Eva 23/05/14

Médium: Raúl Caballero

Entidad: Thetán de Eva

Interlocutor: Laura

Comenzó hablando de las inquietudes de su 10%. Explicó que se siente muy bien y que, a pesar de sus engramas, no nota que lo condicionen demasiado. Relató una vida que tuvo en Sol III, donde trabajaba como médium en un proyecto secreto para la Alemania nazi.

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Laura: Bien, vamos a hacer una sesión para Ivonne. Bienvenida.

Eva: Gracias por esta acogida que para mí es especial, de alguna manera.

Laura: ¿Eres el thetán de Ivonne?

Eva: Sí, sí, así es.

Laura: Bien, como ya sabrás, a tu 10% le gustaría que te expresases o si tienes algún engrama, saber cómo estás…

Eva: Mi 10% encarnado como femenino tiene muchísimas inquietudes, muchísimas inquietudes, muchísimas. Inquietud no es una palabra mala, es una palabra positiva porque indica curiosidad, indica que uno está vivo, que uno tiene ganas de saber, ganas de aprender. Ella es muy curiosa, ella es muy inteligente, ella es una persona que le gusta brindarse al otro. Lamentablemente, tiene algunos roles del ego que la dejan en mala situación, muchas veces por roles del ego de baja estima, otras veces por roles del ego en el cual la inseguridad le puede producir problemas en la vida cotidiana, a veces le cuesta saber decir “no” y a veces –aunque es una persona con mucho carácter- le cuesta de alguna manera exteriorizar lo que siente. Sé que es para ella de total importancia aliviarnos a nivel conceptual los engramas, pero yo incluso voy más allá, porque sin querer lastrar, de alguna manera, a mi parte física, lo que hago es alentarla, pero no puedo dejar pasar por alto que, de alguna manera, tenga algún rol del ego que a ella le condiciona y a mí no. A mí no porque, de alguna manera, me despersonalizo, algo que a ella sí le afecta, esos roles del ego. Seguramente que tiene parte de autocontrol, lo que estoy diciendo. El autocontrol es una faceta importantísima en todo eso. A veces son sus miedos, suyos, que le provocan esos roles del ego, pero de alguna manera son roles y los roles se tienen que integrar. Sé que muchos tienen que ver con engramas de su vida actual y de vidas anteriores. Yo puedo tocar engramas de vidas anteriores, pero me da esa sensación, interlocutora, como si a mí me hiciera más daño que ella esté mal por los engramas, que a mí el daño que me hacen los propios engramas, ¿me entiendes? Me hace más daño verla mal porque los engramas la condicionan, más que verme a mí mal porque los engramas me condicionan y es como si de alguna manera se los transmito, insisto. Bueno, aclaro que los engramas el 90% los transmite al 10% inconscientemente, por supuesto. Pero se los transmito porque de alguna manera me hacen daño, pero luego es como que a ella le hacen más daño que a mí, entonces está claro que para cortar el problema de raíz hay que intentar tocar los engramas, pero creo que una clave de la felicidad reside en que ella misma consiga que no le condicione y que no le afecte. Sé que es fácil hablar, sobre todo cuando no tienes ni siquiera constancia de esos engramas, no son tangibles, pero los egos sí son más tangibles, se pueden incluso tratar mejor y se pueden controlar. Entonces, seguramente mi apoyo hacia ella sería que intentara de alguna manera controlarlo, porque tiene miedos y dudas, eso le provoca muchos… le provoca engramas nuevos de alguna manera, en su parte física. Yo como entidad espiritual me siento muy bien, intento brindarme en lo máximo que puedo, intento ser útil a todo el mundo y aunque tengo algunos engramas que sí es verdad que me condicionan, no noto que me condicionen demasiado. Es como si de alguna manera consiguiera despersonalizarme de esos engramas también, aun así sé que es importante tocarlo y voy a tocar un engrama, pero para mí era importante expresar lo que estoy expresando ahora y creo que para mi parte física también lo va a ser. Es importante mostrarle sus puntos débiles, mostrarle sus puntos fuertes, tantear un poco el terreno, ¿no? Es la primera vez para mí de una manera tan clara, ¿no? Entonces, es para mí importante poder mostrar sus puntos fuertes y sus puntos débiles y darle a conocer yo lo que me afecta y lo que no. A partir de ahí, trabajar. A partir de ahí, trabajarlo.

