Tentación de Jesús en el desierto

La Tentación de Jesús es un episodio de la vida de Jesús narrado por el evangelista Mateo en el Nuevo Testamento (Mt 4, 1-11). El episodio tuvo lugar en el Monte de la Tentación, que es un monte en el Desierto de Judea donde Jesús fue tentado por el demonio (Mat. 4:8). La situación exacta del monte es desconocida y es imposible de determinar, si bien se asume que se trataría del Monte Quarantania, un monte de aprox. 366 m de altura, localizado a 11 km al noroeste de la ciudad de Jericó, en Cisjordania, Palestina.

Monte de la Tentación

Episodio

Jesús se dirigió al desierto, estando cuarenta días y cuarenta noches:

Jesús fue conducido del Espíritu de Dios al desierto, para que fuese tentado allí por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches, tuvo hambre.

 

 

Y se le apareció el diablo y lo tentó:

Entonces, acercándose el tentador, le dijo: Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes. Más Jesús le respondió: Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

 

Después de esto le transportó el diablo a la santa ciudad de Jerusalén, y le puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, pues está escrito: Que te ha encomendado a sus Ángeles, los cuales te tomarán en las palmas de sus manos para que tu pie no tropiece contra alguna piedra. Replico Jesús: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

 

 

Todavía le subió el diablo a un monumento muy encumbrado y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: todas estas cosas te daré si, postrándote delante de mí, me adoras. entonces Jesús le Respondió: Apártate de ahí Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás.

Con esto le dejó el diablo; y he aquí que se acercaron los Ángeles y le servían.

 

 


MISTERIO REVELADO DEL EPISODIO DE LA TENTACIÓN EN EL DESIERTO DE JESÚS

30/3/2018

Interlocutor: Adrián Tardío

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Ien-El (Espíritu 100% puro de quien encarnó como Jesús de Nazaret y actual Logos Solar)

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Sesión sobre la Tentación (30/3/2018)

Raúl Caballero: Sesión con el Maestro Jesús sobre el episodio de la Tentación en el Desierto. Abro paso a Adrián para que introduzca el tema como es habitual.

Adrián:  La tentación de Jesús es un episodio de la vida de Jesús narrado por el evangelista Mateo en el Nuevo Testamento.
El Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo le pusiera a prueba.

Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. Se acercó el diablo a Jesús para ponerle a prueba, y le dijo:

–Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes.

Pero Jesús le contestó:

–La Escritura dice: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de los labios de Dios.’

Luego el diablo lo llevó a la santa ciudad de Jerusalén, lo subió al alero del templo y le dijo:

–Si de veras eres Hijo de Dios, échate abajo, porque la Escritura dice:

‘Dios mandará a sus ángeles que te cuiden.
Te levantarán con sus manos para que no tropieces con ninguna piedra.’

Jesús le contestó:

–También dice la Escritura: ‘No pongas a prueba al Señor tu Dios.’

Finalmente el diablo le llevó a un monte muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y su grandeza le dijo:

–Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras.

Jesús le contestó:

–Vete, Satanás, porque la Escritura dice: ‘Adora al Señor tu Dios y sírvele solo a él’.

Entonces el diablo se apartó, y unos ángeles acudieron a servirle.

Raúl: Perfecto, vamos a canalizar a Ien-El.

Ien-El: Hermanos, gracias nuevamente por convocarme.

Adrián: ¡Bienvenido, Maestro! Seguimos con el episodio de la Tentación que tuvo en el desierto que ya ha introducido antes.

Ien-El: Sí, claro. Fíjate que en ese momento, querido hermano, siento que no estoy completamente preparado para lo que sé que voy a tener que afrontar.

Soy consciente que si un rol del ego había parecido ante el querido Juan, ¿que podría suceder ante todo lo que tenía que confrontar? Tantos mensajes, tantas personas que no iban a comprender el mensaje, y el peor momento en que sabía que iba a dejar el plano físico.

Tenía miedo de que no fuera el momento de echarme para atrás, tenía miedo que no me atreviera a dar el paso. Tenía miedo que la tentación fuera demasiado grande, fuera demasiado fuerte y que el mi valor no fuera suficiente para enfrentarlo.

