que pasar a la acción, la acción es confrontar.

Confrontar es capitalizar lo que ya comprendo y darle la vuelta positiva, generar el cambio, hacerme cargo de lo que No quiero que continúe, no aceptar lo que me limita, dar el paso hacia lo que deseo.

De alguna forma es como comento en el ejemplo de la montaña y la piedra. Cuando no se comprende, uno observa al problema como una gran montaña insalvable y esos momentos el miedo es lo que reina, el que manda. ¿Y qué dice el miedo? El miedo dice; quedemos acá, no hagamos nada, esquivemos la montaña, no podemos hacer nada, no depende de nosotros… eso dice el miedo. Pero cuando uno llega a la comprensión del problema, la montaña se transforma en lo que realmente es, una piedra, solo una piedra en el camino. Y este es el momento de seguir caminando, el momento de actuar, de confrontar, de dar el paso.

Psicointegración nos ofrece las herramientas para conocer y comprender, pero el aceptar y confrontar, nos corresponde a nosotros, a cada uno de nosotros, momento a momento, día a día.

Gracias por leerme.



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