Juan el Bautista

Juan el Bautista

Juan el Bautista (en griego Ἰωάννης ὁ βαπτιστής, Ioannēs ho baptistēs o Ἰωάννης ὁ βαπτίζων, Ioannēs ho baptizōn;​ conocido como profeta Yahya en el Corán),​ o simplemente el Bautista o san Juan, fue un predicador itinerante judío​ coetáneo de Jesús de Nazaret, nacido a finales del siglo I a.C.​ Es venerado como un importante personaje religioso en el cristianismo, el islam y la fe bahá’í. Está considerado un profeta por todas estas confesiones y varias ramas del cristianismo le han proclamado santo. Es considerado el mesías por el mandeísmo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_el_Bautista


El Misterio Revelado

El misterio ha sido revelado a través de canalización telepática por el médium Raúl Caballero, y se lo mostramos a continuación.

*Sesión previa: Entrevista al espíritu de Juan el Bautista

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Raúl Caballero: Sesión con el espíritu puro de quien fuera Juan el Bautista con Laura como interlocutora.

 

Laris-Tar: Otra vez gracias por llamarme.

Laura: Bienvenido.

Laris-Tar: Fíjate que mi figura en la vida de Juan como te he dicho antes no era tan importante como los escritos han querido darles importancia. Han querido darles importancia como santo, con esa figura sólo porque me dedicaba a bautizar o porque bauticé al maestro…lo que fuera.

Me gustaría volver a remarcar lo que ya dije antes: No me he contactado con otros médiums que afirman haberme contactado. Las apariciones que hay mías no son obra mía, sino de los espíritus del error. Y de la misma manera que aquellos que afirman ser mi reencarnación por supuesto que están equivocados también, pero se atribuyen, así como para ganar un caché, un nombre, porque Juan el Bautista es mucho, cuando realmente era una vida bastante normal.

Incluso te comentaba antes que yo seguramente, si bien valoraba y admiraba al maestro Jesús como el que más, seguramente no lo valoraba ni admiraba tanto como otros que venían de afuera, ¿no? O como vosotros ahora podéis tener. Nosotros conocíamos al Jesús más humano y tal vez por conocer al Jesús más humano no lo valorábamos de la misma manera. Es como una sensación extraña ¿no?

Laura: Sí, se entiende perfectamente.

Laris-Tar: No quiero decir que no…ya te digo, yo lo admiraba muchísimo y lo valoraba mucho al maestro, pero es esa sensación de que no puede ser tan humano, ¿no? Si es el hijo de Dios no puede ser tan humano, no puede de ninguna manera ser tan humano. Y soy consciente que se engrandecen las figuras con el pasar del tiempo de alguna manera.

Fíjate que yo conozco al maestro de toda la vida, toda la vida. Yo cuando encarno, huérfano de padres, soy acogido a muy, muy temprana edad por los Esenios.

Laura: Una pregunta. ¿Estaba previsto que os conocieseis?

Laris-Tar: Claro, encarné como su primo por algo. O sea, estaba todo totalmente programado. Encarné como su primo. Pero me acogieron los Esenios. De hecho, estaba todo tan previsto que era dentro del plan del propio Ien-El en el que llegaría a conocer a los Esenios. Y que con ello se aprendería gran parte de lo que después sería el Jesús predicador ¿no?

Entonces lo que sucedió es que me acogieron los Esenios, estuve toda la vida aprendiendo sus filosofías, sus formas, sus mensajes, sus costumbres, sus rituales… y digamos de ahí fue donde yo “aprendo” entre comillas por decirlo de alguna manera -no sé qué palabra utilizar si no… “adopto”, “incorporo”- el Ritual del Bautismo porque los Esenios tenían ese hábito como para…era un rito de Iniciación. Era una forma de dar la bienvenida a alguien, a los Esenios.

Entonces con una explicación un poco “tomada con pinzas” pero que en la época no cuestionas las cosas, una forma como de purificar los pecados, como de purificar el alma, yo adopto ese rito. Estamos hablando ya de mucho más mayor, por supuesto que sí.

Fuera como fuera -luego vuelvo a hablar de esto- el maestro Jesús conoce sobre los Esenios desde toda la vida, desde su infancia porque nos conocemos y tenemos una infancia bastante juntos.

Laura: Teníais la misma edad, ¿no?

Laris-Tar: Tenemos la misma edad. Fíjate que yo encarné aproximadamente seis meses antes que el maestro. O sea, seis meses antes aproximadamente. Entonces yo lo invitaba muchas veces con los Esenios, por lo que el maestro ya había aprendido de los Esenios incluso tiempo antes de aislarse con los Esenios ¿no?

Tiempo después él se aislaría con los Esenios y aprendería junto a mí más a fondo todo sobre estos ¿no?, sobre ellos. Pero ya de niño él había adoptado muchas cosas de los Esenios, había aprendido mucho porque yo le invitaba a conocer a los grandes sacerdotes Esenios y debatía con ellos y por eso él obtenía tanta información con la que luego hablaba y debatía con su madre. Por eso tenía información para luego replicar, que no sé si es la palabra adecuada, en el templo con los propios doctores del templo.

