Sesión con el Maestro Jesús del 31-03-13

Medium: Raúl Caballero

Entidad: Maestro Jesús (Ien-El)

El Maestro Jesús habló sobre la gente que se equivoca y diferencia la gente que se equivoca queriendo y sin querer. Explica que también merece una oportunidad las personas que se equivocan sin querer y que, aun los que se equivocan queriendo, tienen posibilidad de cambio. Habla de no cerrar las puertas a nadie, pero sin caer en dar absoluta confianza a los demás. También habló sobre la dignidad.

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Queridos hermanos, soy quien conocéis como Ien-El, Ieshua-Ben-Iosef, el maestro Jesús.

Quiero que sepáis que en vuestro día a día hay gente que se equivoca, muchos de ellos sin saberlo. Y que cuando éstos se equivocan también merecen compasión, también merecen que les des otra oportunidad.

Cuando hace más de dos mil años atrás, explicaba cosas así, no me refería a que tengamos que dejarnos apedrear por la gente que se equivoca sin darse cuenta una y otra vez porque también hablo de la dignidad, y entiendo que haya que separarse o que poner una barrera para evitar daños. Aunque con eso no quiera decir que no se le dé una oportunidad de cambio al otro. Todos merecemos oportunidades por más veces que nos equivoquemos. Todos merecen amor, se equivoquen o no y todos merecemos ser amados, nos equivoquemos o no.

Hay una palabra que vosotros utilizáis que les llamáis paciencia. La paciencia referida a un tiempo de espera. Algunos utilizan la paciencia como arma letal contra los que se equivocan como poniéndoles un ultimátum, diciendo que hay que tener paciencia con ellos. Yo os digo que hay que tener paciencia pero no en el sentido malo de la palabra sino en el buen sentido. Creo que la paciencia bien entendida hace entender a los demás porque muchos de vosotros no reflexionáis y la paciencia te otorga un respiro y te da la posibilidad de reflexionar y pensar correctamente y sé que en muchas oportunidades durante mi última encarnación he explicado que al final se enfrentan los hermanos, que los hijos y los padres se pelean o que el esposo y la esposa discuten y que esa división es necesaria. Lo expliqué hace dos milenios. No viene referido a que os enfrasquéis en luchas pues yo creo que las luchas son inútiles y a veces la mejor lucha es la omisión del daño pero entiendo que lo que vosotros llamáis fe es por desgracia la muestra de separación porque mucha gente se separa por creencias o por ideologías políticas o directamente por distintos puntos de vista. Humildemente, si bien entiendo que pase, entiendo que no hace falta. Podéis amar a vuestro hermano que tenéis al lado aunque su ideología política sea diferente o que su creencia sea otra porque a eso se le llama: amar al prójimo aún con sus diferencias. Y eso hermanos, es amor también. Aún en el ahora, que tanta hipocresía hay en estas fechas, todavía hay gente que conserva el espíritu de la nobleza y las auténticas palabras del Padre que yo difundí. Y saben que el Padre no castiga, y saben que el Padre no juzga, y saben que el Padre no tiene el porqué perdonar porque jamás se ofende y porque jamás juzga.

Entended que el Padre es también uno con la gente que se equivoca, entended que el Padre está ahí para ayudar y para comprender a los que todavía, por lo que sea, no les llego su tiempo. Y he hablado de los que se equivocan sin querer. Y a los que se equivocan queriendo, les digo, que todavía hay tiempo para darse cuenta de los errores. Que en el reino del Padre, no existe una cuenta atrás en la cual solo entran en la luz aquellos seres que han llegado a darse cuenta de sus errores antes de una fecha determinada. Y todos vosotros podéis daros cuenta todavía. Y todos vosotros que no soléis equivocaros, también podéis daros cuenta de los pequeños errores que podéis tener en el día a día como yo los tuve cuando estuve encarnado dos milenios, y como yo los tengo actualmente aún como espíritu puro, aún como logos solar. Y no os doy estos mensajes como logos. Sino que os lo doy como un hermano vuestro, ahora un hermano espiritual pero hace dos milenios, un hermano como cualquiera de vosotros que intento aportar su pequeño granito de arena.

Gracias por escucharme. Toda mi luz. Habló Ien-El, Ieshua-Ben-Iosef.



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