Conformismo y ambición

29/03/13

De: Raúl Caballero
Interlocutores: Victor Firedol y Laura

Se habló sobre lo pernicioso de ser conformista y de ser ambicioso. Si somos ambiciosos podemos frustrarnos, y si somos conformistas nunca llegaremos a nada. Se explicó el equilibrio entre conformarse e intentar ir más allá.


Vamos a marcar una diferenciación, una cosa es el conformismo y lo opuesto al conformismo es la ambición.

La persona que es conformista no busca nada más y la persona que es ambiciosa nunca se conforma, siempre quiere más. Seguramente de las dos palabras, la que peor suene a la gente que lo escuche sea la palabra ambición porque esta muy mal llevada el significado de lo que quiere decir la palabra. Se dice que una persona que es ambiciosa, es negativa, es mala, que intenta conseguir todo a cualquier precio. Yo creo que es como todo, la ambición desmesurada es mala, es negativa como también lo es el conformismo desmesurado. Yo creo que los dos extremos son negativos, creo que lo bueno es el equilibrio. Creo que el conformismo excesivo nos puede hacer caer en un sueño porque hace que la persona no se movilice en cambio creo que la ambición puede llegar a hacer que nos equivoquemos una y otra vez porque… ¿a qué precio consigues las cosas también, no?

Creo que el conformismo está bien en el sentido de saber cuando tenemos que parar. Es decir, antes hablé también de autoconocimiento, tendría que ver también con el autoconocimiento, ¿no?

saber hasta qué punto uno puede acceder y a qué punto uno ya no puede acceder, entonces se tiene que empezar a conformar y creo que la ambición es positiva porque siempre nos hace buscar algo más. La ambición siempre hace que no nos quedemos estancados, que es la parte negativa de lo que seria el conformismo. La ambición hace que siempre busquemos conseguir algo más ya sea en función de las metas, ya sea en función laboral, ejemplo: de repente estamos en un trabajo, en un trabajo buscamos acceder, escalar puestos. Uno si es ambicioso intentará escalar al máximo puesto. Por lo menos lo intentará, un conformista se quedará en el puesto que esta y se olvidará. Pero un exceso de ambición sin saber conformarnos y valorar lo que tenemos, que no es lo mismo conformarse que valorar lo que tenemos puede causar un estado de frustración en la persona.

Si uno es tan ambicioso que intenta escalar todas las posiciones pero no llega, se puede frustrar por no llegar, por ponerse unas expectativas, ¿no? El que es ambicioso se marca expectativas altas

y al no obtener esas expectativas la persona se frustra y se genera engramas, entonces hay que intentar acceder al máximo posible sin ponernos expectativas. Que es lo que de verdad hace daño al ambicioso, ¿bien?

Laura: ¿Por ponerse expectativas demasiado altas?

Raúl: Por ser expectativas, directamente. No creo que tengamos que poner expectativas. Creo que las expectativas es siempre prejuzgar y creo que las expectativas son siempre malas porque las personas que ponen expectativas, prejuzga. Las personas que ponen expectativas juzga siempre. La persona que pone expectativas que dice: bueno, hasta aquí puedo llegar o hasta aquí voy a intentar llegar. ¿Y por qué no más allá? ¿Y por qué no un poco más abajo?

No creo que las expectativas sean buenas nunca ni en ningún caso, de hecho a la hora de conocer a las personas creo que las expectativa sean buenas porque te hacen crearte una imagen de la persona, y en el caso del emplo te hace hacerte una imagen de dónde quieres alcanzar. No creo que eso sea bueno, yo creo que la persona se tiene que dejar fluir. No ponerse expectativas y de repente ir escalando posiciones.

Laura: Pero esas expectativas, ¿no serían como ponerse unas metas o unos objetivos?

Raúl: En este caso concreto, no creo que sea bueno ponerse ninguna meta. No creo porque la meta puede ser perfectamente, el máximo escalafón. No lo descartemos.

Víctor: Yo creo que también habría que diferenciar sobre lo que está hablando Laura de ponerse unas metas, una cosa es lo que tú quieras alcanzar y otra cosa es lo que tú creas que vas a alcanzar.

