Mensaje de Eón, el Absoluto (Dios) | 27/01/17

Eón (comúnmente conocido como Dios) nos da un breve mensaje sobre la inmensidad del universo, la chispa divina y otras cuestiones.

Médium: Raúl Caballero

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Raúl: Esta es una canalización con el Padre, el Creador, Eón.

Eón: Estoy comunicado con cada uno de vosotros. Trato de transmitir, a través de este hijo mío, este receptáculo. Quisiera daros un breve,  pero intenso mensaje a todos: Si bien es cierto que muchos de vosotros no tenéis idea -porque no la tenéis- de lo inmenso, de lo vasto, de lo enorme que es el universo,  algunos de vosotros sí tenéis esa noción. Es vastísimo, no lo podéis ni siquiera imaginar. Apenas es un 10% mío todo ese universo, porque yo me manifiesto en sólo un 10%. Aún así, aún así, algunos hijos míos, presuntuosos, muy presuntuosos, tratan de conocerme a fondo. Tratan de saber el porqué de la vida, del universo.

Es imposible que alguien pueda entender ese concepto total del 90% no manifestado de mi parte. Sólo puedo deciros a aquellos que amen la matemática, a aquellos que amen la física… a aquellos que hayan indagado un poco en la composición del universo, en la composición de las estrellas, en la composición de los agujeros negros, en la composición de cada una de las micropartículas… que tengo una buena noticia para vosotros: Sí, el universo es matemático, el universo es ciencia.

Para todos aquellos escépticos: No, nada es azar, todo está calculado, no existe el azar, no existen las casualidades, existe la causalidad, la causalidad. Pero no os preocupéis, esta revelación no es nueva y no va a cambiar el transcurso de vuestras vidas. Aquellos matemáticos más preparados, aquellos físicos más dedicados y aquellos escépticos, no preocupéis, porque nuestras vidas no van cambiar. El escéptico va a seguir ignorando, el matemático va a continuar indagando, el físico va a continuar investigando. Porque tenéis una partícula curiosa, y no podéis evitarla. ¡Y qué bien! ¡Cuánto me gusta que no la podáis evitar! Porque la curiosidad es vida. Ahora bien, tengo malas noticias: Aunque continuéis indagando, investigando, no vais a dar con la clave de todo. Ni vosotros ni vuestras generaciones adelante, ni las siguientes generaciones adelante, porque no podéis conocer todo.

Hay dos tipos de escépticos: El escéptico que niega todo sin investigar, y el escéptico que niega investigando. En los dos casos hay un punto en común: la negación. Al escéptico que niega investigando, le digo: ¿Quieres conocer la existencia de Dios? Mírate a un espejo. Tienes algo que te hace especial, distinto. Muchos lo llaman chispa divina, partícula divina, llamadle como queráis. Eso te hace único a ti, a ti también te hace único y a ti también. Al escéptico que no investiga lo dejo que siga negando todo. La negación de todo es la negación de uno mismo.

Queridos hijos, para estar hoy aquí es necesario que unos creías, que otros no creáis. Porque no hay dos iguales, no lo hay ni lo habrá. Ni las almas gemelas, que vibran en la misma sintonía, son iguales. Y está perfecto que así sea. Mañana seréis parte de mí, como en verdad ya lo sois, y en ese momento entenderéis todo. Ansiosos algunos de que llegue ese día, no tengáis prisa. Vivid vuestro momento, vivid vuestra vida, vivid intensamente, vivid con los vuestros. Vivid el amor personal, que no es pecado. Vivid las pasiones sexuales, no es pecado. Vivid la vida, no existe el pecado, no existe la culpa. Existe la moralidad, la ética si queréis. Sólo os pido que no os maltratéis a vosotros mismos, porque sois una extensión de mí. Y que no maltratéis a los demás por tener ideas distintas, por pensar de manera diferente; porque estáis atentando contra mí.

Porque yo creé la diversidad y amo la diversidad. A cada uno de vosotros, distintos los unos de los otros. Al más escéptico yo lo amo, pero no lo amo como decís vosotros “te amo” y queda como frío, no. Amar es más profundo que eso, mucho más profundo que eso. Hasta el ser más duro, hasta el mayor criminal de vuestro pequeñito mundo -Sol III- que llamáis La Tierra. Hasta ese sabe lo que es amar y ama. Que no quiere decir que moralmente sea correcto lo que hizo, pero ama. Porque esa esencia es mía y os la traslado.

Gracias a todos hijos míos por escucharme. Todos, unos de una manera más apasionada, otros menos apasionada. No hay distinción, porque amo la variedad, amo la diversidad. Gracias  por escucharme.

Con todos vosotros, ahora y siempre. Eón.



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