Laura: Sí, es importante también para tu 10% porque a partir de ahí ella ya podrá trabajar, ¿no? Y intentar que no le…

Eva: Claro, porque ella es una persona que tiene unas bases muy sólidas de todo lo que es el trabajo espiritual, es una persona además muy espiritual, es una persona además que vive de forma muy espiritual y es una persona además que de alguna manera sabe convivir perfectamente con el tema espiritual y está interesadísima siempre en todo eso, aunque realmente después, evidentemente, hay cosas en el plano físico que a uno le apremian, pero ella vive muy, muy colocada en el mundo espiritual y, sin llegar a obsesionarse –también lo aclaro, no estoy hablando de obsesión-, porque sabe darle prioridades, importancias a cada cosa, pero soy consciente de que de alguna manera esa forma de vivir tan espiritual, es como si no se aprovechara del todo si no trabaja los puntos débiles que he dicho, eh. Sin intención de hundirla, sino con la intención de alentarla, alentarla porque tiene unos puntos fuertes enormes. Es muy difícil encontrar en el plano físico una persona que se desviva tanto por el otro como lo hace ella y eso es ejemplar, ejemplar para todos. Entonces, te quiero pedir, de alguna manera, interlocutora, que participes activamente en la sesión en lo que creas que tengas que participar, porque creo que las buenas preguntas siempre traen buenas respuestas y creo que le puedo dar buenas respuestas a ella si tú haces buenas preguntas también en la vivencia que voy a tocar.

Laura: Vale.

Eva: Sea como sea, yo me encuentro bien y eso es lo que ella también tiene que saber, lo bien que yo me encuentro.

Laura: Será un alivio para ella también saberlo.

Eva: Sí, yo trabajo activamente desde la luz e intento cooperar de la manera que puedo con la Jerarquía Planetaria, entonces, de alguna manera, como parte espiritual me encanta brindarme a todos. Vibro en un plano 5 y me encanta mostrarme a todos y brindarme y darle todo mi apoyo.

Laura: Sí. Vale.

Eva: Voy a tocar alguna vida.

Laura: Sí.

Eva: Voy a hablar de una vida que tuve y fue en vuestro mundo. No fue hace mucho, hablamos de guerras y hablamos de una de las guerras más importantes sino la más importante que ha conocido vuestra humanidad. A pesar de que me gusta el rol femenino, también me ha gustado el rol masculino en varias oportunidades. En este caso encarné como masculino y participaba en un proyecto secreto, trabajaba para la Alemania Nazi y de esto no hace mucho.

Laura: Sí.

Eva: Es sabido prácticamente por todos que la Alemania Nazi utilizaba médiums y yo era uno de ellos en esa vida, en la última vida que tuve anterior.

Laura: ¿Qué es lo que hacías?

Eva: Participaba en un proyecto secreto, mandado por el propio Führer, en el que nos pedían a mí y a otros cuantos canalizadores… Es un proyecto totalmente secreto, ¿vale? Es decir, la Alemania Nazi tenía muchos proyectos secretos, pero entre ellos estaba este, del cual no se sabe absolutamente nada, no hay nada documentado. Además, todos murieron. Era un proyecto secreto en el cual teníamos que encontrar telepáticamente el arma biológica más poderosa. ¿Qué quiere decir por eso del arma biológica más poderosa? El Führer creía, de alguna manera, que había un arma -seguramente escondida bajo la superficie terrestre- que podía causar la muerte de todos sus enemigos de golpe si se llegaba a controlar. Algún tipo de artefacto que pudiera provocar muerte de tipo bacteriológico, seguramente. Lo que vosotros llamaríais en vuestra lengua actual tal vez como bioterrorismo. Creía que debajo de la superficie había un arma biológica y él quería ser el primero en encontrarla, si bien, sí que es sabido por todos que él estaba muy interesado en todo lo que fuera mágico, él creía mucho en la magia, en la magia ritual, tenía distintos magos a su servicio, médiums, sacerdotes… Buscaba artefactos ocultos, intentó buscar objetos que se decía que tenían grandes poderes: el Santo Grial, la Lanza de Longinus… Y también creía en un arma biológica capaz de poder matar a todos los países que se opusieran de golpe, poder terminar con todas las etnias de golpe y el final de la historia realmente lo sabéis, porque realmente sabéis que es algo que… Si bien existe el bioterrorismo, aquí estamos hablando de un artefacto, enterrado bajo la superficie terrestre, que pudiera de alguna manera liberar algún tipo de sustancia o algún tipo de orden microbiológico, que pudiera terminar con todo un país.

Laura: Ajá.

Eva: Y eso es sabido por todos que no lo encontró, no lo encontró. Él estaba convencido de eso, de que existía esa arma, de que existía ese artefacto, de que alguien, por algún motivo, en tiempos remotos lo escondió bajo el planeta. Estamos hablando de algo que, aunque pueda parecer muy físico, es muy mágico y no era la primera vez que él mezclaba ficción con realidad, de alguna manera. Su idea, la idea que él tenía prototípica en la cabeza era absolutamente anormal y fantasiosa y surrealista. Nosotros, los que trabajábamos a su servicio, lo pensábamos. No puedo concebir que nadie que tenga dos dedos de frente en su capacidad conceptual pudiera pensar que eso pudiese existir, pero claro, uno duda. Es cierto que uno duda, porque es cierto que en el mundo hay muchas cosas que desconocemos y dentro de la faceta –digamos- donde funcionábamos, veíamos muchas cosas extrañas y entonces nunca se sabe. Teníamos la orden de buscarlo telepáticamente haciendo canalizaciones, etc. Y si bien el final ya lo sabéis, lo que sí que no sabéis es cómo terminó en tragedia. Yo era de nacionalidad alemana además, es decir, era alemán, no tenía ningún problema de etnia social, pero, en cambio, sí es cierto que sus hombres -los hombres del Führer- nos trataban muy mal. Nos apuntaban constantemente con armas en la cabeza obligándonos a, de alguna manera, seguir canalizando y aunque alguna entidad ya nos hubiera dicho que no, que no existía, teníamos que seguir preguntando. Debía existir y debíamos encontrarlo preguntando a entidades constantemente, no nos dejaban descansar, apuntándonos con armas en la cabeza. Era un auténtico suplicio esa forma de canalización, porque no te dejaban ni descanso. A veces intentabas, no canalizar, sino hacer ver que canalizas, pero entonces caías en la cuenta que cuanto antes lo encontraras mejor, porque te torturaban constantemente y no te dejaban ni siquiera comer, te alimentaban muy poco, era una auténtica tortura.