Es por eso que decidí ponerme a prueba a mí mismo. Es por eso que decidí marcharme al desierto y ponerme a prueba porque como dije antes, yo tenía un total control de mi ego, un total control de mi ego en situaciones bajo control. Pero… ¿y al borde de la muerte? ¿Qué podía pasar?

Para mí fue mi preludio. Para mí fue mi experiencia anterior a ese fatídico momento que me esperaba.

Fijaos que yo tengo un enorme control en ese momento de mi vida de mis impulsos, no solo de mis impulsos del ego, sino que tengo un total control del hambre, de la sed y del sueño, de toda necesidad básica. Gracias al tiempo que había estudiado en la India sobre todo, al tiempo que había dedicado a mi persona. Para que luego la gente diga que lo importante es el otro y no uno mismo. Pero eso lo explicaré después.

¿Qué sucede en ese momento? Sucede que me doy cuenta que mi control era muy, muy alto. Era capaz de soportar el hambre, la sed y el sueño mucho más que cualquier otro mortal, y no sólo por la ayuda divina -llamada así como El Cristo, que había tomado en el río Jordán- sino por mi propio, como he dicho, autocontrol. Ese estado de vacío que había obtenido en la India, el cual me prometí a mí mismo que utilizaría para el bien. De nada me sirve quedarme a meditar. Tengo que hacer Obra. La Obra era importante.

Así que, sea como sea, pasé más tiempo del que yo desearía pasar en el desierto. Fíjate, querido hermano, que estuve 40 días y 40 noches en el desierto.

Adrián: ¿Cómo sobrevivió?

Ien-El: Obvio durante los primeros días fue más fácil, porque yo tenía un -como he dicho- fuerte autocontrol de todos esos impulsos y esas necesidades, pero con el pasar del tiempo necesitaba sobrevivir, necesitaba alimentarme, así que me alimentaba de raíces en el desierto, comía lo que podía con tal de por lo menos no morir.

Cuando muchos cristianos hablan de mi sacrificio y acá hablo ahora de la parte de la Crucifixión, pero da lo mismo, sirve también: piensan realmente que mi sacrificio era ayunar, dejar de comer… El sacrificio no conduce a ninguna parte. Y yo era inteligente. No hubo nada que dejara al azar y no hubo nada que hiciera porque sí, todo tenía un motivo.

Todo tenía un motivo. Es decir, no me puse a prueba en el desierto porque quería demostrar mi sacrificio ni mucho menos. Se trataba de una simple prueba personal. No intentaba demostrar que la gente debía alimentarse de la Palabra del Padre, porque de ser así todo mundo dejaría de comer.

Y en el plano físico yo comía, y comía bien, y tenía un gran físico. No me dejaba estar. Si yo no me dejaba estar y comía bien, ¿por qué por un episodio mucha gente comenzó a hacer abstinencia? ¿Comenzó a ayunar? ¿Comenzó a dejarse estar? Como si se estableciera mediante un rito.

No tiene ningún tipo de sentido. El sacrificio no lleva a ningún lugar, a ninguno.

Llegado el momento, claro que me tentó. ¿Quien? ¿Satanás? ¿El diablo? ¡Sí, claro que sí!

Fue el propio Lucifer, Luzbel el ángel caído.

-Es un ángel que perdió la memoria.

-¡No! Sus acólitos perdieron la memoria. Fíjate que el querido Luzbel nunca pierde la memoria… Y entonces, si nunca perdió la memoria: ¿Cómo es que tiene la capacidad de hacer lo que hizo conscientemente? Cuando es un ángel, cuando los demás todos tuvieron que perder la memoria….

-¡No! Es un ángel que perdió la memoria realmente…

-¡No! No perdió la memoria.

Dentro de mí mismo me preguntaba: ¿Cómo puede hacer esto un emisario de mi Padre? ¿Cómo puede hacer esto el emisario de Dios?

-¡Tiene que haber perdido la memoria como los demás!