Laura:0 Claro, dentro de tus posibilidades, saber lo que puedes hacer y lo que no. O hasta donde puedes llegar o no.

Raúl: Pero ya te estas limitando. En el momento en el que dices donde puedo llegar o donde no

ya tu sola te estas autoexcluyendo de poder llegar al límite, ¡no lo descartemos!

Laura: Pero igual es demasiada alta para tus posibilidades.

Víctor: O incluso puedes llegar más allá por el hecho que mientras vas caminando hasta la meta que te has marcado puedes evolucionar o llegar un poco más allá. Entonces yo creo que el hecho de las expectativas sería, no tener ningunas expectativas, marcar donde tú quieres llegar sin importar si puedes o no puedes y luego ya te irás acercando y ya verás hasta donde puedes.

Raúl: En el momento en que te marcas donde puedes llegar ya te estas marcando una expectativa. Eso es el error de lo que has comentado. El resto es todo correcto. Yo creo que no hay que marcarse ninguna expectativa, ni donde quieres, ni donde puedes, ni donde dejas de querer, ni donde dejas de poder. Sencillamente uno fluir, intentar llegar punto, intentar escalar, donde sea, ¿bien? Nunca conformarse, siempre intentar buscar más. Dentro de nuestras posibilidades, intentar siempre esforzarnos para intentar llegar más allá sin que ese esfuerzo nos cueste en el caso de un empleo, la familia, por ejemplo, ¿no?

Alguien que intente, por ejemplo, trabajar muchísimo para intentar llegar al máximo puesto porque se ha puesto esa expectativa y de repente pierde la familia porque no pasa tiempo con ella

A ese punto no hay que llegar. No obsesionarse. Al poner una expectativa te puede causar esa obsesión. Entonces la idea es no generarse jamás esa expectativa, intentar sencillamente escalar, punto, a donde quiera que llegue sin prisas pero sin pausas, ¿no? Uno no parar nunca. Siempre intentar llegar a más, a más, no conformarse nunca. Estar en un nivel e intentar llegar a un nivel más allá, ¿no?

Es como el corredor, en una carrera, ¿no? Y uno se encuentra en posición séptima y no ponerse expectativa de ganar la carrera porque como no la gane, se frustrará o ponerse de llegar segundo,

aunque crea que tiene en una carrera de formula 1 un coche más potente y diga: bueno, voy a intentar llegar segundo porque creo que mi coche me lo puede permitir. No porque como no llegue, por lo que sea, se frustrará. Expectativas cero, pero nunca bajar el ritmo, siempre poner todo de su parte para intentar adelantar a un rival, a otro rival, a otro rival, y si luego gana, pues mejor. Pero si no gana por lo menos estar seguro de que lo ha hecho lo mejor posible. ¿Se entiende? Por eso las expectativas pueden llegar a ser malas, porque te pueden llegar a frustrar.

Siempre intentar llegar más allá, siempre. Entonces cuando una persona tiene que intentar ser ambiciosa sin que ese cúmulo de ambición te haga ir a tanta velocidad en el coche que te la pegues en la primera curva y entonces te quedas el último seguro. ¿Se entiende?

El exceso de ambición es malísimo igual que el conformismo que también es malísimo. Creo que hay que intentar siempre ir más allá pero si nos quedamos terceros, nos conformamos, ¿no? Lo aceptamos porque sabemos que hemos puesto todo de nosotros para llegar ahí y que las situaciones han surgido como han surgido y eso también tiene que ver con no resultar, no intentar ser resultadistas, no intentar depender del resultado y si de repente me quedo tercero, mal porque quería llegar primero. No. Las expectativas nos hacen ser resultadistas, siempre. Siempre nos hacen ser resultadistas y el resultado es lo que importa sino el compromiso y el sacrificio. Por sacrificio que se bien entienda la palabra, ¿eh? Que se bien entienda la expresión porque tiene dos significados diferentes. Entonces cuando uno hace todo lo que puede y de repente se queda quinto, o cuarto, o tercero, o primero, está bien. Está bien que eso sea así, ¿no? Pero nunca perdamos el mundo de vista para intentar llegar los primeros porque podemos ni siquiera terminar la carrera. Aprender a retirarse a tiempo, en el momento determinado también es una prueba de lo que se llama conformismo, a veces hay que saber retirarse a tiempo porque si continuamos podemos fallar por las posibilidades que haya de error, ¿no? Y qué es lo que nos estamos jugando en el momento.