O sea, quiero decir que él tenía información privilegiada ya de pequeño. Es decir, ya de pequeño ya iba cultivando su misión ¿no? Y cultiva su misión gracias a mí. Y ahí fue tal vez la figura mía. Casi que mi mayor servicio fue ese. Fue mayor que el servicio de un bautismo que al fin y al cabo tiene simplemente significado simbólico.

Laura: Compartiste su camino…

Laris-Tar: Claro, compartí su camino y lo inicié dentro de las dudas, curiosidades…Yo diría que fui la figura más influyente en su vida junto con su madre. Dentro de su vida, digamos dentro de su infancia ¿no? Porque ahí fue como él despertó curiosidades, dudas, preguntas, interrogantes y en base a los Esenios él fue aprendiendo una serie de cosas. Y entonces ahí fue cuando él fue comenzando su vida, comenzando su camino, comenzado su misión.

El “hijo de Dios”, el “hijo de Dios” … para mí era un amigo y no un maestro. Era un amigo. Un amigo era completamente, y lo quería como a un amigo, con ese amor personal. Tantas veces ya el maestro de pequeño me miraba y me decía: – No, pero Juan no…El amor personal genera trabas. El amor desinteresado es el amor auténtico.

Y ya ves tú, yo no entendía nada de lo que me decía, nada. Yo lo quería porque era mi amigo ¿no? Ya no porque era mi primo, ¡mi amigo! ¡qué era lo que compartíamos!

Aunque nos educados en realidades separadas, nos educamos juntos. Juntos nos educamos. Ya de más mayor me di cuenta de lo que significaba que fuera el “hijo de Dios”. Me di cuenta de que su misión era mucho más grande que lo que yo había concebido de pequeño, y me di cuenta de que él iba en serio con lo que hoy llamaríais amor impersonal ¿no? el amor desinteresado. Qué se yo, que no era una cosa que él decía de niño y ya.

Comenzaba a aprender, a hacerse preguntas. Entonces lo invité a quedarse con los Esenios, pero a cambio no podía regresar. Tenía que vivir con ellos como yo, durante un periodo de tiempo y así él cuestionarse cosas, aprender…Aprender otras formas de ver distintas a las formas de ver del templo, distintas a las formas de ver de su madre.

Yo en ese momento solamente tenía una motivación casi que incluso egoica porque lo único que quería era que él conociera mi modo de vida. O sea, yo lo quería, yo lo amaba y quería que conociera mi modo de vida.

Laura: ¿De qué edad estaríamos hablando?

Laris-Tar:  Bueno, estaríamos hablando en torno a los 12- 13 años. Y yo tenía eso, la fe de que él aprendiera mi modo de vida, pero yo nunca llegué a comprender del todo el absolutismo, por decirlo de alguna manera, del maestro, su gran misión. No lo llegaba a entender. Yo le acompañaba en todos sus momentos de su vida, en todos los más importantes, pero no lo llegaba a entender. No lo llegaba a entender. Yo compartí parte de la infancia, pero parte no la compartí porque él huyó a Egipto. Entonces hubo una gran parte donde no estuvimos en contacto, ¿no? Y cuando regresa comenzamos a vernos muy a menudo y a compartir cosas y fue cuando me di cuenta en ese momento de que él tenía mucha información, pero toda la información venía de la fuente de su madre y que no había vivido nada que tuviera que ver con los Esenios. Nada, absolutamente nada.

Y es cuando comenzamos, como te estoy diciendo, ya regularmente a ir con los Esenios. Yo con la intención de que conociera mi modo de vida, hasta que un día, como te digo, ya un poco más mayor, yo le digo: – Vente y estate un tiempo viviendo con ellos como yo y aprendes cosas.

Pero no entendía que él tenía otro plan. Su plan era mucho más elevado, mucho más. Él quería comprender las cosas, pero de forma profunda, no de forma superficial como tal vez yo las entendía. Fue ahí cuando empecé a despertar la curiosidad en mi maestro, y dejaría poco a poco a partir de esa experiencia, en dejar de verlo como a mi primo y como mi amigo y comenzar a verlo como de verdad un maestro.

En los viajes que hizo el maestro yo comencé a preguntarme tantas cosas, pero tantas cosas… yo era un vínculo total con su madre y le hacía preguntas a ella, pero también me las hacia mí mismo.

Y al final cuando él regresa en los distintos viajes nos vamos viendo pero…a veces incluso lo acompaño en algún viaje que aprendo mucho en esa fase porque en esa fase entre las preguntas que yo me hago, las preguntas que yo le hago a los Esenios, a su madre, las preguntas que yo le hago al maestro cada vez que lo veo, cuando yo lo acompaño, todo aquello… hay momentos en los que yo me doy cuenta de que “Juan el primo” deja de existir y comienza a ser “Juan el discípulo”.