Yo a mí mismo, desde el momento en que tomé el Cristo era consciente de cómo se componía el reino de mi Padre a la perfección y sabía el papel de los demonios. Pero no podía concebir cómo había uno que me estaba tentando ni más ni menos que a mí.

Ese deje de ego que en ese momento logró ganarme.

-¡A mí! Si no ha perdido la memoria: ¿Cómo osa ir contra el Padre?

Entonces, en mi tono protector:

-¿Cómo osas ir contra el Padre? ¿Cómo osas ir contra mí que soy su hijo? ¡Contra mí! Que vengo a predicar su Palabra, tu Palabra, porque eres un ángel.

La pugna comenzó ganándola el querido Luzbel. Querido, porque hoy lo amo con toda mi alma. Lo amo.

Adrián: ¿Lo visualizó también?

Ien-El: No, no. Fue meramente conceptual. Pero yo, encontrándome al límite, al principio de esa tentación me dejé vencer. No es todo tal cual se explica. Yo me dejé vencer al principio, porque no entendía, solamente era un un hijo bastardo, era un… no podía recibir el amor de mi Padre un ser así.

Roberto: Maestro, ¿usted entendió que él estaba haciendo servicio también desde su postura?

Ien-El: En ese momento no. Más tarde es cuando me doy cuenta. Y de repente comienzo a escuchar susurros. Susurros de mi Padre, ¿no? Mi Padre representaría el angelito y Luzbel el diablillo, como en vuestros dibujos o algunas obras vuestras.

Y el Padre me decía:

-Él cumple mi voluntad.

Y no me quería dar cuenta… y entonces de repente todo cobró forma. Entendí que era su cometido. Y entendí que su goce era mi superación y no mi decadencia, no mi caída, sino mi alzamiento, mi integración.

Entonces continúa de la siguiente manera la tentación: No hubo, en ningún momento hubo, esos episodios que se narran tan infantiles, tan teatralizados, tan físicos, tan mundanos… nada de todo eso fue así.

A mí me tentó el querido Luzbel, pero tentando mi ego y no mostrándose frente a mi ofreciéndome todos los países del mundo. Me tentaba solo mi ego, sólo mi ego. Y eso fue totalmente malinterpretado.

Adrián: ¿Cómo siguió la tentación? ¿Cómo tentaba su ego?

Ien-El: Tentaba mi ego haciéndome ver que si yo era el elegido, que si yo era el hijo de Dios, y yo tenía realmente al Cristo dentro de mí, yo era capaz de manipular a los otros, yo era capaz de someter a los otros.

-Sólo utiliza tus palabras para que los demás te sirvan, para que te sea más fácil cumplir tu misión.

Ni siquiera me hacía declinar mi camino, sólo me ofreció una alternativa:

-¿Quieres llegar a transmitir la Palabra? Transmítela, somete al otro. Somete al otro. Nadie se va a atrever a dudar de ti por temor. Todos van a comprender tu Palabra perfectamente.

-No, no es eso lo que yo busco. Quiero permitir a la gente dudar porque el amor… ¡No! El amor, Satanás, no se impone, se propone. Se propone. Y habrá quien esté en tiempo y habrá quien no lo esté. Y habrá quien quiera tomar las palabras y habrá quien quiera desestimarlas.

-¡Y habrá quien quiera hacerte daño!

-Lo aceptaré si esa es la Voluntad de mi Padre.

Permanentemente me hacía entender que con mi habilidad, con mis palabras, con quién soy yo… podía someter a los demás, podía manipularlos con palabras para que los demás me sirvieran a mí para yo estar mejor y poder predicar mejor. No me decía que dejara de hacer mi misión, pero me decía que lo conseguiría mejor si los demás se brindaban todos a mí.

Y yo le decía:

-No, no Satanás. Yo me brindo a los demás, porque yo soy el primer sirviente del hombre, porque yo soy el primer ejemplo de toda una larga cadena, porque yo no soy más, Satanás, que ellos.

A lo que él dudaba:

-Eres más porque eres capaz de hacer algo que ellos no podrían hacer nunca.

