Adiron-El 17/11/15

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Adiron-El

Interlocutor: Laura

Comentó que se encuentra muy confuso por engramas, y sensible al recordar vivencias que lo han puesto muy mal. Habló de los problemas de su 10%. Relató una vida en un mundo muy similar a sol III, donde era soldado debido a un drama de pequeño cuando ve morir a su madre. Finalizó con una reflexión.

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Raúl : Vamos a intencionar a Adiron-El. Vamos a preguntarle directamente sobre los problemas que tiene con dolores de cabeza y vamos a ver si aparte relata alguna vida pasada.

Laura : Bienvenido.

Adiron-El : Gracias por el recibimiento.

Laura : ¿Cómo te encuentras?

Adiron-El : Confuso por engramas, muy confuso, muy confuso.

Laura : ¿Se te han reactivado engramas?

Adiron-El : No, realmente no, pero los que tengo ya son bastantes para provocarme tanto pesar, tanta molestia… y luego el problema es que lo recibe todo de golpe mi 10% encarnado, pero da lo mismo, da lo mismo porque no lo quiero atribuir todo a los engramas y ser especialmente reduccionista, pero me siento muy, muy saturado hoy, muy saturado, muy mal.

Laura : ¿Por qué motivo? ¿Qué ha sucedido para que te encuentres así de mal?

Adiron-El : No ha sucedido nada y a la vez ha sucedido todo. Yo eh, hablo por mí, no hablo por mi 10%, yo hablo por mí. No ha sucedido nada, pero recuerdo engramas del pasado y me saturo de engramas, pero ha pasado todo porque por otra parte -yo, eh y hablo de mí- me siento especialmente sensible, las últimas circunstancias en vuestro plano físico me han hecho recordar vivencias que me han puesto muy mal, ¿me entiendes? Las vivencias de vuestro plano físico tienen cierto paralelismo con alguna vida y eso…

Laura : Y eso se lo envías a tu 10%.

Adiron-El : Yo le envío todo, lo bueno y lo malo, no lo puedo controlar, no puedo ni controlarme yo como para controlar lo que le envío. Somos uno al fin y al cabo, os pensáis que hay mucha separación, pero somos uno con el 10% y va a sentir cuando estamos en euforia y va a sentir cuando estamos mal, es obvio que así sea. La pregunta sería si puede sentirlo todo e incluso sentir dolores físicos, ¿no? Porque la respuesta es compleja, ¿no? Uno puede decir sí, pero de forma muy excesiva, es cierto que uno puede sentir lo que siente el receptáculo, lo que yo no siento porque no tengo cuerpo físico, pero bueno, no sé, son cosas.

Laura : Te quería preguntar una cuestión para poderlo aclarar un poco mejor. En sesiones anteriores cuando hemos preguntado por el dolor de cabeza que sufre tu 10% has comentado que ha sido debido a engramas, pero en la sesión anterior comentaste que un porcentaje elevado de sus problemas físicos eran de origen genético, que le venían en el pack, quedándose un porcentaje pequeño en engrámico. ¿Cómo se entendería eso con sus dolores de cabeza entonces?

Adiron-El : Mira, primero de todo, se puede intentar reducir todo a una cosa, pero realmente no hay nada que sea una cosa, no existe ningún problema físico ni ningún problema emocional que sea solo un factor, normalmente influyen varios factores, ¿vale? Entonces sería reduccionista de mi parte y lo he hecho en determinadas oportunidades de reducirlo todo a la mínima expresión y decir: No, no, no, son todo engramas. Yo dije que eran engramas, no dije que solo fueran engramas, ¿me entiendes?

Laura : Sí.

Adiron-El : Está claro que en todo inciden varios factores, ¿no? Pues en este caso inciden varios factores. Pueden incidir por una parte los engramas, que influyen en un porcentaje altísimo, porque claro yo dije… es que hay medio trampa, ¿no? En una pregunta se habla de dolores de cabeza, en la otra se habla de problemas físicos y en problemas físicos se engloban más cosas, ¿no? Y el porcentaje es otro. Con los dolores de cabeza no voy a decir que es todo engramas, hay parte de tema físico y hay parte de engramas, hay una parte importante de engramas -todo sea dicho- que es la parte que a mí me corresponde hablar, yo no tengo autoridad para hablar más de tema físico, por ejemplo. Hay cosas de las que no puedo hablar, no. No, no sería ético de mi parte hablar de según qué cosas. A ver, ¿cómo te lo explico para que lo entiendas? El problema está en que mi parte encarnada tiene un porcentaje alto, incluso más del que él se imagina… a ver, lo que voy a decir va a ser duro, ¿vale? Y no digo duro para ti, digo duro para él.

