De nuestras Impresiones

Todas las cosas y objetos, todo lo que vemos existe en nuestro interior en forma de impresiones. La vida en sí misma entra en nosotros en forma de emociones y representaciones mentales. Impresiones totalmente subjetivas que nos llegan en su mayoría a través de los sentidos.

Dichas impresiones pueden hacer que reaccionemos de acuerdo a roles del ego o “activando” en nosotros cientos de representaciones o imágenes mentales.

Diariamente cientos de emociones y representaciones negativas se crean e intentan entrar constantemente en nuestra mente. Desde cualquier imagen relacionada que nos provoque terror, ira, envidia, violencia…a la propia pornografía. La consecuencia de ello es que hay impresiones que se cristalizan en imágenes en nuestra mente tomando el control de la misma en diferentes momentos de nuestra vida.

Y es aquí donde existe una posibilidad más de trabajar sobre nosotros mismos.

Grandes maestros del pasado nos lo comentaron. No dieron entrada a las emociones negativas en sus corazones. No se dieron el mal gusto de crearse imágenes mentales en su propia mente y, ni mucho menos, de propagarlas y crearlas en mentes ajenas. Abrirnos a determinadas emociones, situaciones, medios de comunicación o personas que vienen llenas de ira, llenas de lujuria, de envidias etc…terminan contagiándonos. Saber decir “No” en determinados momentos y no dejarnos “contagiar” no es tarea fácil.

Antes de adquirir cualquier tipo de emoción o imagen mental debemos estar alerta.
Para ello es importante realizar un trabajo sobre las impresiones que estamos recibiendo en cada momento, a cada instante.
Un trabajo que consista en observarnos, en adelantarnos a ciertas imágenes mentales, en adelantarnos a preconceptos, a prejuicios y demás roles que nos puedan surgir.
Se necesita hacer un esfuerzo auto-consciente.

Así, el sentido de la auto-observación presente se va desarrollando conforme uno lo va utilizando. Un estado de alerta interno que nos lleva a una percepción única, lejos de toda reacción mecánica, generalmente en base a roles. Obviamente se necesita usarlo porque “órgano” que no se usa se atrofia. Nunca se podría hacer ese esfuerzo si nos dejamos estar.

Así, podemos comprender la vida como un trabajo interno.

Lo que importa aquí es comprender que la personalidad (*) que nosotros adquirimos y debemos adquirir empieza a hacerse cargo de nuestra vida. De manera mecánica esto nos sucede a todos. En este sentido podemos decir que gran parte de la humanidad es completamente mecanicista de acuerdo a su rol. Hay cierto hipnotismo colectivo.
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(*) La personalidad – Del griego “Prosopon” (máscara)-  es el filtro que podríamos aplicar a todo cuanto percibimos. En la medida en que se va desarrollando en nosotros a lo largo de nuestra vida, es través de ella que traducimos todas las impresiones que nos llegan de todos los aspectos de la vida.
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Y como ya se ha dicho en diferentes oportunidades: “No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”.

Por lo tanto, parte de nuestro objetivo presente es dejar de lado al hombre “mecánico” y empezar a percibir como un Ser más allá de toda personalidad.

Tú decides.

Luis Sanmartin



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