Ensirnom-El 23/07/12

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Ensirnom-El, thetán de Juan Carlos M.

Interlocutor: Juan Carlos M.

En la anterior entrega, se termina con el avistamiento de alguien conocido, que finalmente, en esta entrega, se clarifica que es el amigo guerrero Ardan, con el que aprendió Ottrosh muchísimo hasta el punto de que le transformó espiritualmente pasando de ser un guerrero frío e impasible con los demás a ser noble, tolerante, respetuoso, y compasivo con los demás. Durante el encuentro con su amigo, Ottrosh le cuenta a Ardan su sobrecogedor encuentro con Akatosh y las expresiones enigmáticas que le dijo. Al escucharlas, Ardan le dice que ha llegado ya su hora y le propone ir a las muy frías montañas de Hylarion a conocer a alguien muy conocido por él, su maestro, con el que aprendió a combatir, para que le diera respuestas a sus dudas sobre el significado de las expresiones de Akatosh. A Ardan, también le interesaba ir allí para intentar comprender el significado de su particular lucha con Akatosh, ya mencionada en el tercera entrega. Cuando llegan allí, y en medio de los saludos y conversaciones preliminares entre Ardan y su anciano maestro, Ottrosh se interpone preguntándole al anciano maestro acerca de su nombre. El anciano maestro le responde a Ottrosh que su nombre es Orgón y que veía en sus ojos la necesidad que tenía de vencer a Akatosh. Ottrosh le pregunta acerca de su tío y de sus supuestas capacidades, y, sobretodo, para disgusto de Ardan, las supuestas extraordinarias propiedades del amuleto que portaba Akatosh. En medio del enfado, Ardan conmina a Ottrosh a que le comunique a su maestro las expresiones que le dijo Akatosh. En el intento de darle una explicación acerca de dichas expresiones, el anciano maestro le muestra a él, un don muy especial, que le han hecho valedor del sobrenombre de “maestro relámpago”, con lo que Ottrosh se anonada, y respondiéndole además que debe descubrir, por si sólo, las supuestas cualidades de dicho amuleto. El maestro Orgón le revela que fue formador de lucha de Akatosh, pero que lamentaba que eligiera el mal camino de unirse a los bandidos de las montañas de Korien y dedicarse a dañar al débil. Finalmente, el maestro Orgón enseña a Ottrosh a luchar durante siete amaneceres, luchando con su amigo Ardan, al que finalmente vence en el séptimo amanecer. Aparte de la lucha, aprende las cualidades espirituales mencionadas anteriormente, añadiendo la del sacrificio. Cuando ya se disponía a salir al encuentro de su tío Akatosh, el maestro Orgón le refrena y le hace entrega de una espada muy especial para que le ayude en esa lucha. Se termina esta parte, saliendo, Ottrosh y Ardan, de las montañas de Hylarion hacia las montañas de Korien, al encuentro de su tío Akatosh. Esta vez, Ottrosh ya iba preparado…

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En esta sexta entrega, se comienza con Ottrosh y Ardan saliendo de las montañas de Hylarion hacia el destino de lucha contra Akatosh en las montañas de Korien. Durante el camino, Ottrosh está inmerso en pensamientos que son, de repente, interrumpidos por su amigo Ardan que le informa de las supuestas cualidades extraordinarias de las espadas en manos de Akatosh, la espada del dios dragón, y la que tiene él, que es la del rey dragón, que hace prácticamente invencibles a sus poseedores, y que haciéndolas confrontar sólo gana el que tenga la mejor cualidad de la valentía. Cuando ambos llegan a una encrucijada de caminos, Ottrosh, ante la extrañeza de Ardan, decide desviarse del camino corto que le lleva a las montañas de Korien, optando por el camino que le lleva hacia el hogar familiar. Antes de entrar en la casa familiar, Ardan y Ottrosh se separan, yendo el primero a la taberna y quedando, pasadas dos horas, en encontrarse de nuevo. El padre le ve con alegría al comprobar la gran fortaleza física que tiene actualmente su hijo, pero se desilusiona cuando su hijo le comunica que no tiene, por ahora, el amuleto. El hijo le tranquiliza al padre expresándole su pronto deseo de obtenerlo, pero antes debe responderle a la pregunta de si sabía si Akatosh se había formado con el maestro Orgón en las montañas de Hylarion. El padre se lo confirma, provocando el enfado de su hijo por los ocultamientos de información familiar. El padre intenta tranquilizarle mediante un dicho típico de Umbro, que Ottrosh ya lo sabía. Aún así, sin terminar de convencerse, le comunica al padre que va a la consecución del amuleto, pero que él decidirá que hará con ello… Cuando está saliendo de la casa familiar, el padre le confiesa que él también se formó en las montañas de Hylarion… El hijo, confuso, le expresa de nuevo al padre su disconformidad por el continuo ocultamiento de información familiar haciéndole ver que hubiera sido más fácil que le hubieran informado todo desde el principio. Finalmente, se reúne con Ardan retomando el camino y dirigiéndose, por deseo de Ardan, hacia el poblado de su amada Katherina. Ella los reconoció a ambos, pero Ottrosh se hace el desentendido para evitar ser delatado por Ardan. Cuando Ardan termina de intimar con Katherina, y se encuentra de nuevo con Ottrosh le pregunta de si realmente tuvo un encuentro con Katherina. Ottrosh, titubea y termina confesándole acerca de su encuentro puntual con su amada, pero le recuerda a Ardan que el también estaba actuando dudosamente ya que Katherina era una mujer casada. Ardan le insiste que la ama a ella profundamente y le enseña como muestra de ello un amuleto con un sol y una luna, representación de la dualidad entre lo masculino y lo femenino, expresándose que el uno no puede vivir sin el otro. Ardan le perdona ese encuentro puntual con su amada, y le comunica a Ottrosh que si a él le pasara algo que se hiciera cargo de ella, pues su marido gordinflón e inútil no era merecedor de ella. Entonces, salen los dos al encuentro del infiltrado marido de Katherina, quien se enfada al ver a Ardan, pero le contiene Ottrosh diciéndole que es un aliado y que deseaba encontrarse con Akatosh de igual a igual. En la conversación, son escuchados por unos bandidos que descubren al traidor infiltrado. El infiltrado, Ottrosh y Ardan se escapan de los bandidos… En un determinado momento, mientras el infiltrado continúa con su huida, Ottrosh y Ardan se paran e inician un combate con los bandidos, con el resultado de la muerte de estos últimos. A Ottrosh no le hizo falta desenvainar su espada bastándole sólo sus puños. Ottrosh, comprobó por si solo la seguridad en la lucha conseguida gracias a su formación en las montañas de Hylarion… Seguro de sí mismo, se dirige con Ardan hacia el encuentro de su tío Akatosh con el que finalmente entabla la lucha. La lucha, realmente épica, con el despliegue de un don que posee Akatosh, tiene dos desenlaces. En el primero, muere su amigo Ardan, y, en el segundo, se tiene un final decisivo…

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