Laura : Me imagino.

Adiron-El : Y lo va a tener que confrontar, pero no sé hasta qué punto le va a ser fácil porque él tiene un porcentaje más alto de lo que se piensa de hipocondría y él tiene un alto porcentaje de nervios. No voy a decir que inventa dolores de cabeza porque sería mentira, ¿de acuerdo? Pero sí que los acrecienta mucho, ¿sí?

Laura : Sí.

Adiron-El : Según cómo esté emocionalmente… es duro decir esto pero… es muy duro decir esto porque es muy difícil que una persona se dé cuenta de esto, pero yo lo tengo que decir… o bueno, podría no decirlo como he hecho en otras sesiones, pero ya que me aprietas las cuerdas voy a intentar decirlo, pero es complejo. Se nutre en ocasiones de su propia autocompasión, es como si en el fondo, no voy a decir le gustase, pero por lo menos no le disgustase ser la víctima, ¿me entiendes? Y de esa autocompasión mido con la hipocondría más las exageraciones típicas tanto por una cosa como por la otra, no voy a decir que inventa dolores, pero los acrecienta mucho, ¿me entiendes? Aparte tiene ya genéticamente en el pack predisposición a dolores de cabeza.

Laura : Sí, nos ha comentado tu 10% que muchas veces sufre de migraña.

Adiron-El : El problema por el cual no puedo hablar del factor físico, porque lo hay y no lo he querido comentar hasta ahora, es porque el problema de vuestros médicos es que desconocen gran parte de lo que es el decodificador, la cabeza, etc. y, bueno, dejémoslo así, dejémoslo en que no quiero ser alarmista tampoco, creo que ya he sido más alarmista con lo que he dicho, ¿me entiendes? Con una persona que tiene propensidad a nervios y a hipocondría, ¿no? Ya solo por callar y decir lo que he dicho una persona así ya puede exagerar, ¿no? ¿Entiendes?

Laura : Ajá.

Adiron-El : Pero no puedo decir todo, no está en mí tampoco hablar del tema.

Laura : Pero ves óptimo, ¿no? Que a tu 10% lo revisen y miren.

Adiron-El : Sí, sí, totalmente. Aparte, bueno… yo es que no puedo hablar mucho del tema, no está en mí tampoco hablar del tema, pero lo tienen que revisar pero bien, porque el problema es que no tienen todavía suficiente conocimiento como para sacar información que yo he podido sacar, pero aparte hay algo que sí que podrían sacar, entonces tienen que mirarlo bien. El problema es que hay que mirarlo bien, ¿no?

Laura : Claro.

Adiron-El : Pero el problema es que él no se deja ayudar precisamente porque… No es que no se deje ayudar, tampoco quiero echarle culpas a mi 10%, pero con su propia hipocondría, con sus propios nervios, ese nerviosismo que le entra, que se autogenera todavía más dolor y con el distrés más dolor y se genera dolor y tiene miedo…

Laura : Los médicos no van más allá, ¿no?

Adiron-El : Claro, es como que no se deja ayudar porque ellos ven que es un problema emocional digamos, no es un problema de… se quedan ahí en lo superficial y no rascan más, ¿no? Hay más donde rascar, como yo tengo más engramas donde rascar y de esos engramas posee un porcentaje altísimo de esos dolores de cabeza, pero esos dolores de cabeza no se le van a ir solo con los engramas.

Laura : Es lo que le decía a Raúl…

Adiron-El : Hay un tema físico, el problema está en que primero los médicos van a poder ver algo, no todo, y segundo que los médicos se quedan fuera porque lo atribuyen a que o bien se inventa los dolores o bien los exagera y si lo calmas se le suele ir el dolor o le reduce, ¿no? Con algún calmante, pero claro, el calmante no es la solución, es un parche, ¿no? Está claro que si tú a una persona hipocondríaca lo calmas pues su mente no va a hacer malas pasadas, ¿no?

Laura : Exacto.

Adiron-El : Pero tampoco te puedes quedar en la superficie y decir: Es todo hipocondría. Porque, ¿qué sucede si un hipocondríaco tiene algo real? Que lo va a exagerar, pero lo real va a existir.

