De una luz en el laberinto

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Hemos memorizado una serie de conductas de tal manera que El 95 % de quien somos al cumplir los 40 años es una serie de programas subconscientes que se han vuelto automáticos. El 5% de la mente es consciente, el 95 por ciento restante está dirigido por programas automáticos subconscientes

De hecho Tus PENSAMIENTOS Y RECUERDOS habituales te «recuerdan» que vuelvas a reproducir las mismas experiencias de siempre.” Joe Dispenza

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El aprendizaje se basa en la formación de nuevas conexiones sinápticas. Cuando pensamos en alguna cosa, varias neuronas se conectan entre sí. Si éste pensamiento se repite una y otra vez la conexión se fija y se hace más fuerte.

Una gran parte de la mente SOLO piensa respecto a los datos que tiene registrados.

Pensar es crear respecto a esos datos, imaginar respecto a esos datos, enjuicia respecto a esos datos, compara respecto a esos datos, elucubrar respecto a situaciones pasadas y posibles situaciones futuras respecto a esos datos. No paramos de pensar y elucubrar en relación a los datos acumulados. Siempre sobre los datos acumulados.

¿Acaso el cuerpo no es una acumulación de materia, de evolución, herencia, ADN etc… hasta llegar a hoy? ¿Acaso la mente no es una acumulación de datos también?

Los registros son todos los datos aprendidos, situaciones, imágenes, conductas aprendidas, cultura educación, preconceptos de la vida etc…

En el día a día nuestra vocecita interna se pone en marcha. La mente intercede incosncientemente con los datos ya obtenidos. No puede parar de pensar. Hay un gran desgaste de energía ahí. Y se comporta como un circuito cerrado. Creo que esa es la verdadera Rueda del Samsara. Una Rueda interna. Un bucle en nuestras imágenes y datos. Un bucle en nuestra percepción.

¿Por qué cuesta tanto dejar de pensar y parar las “vocecitas”? En parte por este reforzamiento constante y por las emociones que llevan aparejados dichos pensamientos.

Hagan la prueba: Cuando vayan por la calle observen como nuestra mente cuando ve algo externo, piensa y se remite a los datos que tiene para relacionarlos, busca palabras para definirlos, o simplemente se imagina situaciones ( pasadas o futuras) respecto a los datos que ya tiene para relacionarlos: Compara, clasifica, enjuicia etc…

Entonces la mente, lo que al principio era una mirada nueva ( un nacimiento), empieza a acumular datos y empieza a condicionarse a sí misma porque, a su vez, va procesando el exterior conforme a lo ya acumulado. Lo adapta a como lo tiene registrado. Se comporta en muchas ocasiones como un circuito cerrado. Una Rueda interna.

La rutina de vida que llevamos ( De Lunes a Viernes trabajo, bombardeo constante de medios de comunicación, sábados y domingos, niños casa etc…) nos hace ser mecánicos. Se crean patrones en la mente con los mismos datos ya obtenidos: La mente se enmaraña en los mismos pensamientos en los mismos momentos del día a día. Ya sea en el trabajo, en el desayuno, en la ducha, al ver a una persona…el pensamiento aparece de manera inconciente y enjuiciamos o valoramos. Vivimos en nuestra mente y nos cuesta muchísimo salir de ella. No podemos mirar con nuevos ojos. Se crean patrones neuronales que nos hacen recurrir una y otra vez a los mismos y viejos pensamientos. La misma imagen mental de las personas, de las cosas, de los temas. ¡Miramos a través de la mente!

Y si tienes a una población realizando una rutina diaria, todos sus pensamientos se dispararán constantemente con determinados estímulos. Hay esclavitud ahí.

Todo ese pensamiento inconsciente y repetitivo lo establece la mente para sentirse segura con lo que lidiar! Cuando no hay pensamiento en esos términos, cuando el software por momentos se detiene y no busca dentro de sí… Aparece el miedo! ¡Miedo a lo desconocido! ¡Es un salto al vacío! Un Horror Vacui.

Cuando sentimos inseguridad por no saber lo que pasará, por miedos etc…más vocecitas e imagenes en nuestra mente habrá: Buscando, justificando, afirmando y contrarrestando. ( más roles del ego habrá). Intenten ser conscientes por momentos cuando estén en casa, en la calle y observen si tienen esa vocecita y por qué salta! Distinguir nuestras emociones y pensamientos derivados de ella creo que es un gran trabajo de la técnica de la psicointegración.

Recordando a Eckart Tolle como Krishnamurti comentaron sobre una mirada nueva cuando la mente dejaba de pensar. Hay una Observación sin evaluación. No hay comparativa alguna. No salta ninguna vocecita interna clasificando si está bien o mal de acuerdo a nuestros datos. No hay vocecita interna enjuiciando a personas o según nuestros datos acumulados. No hay vocecita interna justificando o buscando culpables de acuerdo a nuestras emociones.

Cómo práctica podríamos establecer un equilibrio entre la extrospección y la introspección. (Mirar hacia afuera y mirar hacia dentro). Cuando paseamos podríamos intentar ser conscientes de cuantas veces nuestra percepción externa es interrumpida por esa vocecita interna y si realmente era necesario.

Sin el proceso de pensar de la mente, aunque sea por un nanosegundo, aparece una percepción nueva y no se deja impregnar por ese software que todo lo quiere llevar a su terreno para clasificarlo y enjuiciarlo. Quizás aquí haya un aprendizaje nuevo, un patrón nuevo. Un Estado de percepción nuevo.

Recordando a C.Jung vamos haciendo consciente lo inconsciente.

Creo que muchos maestros del pasado establecían la meditación como práctica porque a través de esta es posible detener por momentos esa maquinaria repetitiva.

A su vez uno de los efectos de la meditación era una plasticidad neuronal donde se van cambiando los viejos patrones neuronales por los nuevos. Unos patrones nuevos en nuestro cerebro diferentes. Quizás, una “antena nueva” que captara de manera diferente.

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Luis Sanmartin ( Septiembre 2020)