No me gustan los conformistas de todas maneras, no me gustan los conformistas porque fracasan en su vida los conformistas. Fracasan porque no tienen anhelos, no tienen objetivos, no tienen metas, no tienen sueños. ¡Ojo con eso! Porque dije que la meta está mal cuando es una expectativa pero cuando es una meta en función de mejorar uno mismo, no está mal. Si de repente voy tercero y mi meta es: bueno, voy a ver si puedo mejorarme a mi mismo, ¿no? Si puedo hacerlo mejor. Ésa expectativa, ésa meta ya no es negativa, uno va tercero y no dice: no, no, voy a intentar acabar segundo porque si decimos eso y luego no terminamos es una expectativa no resuelta. No. Pero sí voy a intentar hacerlo mejor. Por mí, por mi, por intentar mejorar, por quedarme más satisfecho, sencillamente, por saber que he hecho todo lo que he podido.

Entonces, yo creo que intentar compararse con uno mismo, siempre intentar mejorar uno mismo es la muestra opuesta a lo que es el conformismo. El conformista no sueña, el conformista vive en un mundo en el que no aspira a nada, en el que no busca tener nada más y eso hace que quien se conforme en tener suficiente información que nunca tenga más información, ¿no?

O el que se conforme en quedarse en posición quinta, se quede siempre quinto y por quedarse quinto luego puede perder posiciones porque habrá quien haya detrás que no se conforme y diga: voy a intentar mejorarme, entonces automáticamente lo adelantaran en la carrera entonces yo creo que el conformista se pierde así solo y veo mucha gente conformista en la vida, gente que son trabajadores de familia, normales y corrientes, que no aspiran a nada, que directamente aspiran a tener una familia, a trabajar y a vivir de forma plana. No aspiran a nada más. No digo que se marquen una meta, no digo que intenten ser astronautas, ni ingenieros de la nasa, digo por lo menos que digan: bueno, voy a intentar ir más allá, ¿no? Ahora conozco sobre tal tema, voy a intentar conocer sobre otro tema, lo que sea que conozcan, no voy a marcar que tengo que conocer hasta tanto, como decimos porque eso sería una estupidez, pero si voy a intentar conocer sobre otra materia o voy a intentar hacer otra actividad, voy a intentar aprender sobre esta otra actividad, nunca estarse quietos. Yo creo que la curiosidad es lo que mueve eso, ¿no? También, la persona que no se puede estar quieta, que es una inquieta, que siempre intenta aprender algo nuevo, yo creo que eso es positivo. Al contrario de la persona conformista, que nunca va a aprender nada más, siempre se va a quedar estancada. Y la persona que se queda estancada lo pierde todo.

En una relación de pareja, la persona conformista pierde la pareja, punto. Te guste o no te guste, la pierde, punto. ¿Por qué? Porque la persona conformista vive de una manera tan plana, tan plana, tan plana, que aburre a la pareja porque no busca intentar nada más en esa relación entonces la relación se muere porque no va a ninguna parte.

Entonces me parece más negativo, no debería decirlo porque creo que el intervalo medio es lo correcto, pero muy personalmente, y aquí me puede discrepar cualquiera, me parece más negativo el exceso de conformismo que el exceso de ambición. Personalmente me gusta mucho más la palabra ambición que la palabra conformismo. Y la palabra ambición está tan tergiversada, tanto en el mundo real y de ahí habría tanto que hablar de este tema pero tantísimo que hablar.

La reflexión final o el resumen sería intentar siempre dar un paso más allá sin marcarnos expectativas y sin conformarnos con lo que tenemos, intentar siempre ir un paso más allá, intentar ir un paso más allá, ir un paso más allá, y bueno solo Eon sabe adonde vamos a llegar, pero por lo menos intentémoslo, ¿no? Por lo menos intentémoslo.

Sé que daría para más que hablar pero en algún momento hay que cortar. Gracias por escucharme.



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