Laura : Sí.

Adiron-El : Hay que llegar ahí y ahí muchos médicos no llegan. Si además hablamos de que falta conocimiento no sé hasta qué punto van a poder llegar, ¿me entiendes? Y si yo hablo de esto lo alarmo aún más a un hipocondríaco y yo no le puedo decir, no está en mí decir. No soy médico tampoco, ni el receptáculo tampoco es médico. No voy a alarmar porque tampoco quiero ahora que por culpa de hablar de lo que estoy hablando y dejarlo en la intriga… o sea, ahora me da la sensación de que la he liado más sin hablar que hablando, porque lo poco que he dicho lo dejo en intriga y la otra persona puede pensar: Voy a morirme mañana mismo. Y tampoco es eso, ¿no?

Laura : Aunque el calmante sí le calme, que siga yendo al médico, que vaya a un sitio al que…

Adiron-El : Hay que tener insistencia. Hay un tema médico se lo confirmo ya, el tema es hasta qué punto van a poder ellos llegar. Por otra parte, hay un tema de hipocondría. Lo exagera muchísimo, no es poco eh, pero el dolor es real y por otra parte hay un montón de engramas que hacen que ese dolor aumente. Y bueno, insisto, no quiero ahora crear alarmismo y que se piense: Se calla porque en verdad me voy a morir mañana. No, no, no, yo no dije eso eh. Pero el tiene que entender que si lo que tiene es mínimo, si él es tendente a exagerarlo, cuanto menos sepa mejor. Los que tienen que hacer el trabajo soy yo desde aquí y los médicos desde el plano físico. ¿Me entiendes? Hay veces que merece la pena, según qué cosas, no saberlas. Es difícil porque lo que he dicho ya me estoy arrepintiendo. Te iba a decir, en un rato me puedo estar arrepintiendo de haberlo dicho, pero ya me estoy arrepintiendo, ¿no? Porque siento que debería de haber dicho “solo engramas” y no entrar en tantas especificaciones porque lo puedo alarmar. No me gusta hablar de ese tema.

Laura : No, pero al menos que no se deje estar, ya está.

Adiron-El : Ya, pero no lo iba a hacer tampoco.

Laura : Que se vaya controlando hasta ver si da con algo y ya está, punto, ¿no?

Adiron-El : Pero se tiene que controlar mucho los nervios, no va a ninguna parte… no, no va a ninguna parte, es que se pone nervioso solo con el distrés, tiene algo que hacer… si ya le duele, le entra más…

Laura : Entonces, se tiene que intentar controlar.

Adiron-El : Sí, se tiene que controlar a todos los niveles, a todos los niveles. Precisa de autocontrol a todos los niveles, a todos y te soy sincero y es que… vamos a omitir el tema médico porque de eso no quiero hablar, pero veo muy complicado subsanar todo ese problema porque la hipocondría depende mucho de uno mismo y de poner uno mismo remedio y aun tocando todos los engramas, con esa hipocondría va a ser complicado, fíjate si le estoy dando importancia a ese tema y tiene que ser él consciente de eso, pero se pone nervioso y los nervios conducen una cosa a la otra y la hipocondría y los nervios te pueden conducir… te pueden crear una enfermedad totalmente real, real, siendo ilusoria, real. Sé que no he aclarado mucho porque he hablado de todo un poco, pero para mí era importante señalar lo que he dicho al principio, los problemas no suelen venir por una sola cosa, es un cúmulo de ciertas cosas.

Laura : Sí. Vale. ¿Quieres descargar algún engrama?

Adiron-El : Sí, voy a tocar uno y ya, pero voy intentar tocar un engrama que se me ha activado con fuerza o reactivado con fuerza, es que no sería reactivar, pero sí que ataca con más fuerza ahora en relación a vuestros últimos acontecimientos en vuestro mundo…

Laura : (Asiente). Vale.

Adiron-El : Yo encarné en un mundo, que da igual el nombre, que da igual todo, solo tenéis que saber que era bastante parecido a Sol III en algunos aspectos y que habían muchas divisiones, muchos países -como en vuestro mundo- y que había muchas guerras. Yo era soldado y decidí ser soldado por, fíjate, porque tuve un drama de pequeño. Muere mi madre. Muere, fíjate tú, simplemente de un accidente de tráfico.

Laura : (Asiente).

