Sarda-El 01/05/12

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Sarda-El

Interlocutor: Victor Firedol

Continuó relatando la vida en Italia, donde en la adolescencia sentía un vacio interno muy grande. En la edad de los 18 años acabó encontrando una pareja, con la que se acabaría casando mas adelante. Explica que a pesar de querer desentenderse de las relaciones personales en el plano físico dependemos de ellas. Acaba el relato explicando que no se entendía con su mujer, lo que produjo un distanciamiento, que le llevó a sentirse rechazado y agravar aun más el engrama.


Estoy reunido con Víctor. Vamos a canalizar nuevamente al thetán de José Carlos para que probablemente complete el relato de la sesión anterior, de una vida en el siglo XVI, en Italia. Donde tuvo problemas con los padres, tuvo problemas de abandonos y quería relatar algo con respecto a una relación de pareja. Veremos a ver. Comenzamos

Sarda-El: Querido interlocutor.

Interlocutor: Buenas, ¿qué tal?

Sarda-El: Estoy bien. Quiero agradecerte el apoyo brindado en la canalización anterior.

Interlocutor: Gracias.

Sarda-El: Quiero que de alguna manera entiendas que nosotros desde nuestro plano tenemos también limitaciones pese a que estemos de forma vibracional muchísimo más arriba entre comillas o sutil que vosotros en vuestro plano físico. Quiero que entiendas que también tenemos interrogantes, que también tenemos inquietudes. Si no tienes preguntas quisiera pasar a continuar el relato anterior.

Interlocutor: Bien, creo que tu 10% no ha dejado ninguna pregunta.

Sarda-El: Está bien, vamos a… quiero repasar unos incidentes engrámicos que me pesan bastante con respecto a  una vivencia que ya explique anteriormente. No solo tuve abandonos a nivel de con la familia, también tuve más engramas referidos a abandonos a nivel de pareja. Me olvidé, de todo. Me olvidé de absolutamente todo lo que sucedió después de esas palabras tan duras, tanto de padre como de madre, es como si mi vida tuviera dos partes, dos etapas. Una con los sucesos con mis padres y la segunda a raíz de esos sucesos, a raíz de esa última conversación con madre después que padre nos golpeará, y recuerdo esas palabras tan duras de madre: olvídate de todo, Olvídate de mí. Vive una vida y tal vez por la reactividad de ese momento es como si el contenido verbal se me implantara a fondo en mi banco reactivo porque olvidé absolutamente todo, no lo olvidé de forma biológica pero sí es como que lo dejé apartado, como que no quería recordar. Tal vez porque la emoción dolorosa de alguna manera me impedía volver a recordar eso. Y que como entidad suprafísica, al haber vuelto a repasar, me ha costado muchísimo y me ha liberado de engramas y ahora me siento bien con respecto a esa parte de relato, lo considero un recuerdo nada más. Pero va la segunda parte, esa segunda parte en la que a partir de ahí olvidé todo, a partir de ahí olvidé a padre, olvidé a madre, olvidé mis relaciones con ellos, olvidé esos abandonos. Nunca pude olvidar esas palabras tan duras de rechazo tanto del uno como del otro. Nunca pude olvidar de alguna manera el dolor emocional que sentí en ese momento y por eso es un engrama. Pero de alguna manera es como que lo olvidé y pude tirar hacia adelante. Olvidé todas las relaciones prácticamente que había tenido hasta la fecha y empecé a cuidarme de mi mismo. Es como que comencé a desconfiar de todo el mundo y comencé a ser independiente, a ser absolutamente independiente pero independiente por concepto más que por independencia en sí porque físicamente dependía pero conceptualmente me sentía bien entre comillas de estar solo. ¿Por qué bien entre comillas? Porque verdaderamente tenía un vacío interior. Un vacío interior que yo creía que se subsanó en una relación que tuve a mis 18 años.