Comienzo a verlo como un auténtico maestro y comienzo a establecer como costumbre -hablamos ya mucho más mayor, pero da igual- comienzo a establecer como costumbre el rito del bautismo para que cada cual que quisiera acercarse al camino de Dios, cada cual que quisiera acercarse al camino del Padre.

Tal vez mi objetivo era que comprendieran algo de los Esenios, de mis maestros. Mis maestros eran los Esenios, no era Jesús, pero yo ya tenía en ese momento el bautismo. Yo tenía claras dos figuras ya de referencia y la más grande ya era el maestro. El querido maestro una vez que él se arrodilló ante mí, yo le dije: – Pero ¡qué haces! Soy yo quien se tiene que arrodillar ante ti. Eres tú el maestro, no yo.

No llegaba yo a comprender realmente. Lo llegué a admirar… ¡No! Lo llegué a idealizar. Transformé por completo en muy poco tiempo lo que sentía: A idealizar. No aceptaba que él se postrara, no entendía que él tenía que rendir ejemplo, que él tenía que mezclarse con los mortales, que él venía a hacer una misión con todos. Yo lo entendía como que era el hijo de Dios y que era intocable y pobre de quien tocara a mi maestro. Fue otra figura la que comenzó a ser dentro de mí.

Laura: Todo eso para asimilarlo te costaría o te produciría una sensación…

Laris-Tar: Sí, permanentemente. Además, no lo llegué nunca a comprender del todo porque siempre idealizaba al maestro, nunca acepté que nadie se acercara a él, casi con un tono muy posesivo.

Laura: O protector…

Laris-Tar: Protector tal vez. Me alejaba por momentos de su camino. Yo quería seguirle, pero… ¿dónde estaba mi misión? Mi misión estaba en el río Jordán. Estaba despertando las mentes de ovejas descarriadas. No lo sé. No tengo ni idea, pero fuera como fuera el momento en que yo desprendo agua por encima de la cabeza del querido maestro…Ese momento siento -y esto que voy a decir es muy grave, es una falta grave- aunque percibía como me sentía y eso es… se molestaba, yo no le podía decir cómo me sentía realmente. Este momento en que derramo agua por encima de él siento como si lo estuviera traicionando, como si lo estuviera acuchillado por la espalda ¿Por qué? Porque no podía permitir, era como si yo fuera alguien por encima de él. No llegué a comprender realmente sus palabras. En sus palabras no cabía idealización, y yo no lo entendía y sentí como que estaba traicionando al Padre cuando la voluntad de él, era la voluntad del Padre.

Y me sentí como un auténtico pecador en ese mismo momento y obvio que ahí me generé Engramas de contradicción claramente: Tuve que obedecer al maestro, pero obedecer. Nunca entendí lo que él quería decir y sentía como si estuviera traicionando a Dios: – ¿Por qué señor, por qué? preguntaba yo. – ¿Por qué no tu hijo el que me bautiza a mí? ¿Por qué no es él, tu hijo el Salvador quien se muestra como lo que es, una figura superior ante mí? ¿Por qué? No lo comprendía, no encontraba respuestas.

Laura: ¿Y ahora como 100% espíritu ya lo comprendes?

Laris-Tar: Claro, comprendo completamente su misión y me comunico permanentemente con el maestro a pesar de no estar en su nivel. Él puede comunicarse conmigo totalmente.

Pero como Juan esa vida fue una vida “tibia” después. Me di cuenta que estaba muy bien bautizar, pero tenía que predicar su palabra, así que me marché a predicar su palabra también: La palabra de Dios, todo lo que yo había aprendido de él era importante que eso lo predicara.

Pero a pesar de mis predicaciones, de los bautismos… yo tenía una vida muy superficial, tenía una vida carnal, una vida superficial. No llegué a comprender, tenía un rol del ego bastante importante. No sólo que no llegaba a comprender al maestro, tenía envidia por los distintos discípulos que lo acompañaban a todas partes. Tenía también problemas egoicos y personales con el propio Herodes. Finalmente me ordenaron ejecutar, pero todo esto da para otra sesión aparte con los Engramas y los entresijos que llevan al lado de mi muerte. Es bastante horrible y es donde digamos se congrega la mayor cantidad Engramas.

La figura como Juan que ahora he explicado en esta sesión, una figura sencilla, humilde, tranquila y mucho más espiritual que las personas normales pero tal vez mucho más carnal que las imágenes representativas mías.

Ya hablaré sobre mi muerte en otro momento porque creo que es mucha carga para el receptáculo hacerlo todo de golpe, ¿vale? Yo creo que más o menos ha quedado un poco claro mi rol y creo que la gran misión que cumplí, por decirlo de alguna manera “misión” ¿no?: Fue en introducir al maestro en corrientes como la de los Esenios, que de otra manera posiblemente no hubiera podido llegar a acceder. Una zona de vetada, una zona muy cerrada que pudo acceder gracias a mí.

Gracias por tu labor y ahí estaré siempre.

Hasta todo momento.

Laura: Gracias.

 


 

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