Adiron-El : No es algo que puedas decir que tiene la culpa alguien, ¿no? Es un accidente, pero comienzo a desatar un trastorno médico. Los médicos me dicen que lo que tengo es ira reprimida, mucha ira reprimida. Tenía un problema que era de temblar mucho, me decían que era ira reprimida. Aún con esos análisis médicos me dejaron participar en las pruebas y pude entrar al ejército, en el ejército toda esa ira reprimida salía. Liberaba tensión y me sentía mucho mejor y más relajado. Y así fue como fui creciendo y fui creciendo también en escalafones. Yo tenía un buenísimo amigo, en verdad no tenía un amigo, tenía muchos amigos, éramos un grupo de amigos que cuando teníamos libre pasábamos las tardes juntos, las noches juntos. Pero yo tenía un amigo especial entre ellos, un amigo que él se llamaba Kor. Kor era especial para mí porque él llevaba cuatro años más que yo y me enseñó todo. Cuatro años más que yo me refiero en el ejército.

Laura : Sí.

Adiron-El : Y me enseñó todo, entonces para mí se convirtió en mi primer, ¿cómo decirlo? Mi primer recibimiento, ¿no?

Laura : (Asiente).

Adiron-El : Estuve asignado a su pelotón y me enseñó mucho y se convirtió en un excelente amigo para mí. Él me enseñó que con la ira no se va a la guerra, a la guerra se va con un simbolismo de defender. A la guerra no se va con ganas de hacer daño, con ganas de atacar, se va con ganas de defender. Él comentaba:

-Si no hubiera guerra, si no hubiera soldados, si no hubiera gente como nosotros, este mundo ya estaría devastado. Odio tener que reconocer que está bien matar, pero en ocasiones, si matando a una persona salvas la de millones, se tiene que hacer y punto. Ya ves…

Pero él tuvo una experiencia. Un día vino aterrado delante de nosotros, estaba acompañado por tres amigos más también de nuestro pelotón y nuestro grupo. Él estaba aterrorizado. Nos comenta a los cuatro con esa cara de susto lo que ha sucedido. Trata de contarlo de manera analítica, pero se le ve a la legua que está temblando nervioso. Él comenta que fue al… que estuvo en el despacho del coronel jefe, que era el mandamás de todo el ejército, porque lo llamó y que al marcharse era la hora de la comida y vio muy poca seguridad. Él decide… Oye una conversación extraña al principio y decide quedarse porque la curiosidad le puede. Lo hizo mal porque si lo hubieran pillado le hubieran hecho mucho daño.

Laura : (Asiente).

Adiron-El : Oye una conversación, que se ve que mantenía telefónicamente. Es la curiosidad de “qué puede hablar él”, ¿no? Que es el mandamás. Ya ves tú, una simple curiosidad. No le llevó a nada esa conversación, de hecho ni siquiera pudo entender mucho de lo que dijo, pero luego salió por la puerta y él se tuvo que esconder. Fue la segunda curiosidad, cuando se vio que tenía todo el despacho solo para él, y aún con esa curiosidad que le pudo costar el puesto, entró y leyó un archivo donde se hablaba que tenían que desclasificarlo rápidamente, donde hablaba de unas instalaciones, las coordenadas no las pudo leer, pero unas instalaciones donde había intercambio de tecnología “x”. Él entendió “x” por algo de otro mundo, pero no sabía qué quería decir la incógnita “x” que había en el papel.

Laura : (Asiente).

Adiron-El : Sea como sea, entra un guardia preguntando por el coronel y se lo encuentra a él leyéndolo. Entonces le dice:

-¿Qué haces aquí?

Y él se va corriendo, lo empuja y se va.

-¡Ey! ¡Espera!

Pero él se va. Dejó el recorte ahí, pero sabía que lo había leído y él sabía de que se terminarían enterando de que lo había leído. Estaba aterrorizado porque decía:

-He descubierto algo que no tendría que saber.

Laura : (Asiente).

Adiron-El : Nos lo contó y nos dijo:

-No tendríais que saber esto tampoco, más vale que hagamos como que no sabemos absolutamente nada.

No pensó en involucrarnos en ese momento, lo contó. Luego, él sabía que se iba a enterar el coronel, pero decidió hacer ver como que todo estaba bajo control para que nosotros estuviésemos tranquilos. No volvimos a saber más del tema. Seis meses después vamos a una misión, nos habían dicho que teníamos que rescatar dos rehenes en un poblado en guerra ocupado por el bando enemigo. Cuando llegamos vemos que no hay nadie y de repente vemos que nuestro propio ejército nos tiende una emboscada para capturarnos, evidentemente algo había pasado que había hecho sonar las alarmas.