Conocí a una joven, a una joven de 16, procedía de una familia de pintores, de una familia que le interesaba el arte. Ella era muy, muy simpática pero en ocasiones tal vez arrogante, era bastante presumida. Y no sentí amor a primera vista hacia la persona, probablemente los engramas implantados anteriormente me impedían amar a cualquier persona y me cerraron conceptualmente hacia cualquier persona pero ella que era muy abierta me hablaba y me atrevería a decir que no fue amor lo que sintió hacia mi persona sino compasión. Compasión porque tal vez era lo que transmitía después de haber estado solo prácticamente toda mi vida y que todo el mundo me rechazará y abandonará. Los rechazos son muy dolorosos en una vida física porque dependemos del amor personal de los demás y muchos opinarán que cuando el ego cuando está integrado no nos duele. Pero yo les digo que están muy equivocados, por mucho que uno tenga el ego integrado, un rechazo siempre va a hacer daño porque en el plano físico siempre vamos a depender del amor personal del otro. Y esto que estoy diciendo mi parte encarnada como José Carlos que está actualmente encarnado sabe lo que es, sabe que quiere decir, sabe lo que quiere decir el rechazo, sabe que quiere decir una pérdida emocional a ese nivel salvando las distancias porque la susceptibilidad, la sensibilidad en esa vivencia era mucho mayor. Era mucho mayor. Llegué a establecer una relación formal con la persona incluso llegamos a casarnos y estuvimos viviendo juntos. Me aprobaron los padres de esta mujer, tal vez porque daba la impresión de ser independiente, y no voy a explicar más facetas de mi vida porque no me interesan. Voy a centrarme única y exclusivamente en la relación con ésta persona. Y recuerdo, ella se llamaba Vieira. Y recuerdo que en muchísimas ocasiones no nos poníamos de acuerdo y que no nos entendíamos. No nos entendíamos en muchas ocasiones, estuvimos mucho tiempo con muchísimo distanciamiento a pesar de la unificación. Muchísimo tiempo con distanciamiento y me dañó ciertos comportamientos suyos porque de alguna manera, era como que indirectamente me daba a entender rechazos y tal vez era como que el engrama anterior se reactivaba y me sentía mal. Muy mal. Estuve muchísimo tiempo viviendo una rutina, sin prestar atención a lo que esta persona quería de alguna manera transmitirme, que éramos incompatibles. Incluso en algunos momentos quiso dialogar de forma directa, pero yo la evadí, no sé si por temor, probablemente por temor pero no quería compartir nada, absolutamente nada. Estuve muchísimo tiempo con la misma idea metida en la cabeza porque pensaba que de alguna manera podía afectarme otro rechazo a mi parte física o a mi parte psicofísica. Y a medida que iba viendo rechazos era como que poco a poco iba perdiendo vitalidad en mi ser. Me notaba cada vez más débil. Comencé a enfermar, comencé a enfermar mucho, tenia problemas tanto en la parte pulmonar como en la parte de la garganta y me ahogaba muchas veces. Pero comencé a notar, cada vez situaciones más complicadas, comencé a notar cada vez comportamientos más extraños en Vieira. Cada vez dialogaba menos conmigo y era como que ya no tenía esa intención de dialogar conmigo para explicarme que la relación no funcionaba. Era como que poco a poco iba olvidándose de mí y yo era como que incluso me sentía libre, libre porque me volvía a sentir independiente. Pero tal vez por ese rechazo, iba empeorando de salud, todavía.

Un día la encontré, la encontré dos calles más allá de donde vivíamos y la estaba besando un hombre, me puse tan mal en ese momento y tal vez me recordó tanto la situación, una situación que ya había vivido tiempo atrás que comencé a perder los estribos y era como que la mente reactiva se apoderó de mí. Y no sabía lo que me hacía. Salí corriendo y nuevamente bajo mi impulsividad golpeé al hombre, después golpeé a mi mujer, también. Era como que los engramas de rechazo que tenía anteriormente se reactivaron y se multiplicaron por un millón. No os lo podéis imaginar porque me volví a sentir rechazado de forma directa, directa pero a las espaldas. Me hizo mucho daño ese rechazo y los golpeé fuertemente. No les sucedió nada, me sucedió a mí. Caí en medio de la calle con un ataque crónico, no podía respirar y recuerdo que como espíritu que terminé desencarnando. Solo tuve una relación de pareja. El resto no es significativo. Pero fue tan negativa, que me generó un engrama enorme que de alguna manera acabó de descargar en estos momentos. Y todavía ahora, y lamento decir esto, siento un odio tremendo hacia todas estas personas, hacia padre, hacia madre, hacia Vieira, muchísimo odio. No os lo podéis imaginar. Y esos engramas me han generado muchísima desconfianza que le transmito a mi parte física como José Carlos y que él sabe que podemos superarlo y tirar adelante.

No ha sido fácil relatar todo esto. No ha sido absolutamente nada fácil. Me ha desestabilizado bastante como entidad y ha desestabilizado un poco también al receptáculo. Para mí, lo más importante es que en una misma vivencia tuve distintos rechazos, distintos abandonos por las causas que fueren. Yo me sentí víctima en todos ellos. Gracias por todo, gracias también interlocutor.

Interlocutor: De nada.

Sarda-El: Gracias al receptáculo. Gracias a todos. Ha sido un placer de verdad. Me siento… no os lo podéis imaginar cómo me siento. Mucho mejor, muchísimo.



Compartir