-Todos lo pueden, todos. Sólo basta con tener amor, paz, bondad, misericordia, compasión…

Hoy mismo, como espíritu lo digo: Yo no fui más que nadie en ese momento y si algo me honró fue mi sencillez. Cualquier persona sencilla, cualquiera, puede lograr lo que yo logré. Transmitir la Palabra lo puede lograr cualquier persona, tenga más o menos cuenta bancaria, tenga mayor o menor salud. Todo el mundo puede predicar con la Palabra y todo el mundo puede predicar con el ejemplo.

Y no será Satanás, con tus palabras, que lograrás herir mi ego y lograrás hacerme dudar.

Firme, convincente. Yo era mucho más duro y tenía mucha mayor personalidad y carácter de lo que muchas de vuestras obras os han enseñado.

Y así enfrenté a Luzbel, no fue combatiendo. Fue integrando mi ego. Es cierto que hubo momentos en que pensé: -Tiene razón… Pero no, no podía dejarme vencer. Ese no era el Camino.

Él permanentemente ensalzaba mis virtudes y decía que podía lograr lo que quisiera de los demás si lo manipulaba. Pero no me interesaba manipular.

-Sabes que vas a morir si los dejas dudar de tu Palabra…

-Y aún así será la Voluntad de mi Padre la que los guíe y la que me guíe. Y no tu voluntad, Satanás.

Y con estas últimas palabras sé que él se llenó de gozo también, pero en ese momento yo me sentí diferente, fuerte, capaz de confrontar cualquier cosa que viniera.

Y así fue como comencé a orar, a predicar. Así fue.

Adrián: ¿La Tentación duró esos 40 días y 40 noches? O sea, no fue en el último día y salió, ¿no? Sino que fue a lo largo de 40 días de meditación.

Ien-El: Sí, así es.

Adrián: ¿Cómo seguiría el camino, la historia?

Ien-El: Me gustaría hacer un alto en el camino, como decís vosotros, porque la siguiente historia no tiene un principio y no tiene un final. Me gustaría hablaros simplemente de los mensajes que después comenzaría a lanzar por todos los lugares por los que yo pasaría.

Pasé por muchos lugares y muchos mensajes en forma de parábolas, de maneras de explicarme totalmente diferentes a lo que hoy hacéis y creo que no tiene un principio y un final esa historia.

Tiene mensajes. Todos son relevantes, pero quisiera rescatar algunos. Son solamente algunos, solamente algunos.

Adrián: ¡Gracias, Maestro!

Ien-El: Gracias a ti, querido hermano, y a todos vosotros por haberos reunido a mi alrededor.

 


ENLACES DE INTERÉS:

Jesús de Nazaret – Nacimiento e infancia: https://tetra-el.org/mediumnidad/misterios-revelados/jesus-nacimiento-juventud/

María de Nazaret: https://tetra-el.org/mediumnidad/misterios-revelados/maria-madre-jesus/

Mensaje de Ien-El previo a resolver los años perdidos: https://tetra-el.org/mediumnidad/contactos-telepaticos/14-04-17-mensaje-del-maestro-jesus/

Jesús de Nazaret – Los años “perdidos”: https://tetra-el.org/mediumnidad/misterios-revelados/jesus-de-nazaret-anos-perdidos/

Bautismo de Jesús: https://tetra-el.org/mediumnidad/misterios-revelados/el-bautismo-de-jesus/

BIBLIOGRAFÍA:

Tentación de Jesús en el desierto: https://es.wikipedia.org/wiki/Tentaci%C3%B3n_de_Jes%C3%BAs

Monte de la Tentación: https://es.wikipedia.org/wiki/Monte_de_la_Tentaci%C3%B3n

Jesús tentado por Satanás: https://www.youtube.com/watch?v=AdZmqzTeolU

Las tres tentaciones de Jesús: https://www.youtube.com/watch?v=5JoBEmUyvHc

Ayuno de Jesús, Jesús es tentado en el desierto: https://www.youtube.com/watch?v=GsDJVpeXFpk



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