Laura: Sí.

Eva: Ninguno de los que estábamos allí encontramos ninguna respuesta. Con ninguna respuesta me refiero de la que quería encontrar el Führer y, de alguna manera, organizamos… Pensamos que era mejor morir con dignidad, que vivir siendo esclavos y organizamos algún tipo de revuelta. Nos escondíamos en las sendas cuando venían a buscarnos y luego intentábamos… Sí, porque estábamos incluso en celdas, nos obligaban, no era… Había otro tipo de médiums que tenía, que -de alguna manera- tenían un trato diferente o más personal, pero los que estábamos en ese proyecto secreto, supongo que por la misma idea de que no se supiera a voz pública… porque el Führer era una persona absolutamente paranoica, él pensaba que si llegaba a los oídos de algún enemigo podía ser que localizaran el arma antes que él y tenía pánico a eso, tenía auténtico pánico, así que nos aislaron para que no pudiésemos tener contacto con nadie, para que, de alguna manera, el primero en enterarse fuera él y organizamos una revuelta y nos dispararon a todos y terminamos todos muriendo. O sea, terminó en masacre realmente. Yo me siento bien cuando relato el engrama, porque realmente entiendo que no había escapatoria.

Laura: No había otra solución…

Eva: Y hasta me alivié al desencarnar al ver que, bueno, que ya no tenía la necesidad biológica de comer, por ejemplo, que tenía que saciar, ¿no?

Laura: Sí.

Eva: Es decir, que hasta me sentí bien de alguna manera, pero está claro que siempre te deja el engrama de cómo te torturan, el miedo que pasas en ese momento encerrado en celdas, sabiendo que, de alguna manera, tú solo tienes que esperar a que te llegue la hora porque sabes, que si no encuentras el artefacto, te van a matar y sabes que tampoco tienes manera de encontrar el artefacto. Hubo alguno que se inventó dónde estaba el artefacto y como no lo localizaron lo ejecutaron. Entonces, sabías que no tenías escapatoria. Cuando te dice una entidad y otra que no existe, bueno, seguro que te asustas un poco, ¿no? Porque sabes que no existe solución. Por otra parte, te alegras porque dices: si hubiera existido esa arma, seguro que alguien asustado le hubiera dado las coordenadas y podría haber habido algo peor de lo que hubo en esa Guerra Mundial. Yo no puedo decir más, la verdad es que no me siento especialmente mal, pero sí esto estaba condicionando especialmente, negativamente, en la forma de ser y en la personalidad de mi parte física, así que creo que de alguna manera le va a hacer bien, le va a hacer bien que lo descargue y le va a hacer bien escucharlo, cuando saque conclusiones.

Laura: Y también porque os obligaban, ¿no? A estar todo el tiempo conceptuando.

Eva: Sí, es una auténtica tortura, no te dejan descansar. Intentas eludirlo, “mira, me invento, así descanso” y mientras tú estás haciendo pues te das cuenta de que cuanto antes lo encuentres, antes saldrás, desesperadamente, exista o no exista.

Laura: Sí.

Eva: Me dejó bastante mal sabor de boca la mediumnidad en esa encarnación.

Laura: ¿Cómo dieron contigo?

Eva: Dieron conmigo antes incluso, cuando yo apenas era un niño. De alguna manera, se ve que mis padres daban la alerta de que yo tenía facultades que no eran normales porque captaba muchísimas cosas que luego se producían y me secuestraron y se me llevaron soldados, y desde entonces crecí para ellos. Me adiestraron en el ejército y crecí con la idea de tener que utilizar esos dones.

Laura: Ajá.

Eva: Y nunca tuve escapatoria. Digamos que, desde los nueve años que me capturaron, yo fui un auténtico peón, un esclavo.

Laura: Sí.

Eva: No tengo más por decir ya.

Laura: De acuerdo.

Eva: Voy a retirarme.

Laura: Gracias por haber venido.

Eva: Gracias por haber estado ahí también.

Laura: Hasta todo momento.



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