No tuvieron ningún tipo de miramiento. Primero lo interrogaron delante de nosotros, delante, con todo tipo de torturas. Cuando dijo lo que había visto le cortaron la lengua para tratarlo como mentiroso. “Eres un mentiroso, te cortamos la lengua”. Luego lo mataron de la manera más cruel delante de nosotros… Yo lo tenía en tanta estima, tanta… Fue para mí eso muy, pero que muy doloroso. Muy, muy doloroso.

Laura : ¿Cómo te sentías en ese momento que no podías hacer nada?

Adiron-El : Pues impotente, ¿qué voy a hacer? Estaba esposado y veía cómo le hacían todo. Luego nos preguntaron qué sabíamos nosotros. Yo no contesté, contestó un compañero que dijo:

-¡Nosotros no sabemos nada de todo esto!

Al final nos torturaron, torturas increíbles, lo pasé verdaderamente mal. En esa tortura me mutilaron un par de dedos y lo pasé muy mal. Y en dicha tortura dijimos lo que sabíamos. No, esto no es como en las películas, cuando lo pasas mal de verdad, hablas… Estábamos destrozados, por lo menos yo, no solo físicamente, también emocionalmente pensando en la pérdida de Kor. Sentí que mi vida se desvanecía y que pronto me reuniría con él. Fusilaron a mis compañeros y cuando de repente me pusieron una pistola en la cabeza a mí, me dijeron:

-A ti no te vamos a matar, has visto lo que les ha pasado a todos, absolutamente todos tus amigos, sabes que no debes hablar. Sabemos que tienes familia, podríamos asesinarla, pero nos va a venir bien alguien que sepa tanto, vas a trabajar para nosotros. Tantas personas se podían escapar, una no.

Me cambiaron, me hicieron desaparecer oficialmente y comencé a trabajar para el supuestamente -encubierto- Departamento de Defensa. Encubierto, eso no era de defensa, eso no sé qué era. Permanentemente veía documentos sobre cosas que hacía unos meses no podía ni creer. No me importaba eso, lo que me importaba era tener que vivir con la pérdida de todos, absolutamente todos mis amigos torturados y muertos delante de mí, delante de mis ojos. Esa escena no la pude olvidar nunca, viví un infierno en vida. Hubiera preferido ser yo quien me iba, no quien me quedara. Tuve toda la vida desde entonces un fuerte dolor de cabeza hasta que las pruebas médicas dijeron que ya no podía continuar trabajando, pero claro, no podían dejar que alguien como yo se marchara tan tranquilamente. Cuando vieron que ya no les servía me cortaron la lengua y me dejaron marchar, imagina qué dolor, para que no explicara nada de lo que había visto. (Suspiro) Y total, nunca vi nada, solo leí. Leí cosas que me hubieran dicho que eran de la ciencia ficción y me las creo. Me daba igual si creérmelo o no, si sucedía o no, mi mente estaba en otro lugar, mi alma ya murió cuando murió Kor y los demás.

Laura : (Asiente).

Adiron-El : Y ese fue el rol de Claus que tuve, con el nombre “Claus”, donde sentí que mi vida se iba desvaneciendo con cada una de las personas que iba perdiendo, de los amigos que iba perdiendo. Y aún hoy siento que los perdí y que ellos están conmigo en espíritu, pero lo que vi en vuestro mundo me recuerda atrocidades.

Laura : Sí.

Adiron-El : Y me pone realmente muy mal.

Laura : Claro, es normal, porque te hace revivir experiencias negativas.

Adiron-El : Lo que he contado debe tener repercusión positiva, pero claro, depende mucho, mucho de lo que él piense, ¿no? Al igual que yo en esa vida, que pensando y pensando y pensando fue como perdí a mis amigos.

Laura : No podíais hacer nada ahí tampoco.

Adiron-El : No, pero solo podía pensar atado de manos y ahora ese pensamiento mata lentamente a mi 10%. Si lo deja, libre. Pero él tiene manos para actuar y él tiene poder psicológico para plantarle cara. No digo que esa sea toda la clave, pero sí es importante. Espero que sirva de algo. Hasta todo momento y gracias por lo menos por convocarme.

Laura : Hasta todo momento y muchas gracias.


 

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